Buscan que Paso Alto dé la cara

La forestal uruguaya se presentó en concurso de acreedores con una deuda de u$s5,7 millones

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Paso Alto, la forestal uruguaya que invirtió fortunas en campañas publicitarias en la Argentina, se presentó en concurso de acreedores acusando una deuda de u$s5,7 M. La empresa se dedica desde hace 10 años a la venta directa de parcelas forestales en campos del país vecino. Y hoy, sus directivos son los más buscados que creyeron en un negocio del que hoy nadie se hace cargo.

La debacle financiera de la empresa tiene varias aristas. Una de ellas surgió el 21 de agosto último, cuando la compañía no pudo cumplir con una obligación negociable con el CitiBank de Montevideo por u$s1,5 M. Este incumplimiento fue el desencadenante de la convocatoria de acreedores presentada por los directivos.

El 1º de julio último, tres ingenieros se desvincularon de la empresa. Humberto Cheirasco fue despedido tras advertir a los directivos de la firma que habían equivocado el rumbo del proyecto cosechando la especie Eucaliptus Global en una zona en la que tenía chances de prosperar. En la misma línea, dos ingenieros más se consideraron despedidos porque la empresa se empecinó en no dar marcha atrás con ese proyecto. Los ex empleados iniciaron acciones legales para obtener indemnizaciones y lograron, hasta el momento, un embargo sobre el patrimonio de la firma, cuyos activos no superarían los u$s4,5 M, según advirtieron fuentes involucradas con el manejo de Paso Alto. Tras desvincularse de la compañía, los ex empleados enviaron cartas a los inversores advirtiendo que el proyecto no sería tan rentable como se prometía.En ese momento se prendieron las luces de alerta.

Eso se plasmó en los hechos. La cosecha en Paso Alto comenzó hace poco más de un año, y la rentabilidad obtenida estuvo lejos de ser la prometida.

De los 900 inversores que apostaron por el proyecto en los diez años de la compañía, 100 eran argentinos. De estos últimos, alrededor de 25 aún no escrituraron, por lo que reclaman que se les reintegre inmediatamente los fondos. Según pudo saber Infobae, las inversiones promedio de estos empresarios rondan los u$s40 mil.

En cambio, los 75 inversores argentinos que ya habían escriturado, no tendrán mayores problemas ya que, al momento de levantar la madera del lugar, sólo deben contratar a un servicio que se encargue de la cosecha. Pero la rentabilidad prometida a los cuatro vientos en la Argentina no sería tal. En principio, porque la empresa no invirtió en la construcción de una planta de celulosa en Paso de los Toros (Uruguay), tal como había prometido a la hora de atraer a los inversores.

Por esta seguidilla de escándalos y traspiés financieros, la empresa suspendió las ventas de parcelas desde hace dos meses. ?Prometían mayores beneficios por la economía de escala, pero ellos no son formadores de precios. Se equivocaron de entrada y el negocio siempre fue desproporcionado, una burbuja?, señaló una fuente del sector a este diario.

Los ?buscados? por los inversores argentinos que se consideran estafados son Tobías Feder, director comercial del proyecto (quien habría desconectado su teléfono celular), y Raúl Cohn, director de Paso Alto. Es que en las oficinas porteñas que la empresa posee en Tucumán 141 los teléfonos arden, pues desde Uruguay nadie se digna a dar la cara, según informó a Infobae uno de los damnificados.

Victoria Alvarez Benuzzi