Lo que esconde la pelea Kirchner-Scioli

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"Me niego a creer que esto sea simplemente una pelea de vanidades o la reacción de un Presidente autoritario". La frase del analista político Roberto Bacman identifica a muchos argentinos que despertaron ayer sorprendidos al enterarse que el Presidente Néstor Kirchner había sacado del gobierno a tres hombres de confianza de su Vicepresidente, Daniel Scioli.

El ex campeón mundial de motonáutica y joven político, esperó hasta la medianoche del martes para que el Mandatario lo recibiera en la Casa Rosada. Pero Kirchner ni siquiera le contestó el teléfono.

El Presidente y Scioli han protagonizado en el último tiempo una fuerte tensión. La disputa tiene sus orígenes en comentarios realizados por el Vicepresidente en una reunión con empresarios ante los que afirmó que en octubre habría aumento de tarifas de los servicios públicos privatizados, lo que el gobierno tuvo que matizar ayer al decir que el tema debe ser estudiado.

La situación se hizo irrespirable cuando Scioli dijo públicamente que "en un país serio no se anulan las leyes" (en referencia a la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, una medida fuertemente apoyada por Kirchner).

Pese a estos enfrentamientos, los analistas políticos no están muy convencidos y ven otro trasfondo.

"Lo normal sería que Kirchner, primero lo llame y le diga "¿qué pasa macho?" Ya sea como amigo o no", reflexiona Bacman. Además, agrega que "esto no fue una reacción intempestiva, lo estaban estudiando hacía días. Tiene que haber algo más atrás".

"Por supuesto que hay algo atrás", comenta el sociólogo y analista Heriberto Muraro, de Muraro & Asociados. "Es la molestia del establishment con las medidas de Kirchner", dice .

Para el experto, Scioli se había convertido en el interlocutor de banqueros, ejecutivos de empresas privatizadas y otros sectores. Los recibía en su casa y en el Senado (del cual es el presidente).

"Y eso es una tentación para cualquiera: te podés acercar a los poderosos. Por otro lado, (el ex Presidente Eduardo) Duhalde está tratando de buscar dentro del gobierno un poder compensatorio y tiene vínculos con el establishment", agrega.

En esa lógica se entiende el apoyo abierto a Scioli de la esposa del ex Presidente y hoy candidata a diputada, Hilda "Chiche" Duhalde.

Poco a poco, Scioli comenzó a aparecer como el representante de los descontentos - tanto en el peronismo como en la sociedad- ante su jefe directo, el Presidente.

Pero ¿no tiene todo esto un aire a caricatura de pelea de familia italiana? Muraro disiente: "Hay un problema de fondo muy real detrás y es ¿qué se hace con las cuentas?".

Para el sociólogo, el Presidente es visto por el sector empresarial como un líder que ha obtenido "gran popularidad sobre la base de no decidir nada". Claro, "nada", contestan los kirchneristas, significa "nada que los favorezca", como ocurría antes bajo el "menemismo".De esta manera, Scioli comenzó a ser visto como una cabeza de playa de esos sectores.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, lo confirmó públicamente ayer, al decir que el Vicepresidente tiene derecho a pensar diferente, "pero no a plantear políticas alternativas" a Kirchner.


¿Habrá segundo round?

Una duda que hoy ronda es si el enfrentamiento se agravará. "Hay que ver qué hace Kirchner después que pasen todas las elecciones parlamentarias, en diciembre. Muchos dicen que ahí habrá un giro a la derecha", cuenta Muraro.

Eso desactivaría toda disputa de fondo con el Vicepresidente. Por otro lado, si bien es un hombre persistente y trabajador, Scioli no parece tener capacidad para generar un polo peronista propio.

Ayer pareció levantar bandera blanca: "El Presidente y yo somos dos personas responsables y sabemos bien de las expectativas que tiene la gente", aseveró. Sin embargo, los analistas dicen que si de rencores políticos se trata, "el Pingüino" Kirchner tiene memoria de elefante.