El Luna Park volvió a vivir

Luego de un parate desde la pelea de Narváez y con el mundial de vóley en el medio, el histórico estadio volvió a vestirse de gala para otra velada inolvidable

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No faltó nada. Todos los ingredientes para que sea un espectáculo inolvidable estaban servidos. Un estadio completo, una buena organización, TV, promoción a más no poder, dos boxeadores que prometían y glamour, mucho glamour...

El Luna Park, luego del Mundial de vóley, volvió a ser el escenario para el cual fue hecho, el boxeo, y la gente muy agradecida, respondió. Más de diez mil personas enardecidas y muy entusiasmadas colmaron el estadio y entre habanos y mucho champagne, disfrutaron de una velada extraordinaria.

Con una presentación que poco tiene para envidiarles a los mejores estadios del mundo, el templo del boxeo nacional presentó dos pantallas gigantes en las cuales se podía apreciar imágenes de los mejores boxeadores argentinos de la historia, acompañadas por tangos de la época, donde las máximas ovaciones fueron para Monzón, Locche, Acavallo y Bonavena. Las luces, la música y un ring en estupendo estado hicieron del Luna Park un auténtico recinto al mejor estilo Las Vegas.

Cuando el reloj marcaba las 23:20, salieron los máximos protagonistas de la noche. Acompañado por algo de pirotecnia y mucho papel picado, al ritmo del cuarteto cordobés, Fabio la ?Mole? Moli, encaró hacia el ring seguido por su equipo, mientras que al grito de ?dale campeón... dale campeón...?, Marcelo Domínguez hizo lo propio, pero con música de salsa de fondo...

Ya estaba todo listo, sólo faltaba que los boxeadores ?hagan su parte? para darle al espectáculo el final que se merecía. Y fue así..., en una excelente pelea, en la cual los Títulos Argentino, y Sudamericano, defendidos por Moli y Domínguez, respectivamente, estaban en juego, el de la Capital y el cordobés brindaron uno de esos combates que, según los que saben, serán difíciles de olvidar. Por puntos, el campeón Sudamericano, Marcelo Domínguez, se llevó el triunfo, luego de 12 rounds en los que regalaron de todo, en especial en el quinto, donde más se ?repartieron?, cerrando éste con un cara a cara en el medio del ring que duró una eternidad...

La ?pica? que hubo durante la semana se vió reflejada en el cuadrilátero, pero también se vivieron momentos de paz, cuando en mitad del octavo round, Domínguez se hizo un rato para saludar para las cámaras de Canal 9 a su madre por su día. Luego del combate y más en frío, el vencedor enfatizó su deseo por volver a pelear, pero sólo a nivel nacional, ya que toparse con algún peso pesado a nivel mundial podría causarle más de un problema. ?Los pesados que andan por el mundo son una masa de músculos ambulantes y cada golpe de ellos duele muchísimo más de los que, por ejemplo, me podía dar Moli?...

Una de la mañana, el Luna cerró sus puertas, a la espera que otra fiesta lo vuelva a despertar.

Marcelo Najun