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Trapos de cocina: cuándo lavarlos y cómo desinfectarlos para prevenir la contaminación cruzada

La humedad, los restos de comida y la reutilización prolongada pueden convertir estos textiles en un foco de microorganismos. Qué pasos seguir para lavarlos, desinfectarlos y secarlos antes de volver a usarlos

Los trapos húmedos pueden trasladar microorganismos hacia alimentos y superficies de contacto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los trapos que se usan para secar manos, retirar salpicaduras o limpiar utensilios pueden convertirse en un vehículo de contaminación si permanecen húmedos y con restos orgánicos. La limpieza frecuente y secado completo de los trapos de cocina reducen el riesgo de trasladar microorganismos a superficies y alimentos.

La ingeniera en alimentos Montse Meléndez explicó al sitio especializado en decoración y estilo de vida, El Mueble, que estos paños requieren lavado y desinfección regulares.

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Sus recomendaciones incluyen el uso de jabón para ropa, bicarbonato de sodio, una solución con cloro y, como alternativa, calor en el microondas. La precaución central es no reutilizar durante varios días un mismo trapo sucio y mojado.

La humedad y los restos orgánicos favorecen la contaminación cruzada en la cocina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La humedad y residuos favorecen la contaminación cruzada

Los paños entran en contacto con agua, grasa y partículas de alimentos en distintas tareas cotidianas. Si se reutilizan sin higienizarlos, pueden llevar microorganismos desde una zona contaminada hasta la mesada, platos o alimentos.

La Organización Mundial de la Salud advierte que los trapos de cocina que se dejan húmedos pueden actuar como reservorios de organismos contaminantes y propagar estos agentes hacia alimentos y superficies de contacto. También aconseja cambiarlos a diario y hervirlos antes de volver a utilizarlos cuando corresponda.

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La contaminación cruzada no requiere que la suciedad sea visible. Una tabla, encimera o utensilio pueden contaminar un alimento cocido o listo para comer tras haber tenido contacto con productos crudos, manos o implementos mal lavados. El cuidado de estos textiles debe integrarse a la rutina de preparación, junto con el lavado de manos y limpieza de las superficies.

El lavado con jabón y fricción elimina la suciedad visible de los paños. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lavar antes de desinfectar es el paso indispensable

Meléndez plantea que primero se retire la suciedad visible con jabón para ropa y fricción, sobre todo en las zonas con grasa, restos de comida o manchas. Luego indica enjuagar y escurrir el tejido.

Este orden coincide con la guía de la Organización Mundial de la Salud. Los restos orgánicos deben eliminarse con detergente, agua y fricción antes de aplicar un desinfectante. La limpieza previa permite que ese producto actúe sobre una superficie libre de residuos.

Como opción para el lavado, la ingeniera citada por El Mueble propone una mezcla de bicarbonato de sodio y agua caliente, seguida de un nuevo enjuague. El bicarbonato puede integrarse al lavado, pero no sustituye la fricción ni garantiza por sí solo la desinfección. Antes de continuar, el tejido debe quedar libre de residuos.

La limpieza debe realizarse antes de aplicar cualquier método de desinfección. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una rutina práctica puede ordenarse así:

  • Separar los trapos destinados a platos, manos y limpieza de derrames
  • Lavar el tejido con detergente o jabón y frotar las manchas
  • Enjuagar hasta retirar los residuos del producto de lavado
  • Aplicar el método de desinfección elegido según las indicaciones de seguridad
  • Dejar secar por completo antes de guardarlo o reutilizarlo
El cloro exige respetar las indicaciones de concentración, ventilación y enjuague. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cloro exige respetar concentración, enjuague y ventilación

Para desinfectar, Meléndez menciona una solución de 10 gotas de cloro por cada litro de agua y un remojo de entre 10 y 15 minutos. No obstante, la concentración del producto puede variar, por lo que no conviene trasladar una proporción sin consultar la etiqueta ni indicaciones de las autoridades sanitarias.

La Organización Mundial de la Salud indica que los desinfectantes con hipoclorito de sodio no deben mezclarse con limpiadores ácidos ni con productos que contengan amoníaco. Ya que esa combinación puede generar gases peligrosos.

Tras usar un desinfectante químico, el tejido debe enjuagarse con agua limpia si así lo indican las instrucciones y secarse por completo. Para las superficies de preparación de alimentos, el portal estadounidense FoodSafety.gov recomienda limpiar con agua caliente y jabón antes de sanitizar. Además de seguir las instrucciones de cada producto respecto del enjuague y el secado al aire.

Las sustancias con hipoclorito no se mezclan con amoníaco ni limpiadores ácidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El microondas requiere un trapo húmedo y manipulación cuidadosa

La alternativa que plantea Meléndez consiste en colocar el trapo húmedo en el microondas durante aproximadamente un minuto. El calor puede contribuir a reducir microorganismos, pero el paño sale a una temperatura elevada y debe retirarse con protección para evitar quemaduras.

Una guía del Departamento de Salud Pública de California señala que 60 segundos a máxima potencia pueden descontaminar paños de algodón y esponjas de celulosa. Advierte que el material queda extremadamente caliente.

El olor persistente, las manchas y el deterioro indican que un paño debe retirarse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trapo debe estar mojado durante el calentamiento; nunca se debe introducir uno seco. Después, hay que escurrirlo con cuidado y dejarlo secar.

Si conserva olor, manchas persistentes o presenta deterioro, conviene retirarlo de las tareas que impliquen contacto con platos, utensilios o alimentos.

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