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Microplásticos en la cocina: qué utensilios conviene evitar y cuáles reemplazar

Tablas, recipientes, sartenes y botellas de uso diario pueden convertirse en una fuente silenciosa de exposición, sobre todo cuando presentan desgaste, rayones o contacto frecuente con altas temperaturas

Los microplásticos en la cocina pueden desprenderse de envases, recipientes, tablas de cortar, botellas y recubrimientos expuestos al calor, la fricción y el desgaste (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los microplásticos ya no son un problema restringido al ambiente: distintas investigaciones los ubican también en alimentos, bebidas y utensilios de uso cotidiano. Se trata de partículas de plástico de menos de 5 milímetros que pueden originarse por la fragmentación de objetos más grandes o desprenderse directamente de envases, recipientes, tablas de cortar, botellas y recubrimientos sometidos a calor, fricción o desgaste. En la cocina, ese proceso puede acelerarse por acciones habituales como cortar, hervir, batir, abrir envases o calentar comida en plástico.

Esa exposición cotidiana explica por qué estas micropartículas entran al cuerpo sobre todo por ingestión, aunque también pueden incorporarse por inhalación. Una revisión publicada en Environment International identificó a la cocina como un foco doméstico relevante de contaminación, por la combinación de utensilios plásticos, altas temperaturas y contacto directo con alimentos. Según los autores de la investigación, la liberación aumenta con el uso de sartenes antiadherentes dañadas, tablas de plástico, envases descartables y recipientes sometidos a calor.

Lo que todavía está en estudio es el alcance de sus efectos en humanos. De acuerdo con EatingWell, especialistas en neurología advirtieron que estudios experimentales vincularon estas partículas con neuroinflamación, estrés oxidativo y disfunción neuronal, aunque la evidencia directa en personas sigue siendo limitada. Esa combinación de exposición extendida y evidencia todavía en desarrollo explica por qué el foco actual está puesto en reducir fuentes evitables, sobre todo en la cocina.

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La cocina fue identificada como un foco doméstico de contaminación por microplásticos por el uso de utensilios plásticos, las altas temperaturas y el contacto directo con alimentos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué utensilios de cocina conviene evitar y cuáles elegir para reducir la exposición

La cocina reúne muchas de las situaciones que favorecen el desprendimiento de estos fragmentos. Según la BBC, pueden liberarse desde espátulas, recipientes, botellas, tazas, bolsas de té, tablas de cortar y envases de comida para llevar. El estudio de Environment International coincidió en que el calor, el desgaste mecánico y el envejecimiento de los materiales son factores decisivos en esa liberación, por lo que el problema no se limita a un solo objeto, sino al conjunto de prácticas y superficies que entran en contacto con la comida.

Entre los utensilios que más atención concentran están las tablas de cortar de plástico. De acuerdo con un metaanálisis publicado en Food Additives & Contaminants, las tablas de cortar de plástico pueden liberar partículas durante el corte, y que esa liberación varía según el material, el tipo de alimento y la fuerza aplicada.

La revisión científica también señaló que las variantes de polietileno y polipropileno desprenden microplásticos por abrasión. Frente a eso, el artículo académico menciona como alternativas el vidrio y el acero inoxidable, mientras que la madera aparece en algunos estudios como otra opción de recambio, aunque las comparaciones entre materiales no siempre son uniformes.

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Las tablas de cortar de plástico pueden liberar microplásticos durante el corte, y el vidrio, el acero inoxidable y en algunos casos la madera aparecen como alternativas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro punto sensible son las sartenes y utensilios antiadherentes rayados o dañados. Según la revisión de Science of the Total Environment, un recubrimiento deteriorado puede liberar desde miles hasta millones de partículas por uso.

En tanto, los autores de Environment International precisaron que las superficies con grietas o rayones aumentan ese desprendimiento, sobre todo con el paso del tiempo. En ese contexto, el recambio por piezas en buen estado o por opciones sin recubrimientos plásticos aparece como una medida de reducción de exposición, no como una garantía absoluta.

También quedan bajo observación las botellas de plástico, los recipientes para calentar comida, las licuadoras con componentes plásticos y las pavas plásticas. De acuerdo con un análisis de Water & Health, abrir y cerrar botellas, batir hielo o exponer recipientes al calor puede incrementar el número de partículas liberadas. Otra investigación, publicada en Toxics, indicó que la ingesta dietaria proveniente de fuentes culinarias constituye la principal vía de exposición a microplásticos, por encima de la inhalación, y ubicó entre los productos de mayor riesgo a los que combinan calor intenso con polímeros frágiles o delgados.

Qué acciones ayudan a reducir la proliferación de microplásticos en la cocina

Los especialistas recomiendan evitar calentar plástico en microondas o con líquidos muy calientes para reducir la liberación de microplásticos en alimentos y bebidas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La primera medida que repiten los expertos es evitar calentar plástico, en especial en microondas o con líquidos muy calientes. Según indicó Jon Stewart Hao Dy, neurólogo consultado por EatingWell, el calor puede aumentar la liberación de sustancias químicas asociadas al plástico hacia alimentos y bebidas. El estudio de Environment International reforzó ese punto al mostrar que la liberación tiende a crecer a temperaturas altas, tanto en recipientes como en vasos descartables y otros envases.

Otra acción es reducir el uso de agua embotellada en plástico cuando exista una alternativa segura. Incluso cuando sale de la canilla, también puede contener fragmentos, pero los filtros ofrecen beneficios y reducen la proliferación. En la misma línea, el artículo académico de Toxics describió al agua embotellada y a los envases alimentarios como una vía directa de exposición.

A eso se suman cambios más puntuales, como disminuir el uso de envoltorios plásticos, prestar atención a las bolsitas de té con componentes plásticos y elegir alimentos frescos o menos ultraprocesados cuando sea posible. Según la BBC, los alimentos ultraprocesados suman más puntos de contacto con plásticos durante su elaboración industrial. Las fuentes aclaran, de todos modos, que ninguna de estas medidas elimina por completo la exposición. El objetivo, por ahora, es acotar fuentes frecuentes mientras la evidencia sobre sus efectos a largo plazo en humanos sigue en desarrollo.

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