Durante años, la neurociencia ha intentado descifrar el impacto directo de la música en la mente humana. Escuchar o practicar música genera efectos inmediatos en el bienestar, la memoria y la regulación emocional, sin provocar efectos secundarios, sostiene la neuropsicóloga canadiense Isabelle Peretz, referente mundial en neurociencia musical.
Los avances recientes en neurociencia han permitido identificar cómo la música activa circuitos cerebrales vinculados al placer, la motivación y la socialización. De acuerdo con Peretz, la música es capaz de aliviar el estrés, favorecer el aprendizaje y, en pacientes con daño neurológico, acelerar procesos de recuperación.
Estas conclusiones se sustentan en investigaciones de resonancia magnética funcional y ensayos clínicos que muestran la activación simultánea de áreas cerebrales asociadas a las emociones, el lenguaje y el movimiento.
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Este panorama coincide con el célebre estudio fundacional publicado en la revista Nature, realizado exactamente por la misma neuropsicóloga Peretz, donde se documentó por primera vez de qué manera el estímulo musical contribuye a la plasticidad cerebral, optimiza la calidad de vida y acelera la recuperación neurológica en distintas circunstancias. El reconocimiento de la música como herramienta terapéutica ha motivado múltiples protocolos de intervención en contextos clínicos y comunitarios en todo el mundo.
Efectos inmediatos y aplicaciones terapéuticas de la música
Durante una entrevista concedida al diario francés Le Monde, Peretz detalla que los beneficios de la música se manifiestan de forma inmediata y no presentan efectos adversos. La musicoterapia, cada vez más utilizada en instituciones de salud, se consolida como una estrategia eficaz para reducir la ansiedad, reforzar la memoria en adultos mayores y facilitar la rehabilitación motriz tras accidentes cerebrovasculares.
En ese tono, estudios publicados en Frontiers in Human Neuroscience resaltan que la exposición a música placentera aumenta la liberación de dopamina, un neurotransmisor fundamental para el placer y la motivación.
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Por su parte, un metaanálisis de gran escala publicado en la revista científica JAMA Network Open refuerza que las intervenciones musicales estimulan mejoras clínicamente significativas en la calidad de vida y la salud mental, un fenómeno que justifica su empleo tanto en la educación como en intervenciones de estimulación cognitiva. El análisis de estos datos respalda la inclusión de la música en rutinas de aprendizaje y en tratamientos de rehabilitación para pacientes de distintas edades.
El poder de la música para modular procesos biológicos y emocionales ha sido validado por numerosos equipos de investigación alrededor del mundo, quienes han evidenciado que su efecto abarca desde la disminución de hormonas asociadas al estrés hasta la optimización de la memoria operativa y la regulación emocional en diversas poblaciones.
Perspectivas globales y recomendaciones de expertos
La universalidad, accesibilidad y gratuidad de la música, explica Peretz, la convierten en una aliada para la salud pública, al integrarse fácilmente en contextos cotidianos y comunitarios.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en 2023 a la musicoterapia entre las prácticas recomendadas para mejorar la calidad de vida de adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. A partir de esta decisión, se ha reforzado la implementación de programas de musicoterapia como parte de las políticas de bienestar y envejecimiento saludable en distintos países.
Expertos y revisiones contemporáneas en Lancet Healthy Longevity coinciden en que la práctica musical regular y la escucha activa de música familiar pueden incrementar la resiliencia emocional, potenciar el aprendizaje y mitigar el declive cognitivo. Destacan, además, que el acceso universal a la música desde edades tempranas implica una inversión sostenible en salud pública, cognición y cohesión social.
La neuropsicóloga reitera que fomentar el acceso a la música desde la infancia es apostar por el desarrollo cognitivo, el bienestar emocional y la integración social, sin riesgos ni contraindicaciones.
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