La canela, de lujo egipcio a especia cotidiana: lo que revela la ciencia moderna

Su recorrido histórico, desde su valor ritual en el Antiguo Egipto hasta su uso global actual, es revisado por National Geographic, que expone mitos, riesgos y lo que la evidencia científica realmente respalda sobre sus propiedades

La canela se ha utilizado durante más de 4.000 años en culturas de Asia, África y Europa por su valor gastronómico y ritual (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante más de 4.000 años, la canela ha sido una especia fundamental en culturas de Asia, África y Europa, evolucionando desde un tesoro reservado para élites hasta convertirse hoy en un ingrediente de uso cotidiano en todo el mundo. Reconocida históricamente por su valor ritual y gastronómico, la revisión de National Geographic explora su historia, sus diferentes usos y lo que la ciencia moderna revela sobre sus verdaderas propiedades.

La canela tiene un origen milenario, con hallazgos en tumbas egipcias y un papel destacado en rituales y recetas tradicionales. Proviene principalmente de dos especies: Cinnamomum verum —originaria de Sri Lanka y de mayor calidad— y Cinnamomum cassia, más común en otros países asiáticos y con mayor contenido de cumarina, una sustancia que puede ser hepatotóxica en dosis elevadas.

Si bien su popularidad global creció a partir del siglo XVI con la expansión del comercio marítimo, la evaluación científica de sus beneficios y riesgos sigue en desarrollo, y consumirla en cantidades habituales no implica peligros, aunque los extractos concentrados requieren precaución.

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El comercio marítimo del siglo XVI impulsó la popularidad global de la canela como especia esencial en la cocina mundial (Imagen Ilustrativa Infobae)

La canela fue considerada un auténtico lujo en el Antiguo Egipto, al punto de integrar ceremonias de embalsamamiento y aparecer como parte de los ajuares en tumbas faraónicas, según National Geographic. Su rareza desató disputas y guerras hasta que el comercio europeo, a partir del siglo XVI, permitió descubrir su procedencia real: los árboles Cinnamomum verum de Sri Lanka, que pueden alcanzar más de 10 metros de altura gracias al clima cálido y húmedo de la isla.

El artículo de National Geographic subraya que Cinnamomum cassia contiene cantidades mayores de cumarina, por lo cual puede resultar tóxica si se abusa de su consumo en extractos o dosis elevadas, aunque en la dieta habitual no representa un riesgo. Actualmente, la producción abarca también el Sudeste Asiático e Indonesia para satisfacer la demanda mundial.

Usos de la canela en la cocina y la tradición

En la mesa, la percepción más arraigada de la canela se asocia a postres, pero su aplicación es mucho más amplia.

La canela realza los sabores sin endulzar por sí misma, sumando notas cálidas y enriqueciendo desde elaboraciones dulces hasta saladas. Esta versatilidad se debe a sus compuestos aromáticos: el cariofileno aporta toques amaderados, el linalol matices florales, el eugenol una sensación cálida y el cinamaldehído, clave para su carácter especiado.

La canela es valorada principalmente por su uso en postres, aunque su presencia en la gastronomía va mucho más allá (Imagen Ilustrativa Infobae)

La preferencia por la corteza en rama responde a que conserva mejor el aroma, pues el polvo pierde potencia rápidamente. Las recomendaciones del equipo de National Geographic insisten en almacenar la especia en recipientes herméticos, al resguardo de la luz para mantener su frescura el mayor tiempo posible.

En la medicina popular, la canela se ha empleado en infusión para aliviar procesos leves como resfriados o molestias menstruales, e incluso en preparados para tratar alergias, aunque National Geographic recuerda que estas prácticas se basan en tradición y no en evidencia científica firme.

Qué dice la ciencia sobre la canela

El atractivo científico de la canela reside en sus compuestos, en especial el cinamaldehído, que otorga el aroma característico y se extrae mejor en grasas o alcohol que en agua. Por ese motivo, la especia se integra con frecuencia en guisos, leches calientes y licores.

National Geographic expone que, hasta la fecha, no existe evidencia concluyente que demuestre beneficios claros y reproducibles en la salud derivados del consumo de canela en ninguna de sus formas.

Algunos estudios han explorado su potencial para ayudar en la regulación de la glucosa en personas con diabetes o en espráis nasales para alergias, pero los especialistas coinciden en que los resultados aún son insuficientes para respaldar sus efectos funcionales de manera sólida.

La canela contiene cinamaldehído, compuesto responsable de su aroma característico y principal interés para la ciencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la dieta habitual, la canela no implica riesgos significativos. Sin embargo, la ingesta de extractos concentrados, según las investigaciones recogidas por National Geographic, podría interferir en tratamientos médicos, como la quimioterapia, y provocar reacciones adversas en personas alérgicas, aunque estos casos son infrecuentes.

Beneficios y riesgos del consumo de canela

El prestigio tradicional de la canela contrasta con la escasez de pruebas médicas que respalden su uso terapéutico. Aunque ciertas investigaciones mencionan un posible efecto ayudando a controlar los niveles de glucosa, las conclusiones no permiten recomendarla como tratamiento.

El principal riesgo se encuentra en la variedad Cinnamomum cassia, debido a su elevación de cumarina, que puede ser hepatotóxica si se consume en exceso o a través de extractos concentrados. Según National Geographic, la automedicación con suplementación alta carece de sustento científico y puede ser peligrosa.

El consumo ocasional de canela en preparaciones culinarias habituales no supone problema para la mayoría de las personas. El consenso médico recomienda reservar su uso, principalmente, a la gastronomía y mantenerse alerta frente a posibles alergias individuales.

Consejos prácticos para aprovechar la canela

El aporte principal de la canela está en la experiencia sensorial y su capacidad de transformar la diversidad de recetas cotidianas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mejor forma de aprovechar los aromas de la canela es utilizar preferentemente la corteza en rama, ya que así se preservan los compuestos aromáticos. El polvo debe guardarse en un recipiente hermético en un lugar oscuro y seco, con el fin de mantener su potencia durante varias semanas.

Para extraer el máximo aroma en guisos o postres, se sugiere incorporar la corteza al inicio de la cocción, tapando el recipiente para evitar la pérdida de aromas en los vapores. Como el cinamaldehído se disuelve mejor en grasas o alcohol, dejar la corteza en leche o licores antes de cocinar facilita una extracción más intensa.

El equipo de National Geographic subraya la importancia de la moderación con extractos concentrados y recuerda que el verdadero valor de la canela radica en su capacidad para aportar sabor y aroma, más que en propiedades curativas.

Considerada tanto mito como tradición, la canela sigue siendo una herramienta culinaria insustituible que puede transformar recetas cotidianas. Su principal aporte reside en el placer sensorial y en su diversidad gastronómica, no en promesas medicinales, como destaca National Geographic.

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