(Getty)
(Getty)

Por Fabricio Portelli

Las modas no son tan cambiantes en los vinos, o, mejor dicho, los cambios suelen ser mucho más lentos. Porque si bien hoy los enólogos están hablando de vinos de parcela, o haciendo vinos con mucha menos madera, el consumidor en general recién empieza a comprender a los varietales, principalmente al malbec, y prefiere los vinos con crianza en roble. No obstante, la evolución de la vitivinicultura argentina está promoviendo una nueva generación de vinos, entre ellos los de tintos de verano.

Se sabe que la Argentina es uno de los principales productores de vino, y su mercado interno de consumo uno de los más importantes y tradicionales del mundo. Y más allá que la tendencia actual sea decreciente, y que el consumo per cápita esté en alrededor de 20 litros anuales, el vino sigue siendo una de las bebidas más preferidas a nivel local; además de ser la bebida nacional por Ley.

De entre todos los nuevos vinos surgidos en la Argentina, hay una categoría que es ideal para disfrutar en esta época del año: los tintos de verano.

Qué son los tintos de verano

Hay que dejar de lado las preparaciones con vinos tintos, tipo sangrías, o en la mezcla de vinos y gaseosas en partes iguales, con rodaja de limón. Tampoco se trata de los famosos "claretes" españoles, vinos elaborados como tintos con proporción de uvas blancas. Mucho menos de esos tintos jóvenes que abusan del azúcar residual para captar nuevos paladares.

Los tintos de verano aún no son una categoría, pero ya representan un nuevo estilo de vinos que va ganando cada vez más adeptos, sobre todo cuando calienta el sol.

Obviamente se trata de vinos tintos y a base de uvas tintas, pero suelen tener el cuerpo de blancos. Para lograr este efecto las maceraciones (contacto del jugo de uva con los hollejos) son en frío y más cortas para que las extracciones sean suaves.

Su paso por boca es refrescante y fluido, y los taninos suelen marcar su paso, pero no son firmes. Sus expresiones (frutales, florales o especiadas) suelen ser elocuentes y directas. No se trata de grandes vinos, pero pueden llegar a convertirse en la mejor opción de acuerdo a la ocasión. Porque al sol, o cuando hace mucho calor, el cuerpo necesita algo refrescante, aunque todo amante del vino sabe bien que la sed se mata con agua.

Para poder servir un tinto frío debe tener texturas finas, porque justamente las bajas temperaturas potencian la astringencia, y generan una sensación de aspereza en la lengua y el paladar, atentando contra el placer. Por otra parte, la refrescancia del vino es sumamente importante, porque más allá de la temperatura, cada trago debe invitar a otro. Así, los tintos de verano tienen menos cuerpo y un mayor grado de acidez. Por otra parte, y para mantener cierto equilibrio más allá de la vivacidad, se necesitan uvas que no sean concentradas naturalmente.

(Getty)
(Getty)

El malbec se da muy bien, sobre todo si se logra mantener su carácter típico de frutas rojas y violetas cosechándolo temprano, pero sus taninos se hacen sentir por más amables que sean. Por eso van mejor las uvas de pieles finas como el pinot noir, aunque sea una uva escasa y difícil de elaborar bien; muchas veces protagonista solo de grandes tintos. De aspecto poco intenso y aromas frutales, su paso puede ser muy fluido y refrescante. La Garnacha, una uva muy famosa y utilizada en España y Francia, empieza a tener cierto protagonismo. Algunos son muy bebibles, aunque su carácter y tipicidad en nuestro país aún esté por definirse.

Quizás, la mejor novedad sea la uva Criolla, un cepaje empleado hasta ahora solo para vinos comunes. Pero muchos enólogos, con esas ansias de recuperar lo autóctono, empezaron a elaborarla a conciencia. Da vinos de aspecto intenso pero traslúcido, aromas expresivos y paladar en línea. No es la elegancia su característica más saliente, pero si su gracia con un dejo rústico y casi salvaje que le otorga una personalidad única. Es un vino para beber bien fresco y no pierde sus atributos.

Pero si hay un cepaje que tiene todo para lucirse en esta categoría es la Bonarda (la segunda tinta más plantada), una uva que solo se encuentra en nuestro país, es por ello que su nueva denominación es Bonarda Argentina. La más plantada en la zona Este mendocina, y por ende una de las más tradicionales. En busca de su lugar dentro del escenario vínico, tanto nacional como internacional, al Bonarda se le abre una gran oportunidad cuando se la elabora con maceraciones cortas y se la cosecha temprano. Así se logran Bonardas de trago suave, con buen carácter frutal y mucha gracia.

Los tintos de verano se sirven a temperatura de heladera (4 / 5 grados), seguro la copa o el vaso se empañará cuando el vino haga contacto con el vidrio. Servir poco; la mitad de la mitad de la copa; para mantener mejor la temperatura. Y como todo tinto va mejor acompañado que solo, siendo ideal para disfrutar con picadas, sándwiches, hamburguesas y choripanes, o incluso asados completos. Y si bien hay muchas bebidas para disfrutar cuando hace calor (cervezas, tragos, blancos, rosados, espumosos y dulces naturales) el tinto de verano se convierte en la mejor opción para los amantes del vino.

Características de los tintos de verano

(Shutterstock)
(Shutterstock)

-Son vinos tintos livianos de paso fluido y trago refrescante
-Los varietales más aptos son Bonarda, Criolla, Garnacha, Pinot Noir y hasta Malbec. Elegir los vinos más jóvenes, y si viene con tapa a rosca, mejor
-Se pueden disfrutar a temperatura de heladera, 4 o 5 grados
-Se sirve la mitad de la mitad de la copa para mantener la temperatura

10 tintos de verano recomendados

Saurus Pinot Noir 2018
Familia Schroeder, San Patricio del Chañar, Neuquén $215
Solo una bodega que dedica mucho tiempo y esfuerzo; y tiene muchas hectáreas plantadas de Pinot Noir; puede lograr un exponente tan representativo y a este precio. De aspecto y aroma inconfundibles, directo y agradable carácter frutal. Paladar fresco, pero no muy expresivo, con buena tipicidad, trago amable y ágil. Es un vino ideal para disfrutar por copa o con pescados a la parrilla.
Puntos: 87,5

Al Rescate Clarete 2018
Santa Julia, Valle de Uco $265
Buscando rescatar viejas técnicas utilizadas por su padre, Rubén Ruffo (enólogo) irrumpe con esta novedad en el mercado. Un Malbec del Valle de Uco que apenas empieza a fermentar, y se formaba el sombrero (los hollejos suben por el gas carbónico) se separa el vino, y continua su elaboración en otro tanque. Así nace este clarete de aromas frutales no muy intensos. Algo perfumado en boca y con leve aguja, de paso vivaz y vibrante, paladar franco y con un leve final seco, pero bien frutal.
Puntos: 88

DV Clarete de Malbec 2015
Catena Zapata, Valle de Uco $700
De nombre y etiqueta vintage que remite a algunos tintos de antes, y los respeta bastante, al menos en cuerpo y fluidez. Fermentado sin pieles en barricas de roble usadas, de aromas actuales a frutas rojas y algo de confituras, en boca entra fresco y casi vibrante con sus taninos incipientes. Su carácter bien frutal está matizado con notas de especias frescas. De trago fácil y agradable, poco profundo. Ideal para servir en la mesa con una picada o para abrir el asado.
Puntos 88

Chakana Nuna Estate Bonarda 2018
Chakana, Agrelo, Luján de Cuyo $280
Acá hay mucho más que un vino biodinámico certificado, porque se trata de un tinto joven y expresivo. De buen carácter fresco y vertical, fluido y poco profundo, con un final de fruta negra fresca. Trago refrescante y algo salvaje, a la vez con un toque herbal muy agradable. Gabriel Bloise (enólogo) hace una combinación de momentos de cosecha y lo vinifica solo en tanques de acero.
Puntos: 88,5

Tintillo 2018
Santa Julia, Mendoza $260
Este tinto de la casa apela al cariño y al placer de tomar vino, pero con serias intenciones más allá de su aspecto descontracturado. Una combinación de Malbec del Valle de Uco y Bonarda de Santa Rosa, elaborada por Rubén Ruffo, que ya va por su tercera cosecha. La clave es la maceración carbónica del Bonarda, logrando aromas limpios y fragantes. De buena concentración sin perder fluidez, y con la acidez marcada. Voluptuoso y con agarre, pero también es amable y generoso. Bébase bien frío, como dice la etiqueta.
Puntos: 89

Petit Blousson Malbec 2016
Finca Blousson, Los Chacayes, Valle de Uco $460
Tinto moderno y expresivo elaborado a partir de un viñedo orgánico. Sus aromas son elocuentes a frutas rojas, con marcados dejos herbales que remiten a la zona. Fácil de tomar, de trago no muy profundo, y con una textura entre rústica y salvaje que responde a la filosofía de los vinos naturales, con un final refrescante que invita a rellenar la copa.
Puntos: 89

Cadus Signature Series Criolla 2017
Cadus Wines, Mendoza $630
De aspecto rojo de cereza brillante, es la alternativa más gastronómica y pensada para sommeliers de la línea Cadus, desde que Santiago Mayorga está al frente de los vinos de la casa (hace más de cuatro años). De buen cuerpo para ser Criolla y con una fruta roja muy generosa. Paladar limpio y para nada rústico, con cierto peso y muy buena fluidez. Hay cierta potencia bien equilibrada por la frescura, y un dejo especiado y seco sobre el final que resalta sus texturas.
Puntos: 89

Salvaje Malbec 2014
Casa de Uco, Los Chacayes, Valle de Uco $450
Sebastián Bisole (uno de los jóvenes enólogos más prometedores) sorprende con este Malbec hecho a imagen y semejanza Del Valle de Uco y del siglo XXI. De paladar fluido y fresco, paso vibrante con un carácter bien de frutas rojas y muy herbal, también fugaz y drinkable, lineal y moderno, con un final especiado y con texturas secantes pero finas, propias de la elaboración en piletas de hormigón.
Puntos: 89,5

Livvera Malbec 2016
Escala Humana, Gualtallary, Valle de Uco $460
No es un Malbec más y se nota, expresivo en nariz y más en boca. De paladar refrescante y franco, de buen volumen y paso ágil, hay frutas rojas y negras, con dejos herbales, y texturas casi salvajes. Es un vino joven con futuro, pero con un ímpetu actual que es digno de disfrutar. No es tan ligero en su estructura, pero se puede beber algo frío cuando hace calor.
Puntos: 90

Edad Moderna Cabernet Sauvignon 2018
Altar Uco, Valle de Uco $750
En esta flamante bodega se hacen vinos muy serios, pero también descontracturados y honestos, como este Cabernet Sauvignon. De buen cuerpo y dominado por su frescura y fluidez. Expresivo y con taninos vivaces que aportan nervio y tensión, bien apoyado en la pureza de la fruta roja que logra Juan Pablo Michelini cuando elabora un vino en cemento (vasijas cúbicas). La clave en este vino son las viñas viejas, de 70 años.
Puntos: 91

Fabricio Portelli es sommelier argentino y experto en vinos

Twitter: @FabriPortelli

SEGUÍ LEYENDO