Navidad y Año Nuevo se convierten en uno de los momentos en donde los balances personales encabezan la lista de prioridades. Preguntarse a uno mismo si se cumplieron las metas personales que se fijaron al comenzar el 2017, evaluar si la situación laboral mejoró, si se obtuvo un mejor trabajo o si se tiene una buena relación de pareja suelen ser los temas que se ponen sobre el tapete.
Reunirse con la familia o con los amigos más cercanos también es de suma importancia para una persona y todo su entorno: las reflexiones y balances de este tipo suponen un punto de inflexión para muchos, aunque están los que realizan estas evaluaciones en cualquier época del año.
La importancia de las fiestas dependiendo de la cultura
Nora Marchena, médica psiquiatra, explicó a Infobae que los mandatos sociales cambian según la parte del mundo en donde uno esté. "No podemos hablar de nada general y mucho menos universal ya que todo difiere según el país en donde uno esté. Para algunos pueblos las fiestas son absolutamente sagradas, inamovibles y todos participan. Están las fiestas de cada pueblo, las dedicadas a las vírgenes y santos locales".
"Hay sociedades como la nuestra en las que tienen una importancia que varía según las distintas colectividades. Nosotros no somos tan entusiastas con las costumbres y además no tenemos la cultura de la tradición, ya que es un pueblo joven con razas mezcladas, por eso no es tan arraigada", expresó la especialista.
"Lo comercial también sirve para hacer una movida muy fuerte, de shoppings, marcas, etc. Hay un movimiento económico y de producción en torno a esto que también obliga a mucha gente a sentir la obligación de comprar para quedar bien con el otro cuando tal vez no puede o no quiere", agregó la especialista.
Tensiones y conflictos arriba de la mesa
Los preparativos previos a la cena, la compra de regalos, la elección de la música o el lugar en donde se hará la reunión suelen ser algunas de las actividades que funcionan como una especie de detonante de emociones en esta época.
A veces, en las reuniones familiares, la gente se junta y se divierte, pero también se ponen de manifiesto los vínculos que hay dentro de la familia. Cuando son buenos, la Navidad y el Año Nuevo se convierten en momentos lindos para compartir, pero cuando subyacen relaciones conflictivas se transforman en un problema, y poco a poco comienzan a aparecer muchas rivalidades.
Marchena señaló que suelen aparecer situaciones que se imponen como una obligación que se debe cumplir sí o sí, pero que muchas veces es difícil de realizar por distintas razones. "Los ejemplos más claros son las comidas familiares, a pesar de no querer o no poder hacerlo, las personas se sienten comprometidas a ir. Tal vez están quienes quieren quedarse en su casa y van por el simple hecho de quedar bien", aseguró.
La psicóloga Beatriz Goldberg destacó dentro de la misma línea que a fin de año están los famosos cierres que traen aparejados hipersensibilidad y angustia, porque la mayoría de la gente piensa que todo tiene que estar bien, cuando la vida tiene como característica principal la imperfección.
Para la especialista, la sociedad obliga a mostrar una faceta irreal que intenta mostrar que todo es perfecto cuando en realidad no siempre es así. "Aquellos que tienen problemas a veces se sienten excluidos. Lo que pasa es que uno va postergando y de repente desembarca la angustia", expresó.
Sin embargo, cambiar el modo de ver las cosas depende de uno mismo y de la manera en que encare las diferentes situaciones que se le presenten a lo largo del año. No compararse con el otro y tratar de evitar temas sensibles se convierten en dos de los aliados a la hora de combatir sentimientos negativos.
"Hay que conectarse con lo bueno que se tiene y dejar de ver las cosas malas para hacer foco en las situaciones positivas que nos rodean", expresó Goldberg.
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