Voluntarios, los héroes anónimos de los Juegos Olímpicos

Más de 50 mil jóvenes de 156 nacionalidades trabajan gratis y sin pausa para hacer posible el desarrollo de Río 2016. Cómo es el día a día de esta fuerza “invisible”

Para esta edición, se recibieron más de 300 mil solicitudes de gente de todo el planeta para trabajar como voluntarios (Nicolás Stulberg)

De los 50 mil voluntarios de Río 2016, cerca del 20% es extranjero, según datos oficiales dados a conocer por el Comité Organizador. Provienen de 156 países y trabajan a la par de los brasileños para que los Juegos Olímpicos se lleven a cabo sin problemas. Los países más representados son Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Argentina, China, México, Alemania, Francia, Colombia e Italia. Algunos países sólo tienen un voluntario en Río, como Islandia, Tanzania, Gabón, Chad, Madagascar, Mali, Samoa, Somalia, Maldivas u Omán. La gran mayoría es gente joven (el 34% entre 18 y 25 años, y el 44% entre 26 y 45) y el 53% está compuesto por mujeres.

Estos jóvenes que arribaron a Río desde todos los rincones del globo tuvieron que hacerle pausa a su vida para estar allí: pedirse tiempo libre en el trabajo, faltar a la facultad y alejarse de su familia. No les pagan. Tampoco les costean los gastos de pasaje ni de estadía. Sólo están incluídas las comidas de los días que trabajan (jornadas de 9 horas diarias) y 4 pases diarios en transporte público. Pero ellos no están allí por el dinero. Viajaron para vivir una de las mejores experiencias de sus vidas y conocer gente de todo el mundo. Les regalan a todos una sonrisa y realizan su trabajo con todas las ganas. Son los verdaderos héroes no reconocidos de los Juegos, sin los cuales este evento no sería posible.

Algunos países sólo tienen un voluntario en Río, como Islandia, Tanzania y Gabón (Nicolás Stulberg)

Desempeñan un sinfín de labores operativas. Reciben a la prensa y a las delegaciones de los diferentes países que compiten en los Juegos. Proveen servicios de traducción y asistencia de todo tipo a los visitantes. Llevan a cabo tareas de comunicación y colaboran en todo lo que pueden. Además, reciben entrenamiento sobre qué hacer en caso de estar ante un paquete sospechoso o ante una persona que actúa de una manera dudosa.

Read more!

Cuando aterrizan en Río de Janeiro, lo primero que tienen que hacer es ir al centro de acreditación y uniformes (UAC) en la Ciudad de la Samba. Reciben tres remeras, dos pantalones, zapatillas, tres pares de medias, campera, gorra, mochila, y una botella de agua. Este año son reconocibles por su colorido uniforme: remera amarilla en la que destacan los verdes y los naranjas y pantalones color caqui.

600 argentinos fueron seleccionados como voluntarios (Nicolás Stulberg)

"Los voluntarios son los que realmente encarnan el espíritu de los Juegos", explicó Flavia Fontes, manager del programa de voluntarios de Río 2016. Para esta edición, se recibieron más de 300 mil solicitudes de gente de todo el planeta para trabajar de forma desinteresada en los Juegos. Una de los 600 argentinos seleccionados es Mariana Álvarez, Traductora Pública de la Universidad de Buenos Aires, de 24 años, hincha de River y boxeadora amateur que, además de vivir una experiencia inolvidable, decidió anotarse para conocer gente de todo el mundo y poner en práctica sus conocimientos de inglés y portugués.

De los 50 mil voluntarios de Río 2016, cerca del 20% es extranjero (Nicolás Stulberg)

Durante el 2014, se enteró de que habían abierto las inscripciones para ofrecerse como voluntario gracias a su hermano, a quien le había llegado la convocatoria a través del Colegio de Kinesiólogos. "Cuando me anoté tuve que llenar formularios con mis datos, contar básicamente qué hacía de mi vida y aclarar dónde podría y querría ir a colaborar durante los Juegos", relató Álvarez en diálogo con Infobae. Como su pasión son los idiomas y en ese momento todavía era estudiante de Traductorado, ir a los Juegos a dar una mano le pareció una excelente idea para colaborar y de paso poner en práctica sus conocimientos.

"Desde el momento en el que me inscribí, hace dos años aproximadamente, tuve que realizar unos entrenamientos y cursos online, y por supuesto una entrevista también online. Una semana después de la entrevista me llegó la carta de invitación", explicó sobre el proceso obligatorio para quedar seleccionado.

Los voluntarios se deben costear ellos mismos los pasajes y alojamiento (Nicolás Stulberg)

Arribó a Río de Janeiro el 1 de agosto y comenzó con sus tareas el día 3. "Estoy en el área de transporte. Mis funciones hasta ahora fueron recibir a las delegaciones y a la prensa. La verdad es que es una experiencia hermosa". Tuvo la suerte de recibir y hablar con Patricia Bermúdez (que participa en la categoría de 48 kilos de lucha libre femenina) y Emmanuel Lucenti (que compite durante esta edición en judo) y aseguró que fueron muy simpáticos y se los vio muy relajados.

Su rutina es tan agotadora como uno se imagina. "Un día como voluntaria para mí es bastante intenso porque me tocó el turno de la mañana (6 am a 15 pm). Como estoy en la zona de Lapa, me levanto a las 4.30 am, me tomo un taxi hasta la estación del metro y luego hago una combinación con el BRT hasta el aeropuerto. Parece un re sacrificio pero la gente es tan amable tanto en la calle como en el aeropuerto que todo es súper ameno".

Los voluntarios no pueden sacarse selfies con los deportistas (Nicolás Stulberg)

Como es de esperarse, hay reglas básicas que deben acatar, algunas más fáciles de cumplir que otras: "Hay que tener el uniforme completo (y no llevar nada que no corresponda a éste) y obviamente no sacarse selfies con los deportistas", explicó. Este último requerimiento debe ser uno de los más difíciles de seguir con la explosión de la social media, pero los voluntarios, por más tentados que estén, no osarían ni por un segundo en sacarse fotos con los integrantes de los seleccionados. "Todo se desarrolla en un clima amistoso y de respeto", aseguró Álvarez.

Los voluntarios desempeñan varias tareas, como asistir a la prensa internacional (Nicolás Stulberg)

En cuanto a la experiencia en sí, Álvarez no tiene dudas de que sus expectativas se cumplieron: "Estoy conociendo gente de todo el mundo y practico inglés y portugués todo el tiempo. La verdad es que es una experiencia increíble y los voluntarios son todos muy simpáticos y serviciales. Todos están con una sonrisa todo el tiempo y con ganas de conocer otras culturas. No me arrepiento ni por un segundo de estar acá y me encantaría volver a participar".

Read more!