Lionel Messi y Antonela Roccuzzo en el interior del Parc del Fòrum de Barcelona viendo Messi10, la nueva creación del Cirque du Soleil. A su lado se sentó su amigo Luis Suárez, quien evitó pasar por la alfombra roja (Foto: Nancy Martínez)
Lionel Messi y Antonela Roccuzzo en el interior del Parc del Fòrum de Barcelona viendo Messi10, la nueva creación del Cirque du Soleil. A su lado se sentó su amigo Luis Suárez, quien evitó pasar por la alfombra roja (Foto: Nancy Martínez)

Allá arriba, la pantalla reproduciendo goles y jugadas de Lionel Messi. Allí abajo, los artistas del Cirque du Soleil haciendo gala de su destreza. Y aquí, en las gradas, en medio de una euforia bien futbolera, el público, maravillado y a la vez confundido. ¿Adónde mirar? ¿Qué ver? ¿Con qué quedarse? Si hay tanta genialidad, en uno y otro lado...

Messi10 by Cirque du Soleil levantó el telón este 10 del 10 (primer homenaje) en el Parc del Fòrum de Barcelona. Y lo mostrado sobre las tablas estuvo a la altura del homenajeado, el mejor futbolista del planeta, en el primer estreno mundial que la compañía canadiense realiza en esta ciudad, y con un espectáculo que llegará a la Argentina en junio próximo (ya se agotaron las entradas de las primeras noches... ¡de las primeras 10!, por supuesto).

Por Messi, el circo adoptó la escenografía del deporte rey. Aquí, las tribunas semicirculares de la carpa clásica han sido reemplazadas por dos gradas (con capacidad para 3200 espectadores) dispuestas a los lados de un escenario rectangular de 40 metros de largo, con dos centros circulares: uno giratorio, y el otro, más pequeño, levadizo.

La idea escenográfica es simple, tanto como lo es el fútbol: recrear un estadio con dos tribunas enfrentadas -una azul y la otra grana, los colores del Barcelona-, invitando a los espectadores a sentirse como si realmente formara parte de una hinchada. Para acentuar la rutina propia de un partido, la función se dividió en dos tiempos de 45 minutos. Y los artistas salen a escena por sendos túneles ubicados a los costados. Para todo esto es necesario 267 toneladas de equipos, que han sido trasladados a la capital de Cataluña desde Montreal, donde se pergeñó el show.

Los artistas del Cirque du Soleil en un cuadro que simboliza la velocidad de Messi.
Los artistas del Cirque du Soleil en un cuadro que simboliza la velocidad de Messi. "Muévete más rápido -se arenga al público-. Aún a velocidad máxima Leo parece tener tiempo" (Foto: Nancy Martínez)

“Me parece una locura que hayan creado un espectáculo basado en mi vida”, ha confesado el máximo goleador de la Selección argentina. Humildad, que le dicen. Y sin embargo, pese a las continuas referencias a lo largo de la función y las imágenes suyas que se reproducen en una pantalla, Messi 10 by Cirque du Soleil no es una biografía. Con un balón a sus pies, el crack rosarino asombra, deleita, emociona... Pero también inspira. De ahí parte el show, que ya en escena se bifurca entre en lo que muestra (esto es, el talento futbolístico traducido en destreza circense) y lo que transmite (en frases motivacionales que van surgiendo en cada acto): la resiliencia de Lionel, su afán de superación. La alta competencia y la búsqueda de la excelencia, sí, pero también el compañerismo.

Las primeras imágenes del show Messi10

En uno de los números iniciales se enaltece el esfuerzo. En la pantalla se lee: “El éxito no es de la noche a la mañana”. Lo simboliza un artista que trepa por una soga con la única ayuda de sus brazos, y con las piernas hacia arriba. ¿Parece imposible? Lo es. Apenas resulta probable en este escenario. Y en la carrera de Lionel.

El ex arquero José Manuel Pinto compartió con Messi el vestuario blaugrana. Y se hicieron amigos: en más de una ocasión fueron a ver el Cirque du Soleil. Fue Pinto -hoy de 43 años y abocado a la música- quien contactó al argentino Afo Verde, de Sony Music Latin Iberia. Hubo un encuentro de los dos con Jorge Messi, el padre de Leo, que sembró la semilla de la idea: que la compañía circense fundada en 1984 por Guy Laliberté hiciera un espectáculo sobre quien es -para muchos- el futbolista más destacado de toda la historia.

Más afines a otra clase de deportes, costó que los canadienses aceptaran la iniciativa de montar un show basado en un deportista, lo que significaba casi la ruptura de una tradición. Elvis Presley, Michael Jackson, Gustavo Cerati: los shows temáticos del Cirque du Soleil se inclinaron por los músicos, nunca por un jugador de fútbol, los mimos que provocan una pasión tan difícil de comprender como de plasmar en el plano artístico.

“Me parece una locura que hayan creado un espectáculo basado en mi vida
“Me parece una locura que hayan creado un espectáculo basado en mi vida", ha confesado el máximo goleador de la Selección argentina (Foto: Nancy Martinez)

En Mukhtar Omar Sharif Mukhtar, integrante de la compañía desde 2005, se encontró la llave: este bailarín y coreógrafo sufrió los descalabros que Messi provocó en los defensores de su amado Manchester United. Conocedor de la pulsión futbolera, armó el espectáculo junto al director creativo Sean McKeown, entendiendo que existen puntos en común, como la técnica, la sensibilidad artística, y el espectáculo, consiguen amalgamar ambas disciplinas.

Así, combinan las técnicas circenses -acrobacia, contorsionismo, equilibrismo, gimnasia- con el fútbol, que en Messi10 se convierte en arte en los pies de la chilena Catalina Vega, ex jugadora profesional (hace rato que este deporte también les pertenece a las mujeres) y del francés Gautier Fayolle, siete veces campeón del mundo de freestyle. Los dos forman parte de un elenco de 47 artistas en escena que provienen de 19 países distintos, desde Inglaterra a China y Etiopía, de Argentina, a Australia, Taiwán y Ucrania, entre otros.

Pese a las continuas invitaciones de la compañía, Messi no quiso presenciar ensayo alguno. Quizás para no romper con la magia del circo, aquel que lo habrá sorprendido de niño, recién se encontró con el espectáculo en el estreno de este jueves. Sí mantuvo un puñado de encuentros con los creadores, en los cuales aportó distintas sugerencias, como algunas de las canciones (suenan Los Cafres, Dred Mar I, Fabulosos Cadillacs). Además, pidió la incorporación de un cuadro especial donde se hiciera referencia a la familia. Sin los suyos -lo sabe, lo repite- no hubiera logrado nada, sobre todo cuando debió dejar Rosario -de manera casi forzada, por no conseguir quien costeara su tratamiento médico- para instalarse en Barcelona apenas iniciada su adolescencia.

47 artistas en escena que provienen de 19 países distintos, desde Inglaterra a China y Etiopía, de Argentina, a Australia, Taiwán y Ucrania, entre otros (Foto: Nancy Martinez)
47 artistas en escena que provienen de 19 países distintos, desde Inglaterra a China y Etiopía, de Argentina, a Australia, Taiwán y Ucrania, entre otros (Foto: Nancy Martinez)

En el show, a la vez que se proyecta una secuencia de las patadas que ha sufrido Messi en su carrera, un joven con la camiseta 10 (una constante en la trama) se deja caer, casi vencido, una, dos, tres, cinco, 15, 20 veces... Y siempre, cuanto sea necesario, terminará sostenido por un grupo de acróbatas -al fin, por los suyos-, en un cuadro gimnástico que emociona en la misma escala del vértigo que genera.

Será otra joven (también con la 10) quien poco después terminará en lo alto de una torre humana luego de hacer un salto mortal hacia atrás. Y mirará entonces hacia lo alto, señalando al cielo. Se trata del agradecimiento de Messi a ese amor incondicional hacia la familia que exterioriza en cada festejo de gol (aquel que días atrás reprodujo su hijo Mateo, alborotando las redes), cuando al volver al centro del campo tras haber inflado la red, levanta sus manos. Porque allá se encuentra su abuela Celia...

Lionel Messi y Antonela Roccuzzo viendo la primera función del nuevo show del Cirque du Soleil (Foto: Nancy Martinez)
Lionel Messi y Antonela Roccuzzo viendo la primera función del nuevo show del Cirque du Soleil (Foto: Nancy Martinez)

Nacida en Italia, era Celia quien le cocinaba esas milanesas napolitanas inigualables. Y quien lo llevaba a jugar al club. Se fue cuando Leo tenía 10 años. No pudo verlo triunfar. Por eso su nieto le dedica cada celebración, sin importar el partido, el rival, la trascendencia del encuentro... Reflejar este situación, convertirla en un hecho de destreza artística, quizás sea el punto más alto del show.

Es aquel un acto cotidiano, al alcance de todos. Y es que cualquiera de nosotros recuerda -en sus colosales pequeños logros- a quien nos ayudó a soportar los tropiezos, a enfrentar la frustración, a dar vuelta la página. Porque se trata de buscar ser mejores. Y de no rendirse. De soportar los golpes antes que darlos. De ir al alcance de la grandeza. Y de animarse a brillar, por encima de cualquier obstáculo. Un niño nacido hace 32 años en Rosario lo ha hecho. Y un espectáculo magnífico, que acaba de ver la luz en la ciudad de que cobijó, lo exhibe. Nos recuerda que existen dos opciones: ser espectadores o ser protagonistas. “Hay un 10 en cada uno de nosotros”, recuerda la pantalla, ya sobre el cierre, que en este estreno contó con Lionel subiendo a las tablas para recibir su ovación y saludar a los artistas.

Lionel Messi subió al escenario, una vez terminada la función del Cirque Du Soleil (Foto: Nancy Martínez)
Lionel Messi subió al escenario, una vez terminada la función del Cirque Du Soleil (Foto: Nancy Martínez)

Y... sí, de nosotros depende. ¡A ponerse la 10! Porque como el Cirque du Soleil, como las gambetas de Leo, la vida es un espectáculo. Salgamos a jugar.

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