"Es un proyecto muy ambicioso", dice Benjamín Vicuña (39) a días del debut de la la segunda temporada de Sitiados, ficción que protagoniza junto a Andrés Parra (40), quien hizo de Pablo Escobar en El patrón del mal, y un elenco internacional. "Fue un sacrificio importante tener un equipo en la selva, en el mar y con calor", explica el actor sobre la apuesta épica de Fox Premium que se filmó en Cartagena de Indias, Colombia, y que narra muestra el choque de mundos entre los españoles y los aborígenes, en una historia de época.

"Trabajar en este tipo de series es como para un niño tener un juguete espectacular. Tuvimos todos los recursos para poder contar bien una historia del 1600, y la libertad de trabajar tranquilos, de poder componer", dice Benjamín, que nuevamente comparte pantalla con su mujer, Eugenia La China Suarez (25).

—Trabajar juntos les viene funcionando muy bien.

—Sí, compartir proyectos. En Sitiados no hay historia de amor ni nada, pero compartimos un súper proyecto. No nos encontramos, pero yo la veía pasear por ahí.

—Chile acaba de ganar su primer Oscar con Una mujer fantástica. ¿Cómo lo viviste?

—Con mucha emoción, feliz por los compañeros; con algunos de ellos he trabajado. Es una tremenda inspiración para la creación, un reconocimiento para la industria chilena pujante, pero también para la inclusión (la película está protagonizada por una actriz trans, Daniela Vega), para ser un país más inclusivo. Chile tiene empantanado el proyecto de ley de identidad de género, y esto de alguna manera puso el tema sobre la mesa. Ayer lo recibió la presidenta (Michelle Bachelet), se están acelerando… Esto mismo también a nivel mundial, las repercusiones que tuvo. Lo viví con mucha alegría y feliz.

—¿Te interesan más los proyectos cuando tienen un tema social de fondo?

—Como actor intento tener una libertad en mi editorial de poder sumarme a diferentes proyectos. Pero sí, efectivamente la historia me mueve mucho, me gusta. Es parte de la misión que tienen la televisión y el cine que es entretener, pero también dejar algo a nivel de debate, de construir. Revisar nuestro pasado es clave. Es la única manera de enfrentar el futuro. No es coincidencia que me ha tocado mucho: vengo de filmar una película en Chile que tiene que ver con prisioneros políticos que hicieron la fuga del siglo en 1980. Esto (por Sitiados) en 1600. Hice una serie también de los años 70 en Chile. Me encanta, me gusta como actor, lo disfruto.

—Como papá, ¿qué disfrutas hoy?

—Jugar. También agarrar un palo y jugar a los piratas. Ahí hay un común denominador con la actuación. Disfruto de dejar la cabeza al lado y estar ahí, estar presente. Estar atento, respirar y sentir la respiración, sentir el ahora.

—¿Cómo te encontró la llegada de Magnolia?

—Me encontró tranquilo, en paz y feliz.

—¿Hay algún cambio en la paternidad? Los tuyos son chiquitos también, pero la familia ensamblada, los tuyos, los míos, los nuestros, la llegada de una beba…

—No sé si cambia tanto porque la llegada de un hijo es algo tan maravilloso que te encandila. Como la vida, el misterio, ver a la mujer ahí, el despliegue de su naturaleza, del poder de la mujer. Uno queda flasheado durante un buen rato (risas).

—¿Estás durmiendo algo de noche?

—¿Estás diciendo que salí de joda? (risas).

—No, no, por Magnolia, que es tan chiquita.

—Sí. Se porta increíble.

—¿Y la mamá cómo se porta?

—Muy bien también.

—Estás enamoradísimo.

—¿Qué te parece?

Benjamín con sus hijos varones: Beltrán, Benicio y Bautista
Benjamín con sus hijos varones: Beltrán, Benicio y Bautista

—¿Cómo es ella mamá?

—Es una maravilla, lo sé por su hija Rufina (que Suárez tuvo con Nicolás Cabré), es una muy buena mamá que me enseña como hombre constantemente por el vínculo que tiene. Me imagino que ella también verá cómo yo me comporto con mis hijos. Nadie te enseña. Nadie te da. El tema de la paternidad es algo absolutamente intuitivo. Uno puede tener referentes, puedes haber visto lo que hicieron tus padres, lo que te gustó, lo que no te gustó, pero básicamente es un camino de intuición.

—Y el ensamble entre todos, ¿cómo funciona?

—Mientras haya amor, creo que bien.

—Trabajando juntos, ¿logran diferenciar los espacios de trabajo de los familiares? ¿Las cosas del rodaje se quedan en el rodaje, las de tu casa se quedan en tu casa, o todo se mezcla y se confunde?

—No, podemos diferenciar. Pero por algo somos actores y nos apasiona lo que hacemos, y está bueno poder compartir, volver a casa y decir: "Sabés qué…", y quedarse con alguna idea. No somos obsesivos pero sí esto de haber compartido proyectos es algo que nos gusta.

—Fuiste mostrando a tus hijos, subís fotos en las redes. Pero La China no muestra a Rufina. ¿Hablaron sobre cómo va a ser la exposición de Magnolia?

—Cada uno tiene sus razones y sus circunstancias. Quisiera darle forma orgánica. No hay nada, no hay una política o una estrategia. Vamos a ir viendo qué es lo que pasa.

Vicuña y La China, con el equipo de “Sitiados”
Vicuña y La China, con el equipo de “Sitiados”

—¿Cómo te llevas con las críticas?

—Con la crítica a mi trabajo, trato de tener la altura para quedarme con lo mejor. Con los insultos no. Hay que distinguir entre crítica e insulto. Lo que pasa es que las redes sociales se han llenado de mucho insulto, de mucha cobardía, mucha rabia, rencor, despecho. Pero yo sigo utilizando las redes porque me parece que son una herramienta moderna que sirve, que comunica, que moviliza también. Podés comunicar tu trabajo y descomprimir. Salí de la clínica con un auto atrás, con fotógrafos, y hoy una red, en este caso Instagram, sirve para poder mostrar una foto y se descomprime, se libera y se naturalizan las cosas, ya no tenés que andar jugando.

—¿Y no te molesta que esa foto que subís se transforme en 75 notas? Baja la presión, pero sube la exposición también.

—No estoy tan consciente de esas 75 notas… Uno tiene que tratar de vivir con cierta naturalidad. Así como voy a subir una foto más tarde acá, que estoy trabajando, el fin de semana si estoy con mis hijos lo hago. No tengo un gran rollo, trato de vivirlo así, que sea orgánico y que sea natural. Y en general recibo buena energía.

—¿Cómo está el trabajo con UNICEF?

—Bien. Con UNICEF estuvimos el año pasado filmando un documental en Palestina. Y ahora se cumplían 10 años desde que fui nombrado embajador, así que tenemos un pequeño acto y una actividad en Chile.

—Esta semana fue el Día de la Mujer y hubo una convocatoria mundial muy importante. ¿Qué te genera el movimiento feminista y que las mujeres nos estemos haciendo oír?

—Hoy, en una situación súper sensible como es el nacimiento de mi hija, sólo puedo sentir, que siempre lo viví, respeto y admiración por la mujer. Tengo grandes referentes. La lucha o esta búsqueda de hoy me parece absolutamente justa, legítima. Enhorabuena, como dicen los españoles, que se esté generando un cambio, una conciencia y un accionar para la tan anhelada igualdad.

—Se está empezando a discutir en la Argentina la despenalización del aborto. ¿Tenés una opinión al respecto?

—Sí, me parece que debe ser así. La mujer debe tener libertad sobre su propio cuerpo. Son temas sensibles y sé que hay gente que le duele, que genera mucho ruido, pero no se puede politizar porque efectivamente es algo que tiene que ver con un derecho humano. Me parece correcta la conversación. Ojalá que pronto esto pueda ya ser un tema concreto, resuelto.

—¿Qué extrañás de vivir en Chile?

—Mis viejos, mis hermanos, mis amigos del colegio. Hay un desarraigo importante al vivir acá. Vivo acá principalmente por mis hijos, pero igual estoy cerca, a dos horas, así que trato de desdramatizar. Viajo cuando puedo, tanto por trabajo como también por mis afectos. Argentina ya directamente es mi segunda casa: tengo mi familia acá, tengo hijos, tengo una vida. Y me han tratado muy bien. (Buenos Aires) es una ciudad maravillosa.

—¿Vas a hinchar por Argentina, ya que Chile no está en el Mundial?

—Obviamente que me hubiese encantado que Chile fuera al Mundial, pero le deseo lo mejor a Argentina. Voy a estar con Argentina por mis hijos, por mi mujer, porque es donde mejor me reciben.

—¿Te voy a ver con la camiseta argentina mirando los partidos?

—O con la peluquita, con algo (risas).

—Si hablamos en cinco años y salió todo genial, ¿cómo te encuentro?

—Espero que rodeado de amor, de cariño, con mis hijos grandes, fuertes, sanos. Así.

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