"Ponte cómodo porque voy a contarte la historia de mi vida. Específicamente, por qué mi vida se terminó. Y si estás escuchando esta grabación, eres una de las razones…".

1. La historia. En una buena trama se agota cualquier explicación. O más bien, allí comienza… En 13 Reasons Why una joven llamada Hannah Baker (Katherine Langford) se suicida. Y en unos casetes que le hace llegar a un compañero del instituto Liberty High, el introvertido Clay Jensen (Dylan Minnette), la chica de 17 años explica por qué tomó la fatídica decisión.

Son trece razones. Y son trece personas, entre compañeros de escuela y ex novios, que según ella la llevaron a quitarse la vida. En cada episodio se narrará el conflictivo vínculo que mantuvo con cada uno de ellos. Entre el bullying por una humillación sexual y el suspenso, la ficción atrapa desde el primer capítulo.

2. Las redes sociales. Netflix no publica los números de sus ficciones, pero en la escuela, en la oficina, en el barrio se habla 13 Reasons Why. Y en la aldea global, eso encuentra su correlato en las redes sociales: Twitter es una caja de resonancia de las series. Ahí es donde se mide el rating de estos días. Y en apenas tres semanas 13 Reasons Why ya generó más de once millones de tuits, siendo lo más comentado en lo que va del año, superando a The Vampire Diaries y The Walking Dead. Así lo informa el portal especializado Variety. La polémica por el bullying escolar, el morbo del suicidio adolescente y la ficción dirigida a un público joven, entre otras razones, explican semejante repercusión en las redes.

3. La protagonista. Nacida en Australia (este viernes cumplirá 21 años), Katherine Langford hizo el casting por Skype, y ni hubo tiempo de decirle "Te vamos a llamar": la confirmación fue inmediata, y su viaje a los Estados Unidos también. Langford, quien además es cantante, debió conseguir la visa temporal de trabajo en apenas diez días. Pese a no contar con una gran experiencia actoral, ya que apenas había participado de un cortometraje en su país, su belleza la ayudó a conseguir el papel. Su acento norteamericano pronunciado a la perfección fue un valor agregado. Pero la clave está en su mirada: en los ojos de Katherine se visualiza el drama de Hannah Baker

Katherine Langford, en el papel de “Hannah”
Katherine Langford, en el papel de “Hannah”

4. El libro. Aunque los medios comenzaron a reparar en el bullying en el último tiempo, la problemática viene desde hace décadas. Y el escritor norteamericano Jay Asher lo abordó diez años atrás en un libro dirigido a un público juvenil que se convirtió en bestsellers del New York Times en 2007. Y allí permaneció durante ocho años. ¿Cómo se llamaba la novela de Asher? 13 Reasons Why, por supuesto. En su historia se basó la ficción de Netflix. Y por estos días el libro volvió a posicionarse entre los más vendidos.

5. Las críticas. No importa que hablen bien o mal, mientras hablen… Cualquier productor televisivo entiende esta máxima: la polémica y el debate que genera 13 Reasons Why no hacen más que alimentar las repercusiones. Y si bien la prensa destacó la calidad del producto, muchas críticas a menudo caen en el repudio. ¿De qué se acusa a la serie? Nada menos que de hacer apología del suicidio, por ejemplo al representar el momento en que Hannah se corta las venas.

"Fue la oportunidad perfecta para mostrar cómo es realmente un suicidio. Lo más irresponsable que podríamos haber hecho es no enseñar la muerte", se defendió el guionista Nic Sheff en una entrevista. Pero el debate está planteado.

6. La contrafigura. A diferencia de Katherine Langford, Dylan Minnette apareció en una gran cantidad de series con apenas 20 años: desde Lost  a Grey's Anatomy, pasando por Prison Break, entre otras. Y al igual que ella, también es cantante. Su conflictivo Clay -personaje con el cual logró una gran identificación, según confesó- lo lanzó a la consideración popular, con el reconocimiento de los críticos y… de las fans. De ese modo Minette se convirtió, en cuestión de días, en uno de los actores del momento.

Dylan Minnette, como “Clay”
Dylan Minnette, como “Clay”

7. Trece razones únicas. Aquí no habrá la posibilidad de comprobar -o refutar- aquello de que las segundas partes nunca son buenas. 13 Reasons Why cuenta con una sola temporada, y al menos hasta nuevo aviso, así quedará. "Esto es todo", adelantó Dylan Minnette. Y al contrario de lo que sucedió con innumerables ficciones (Sense 8 podría ser un caso), no surgirá entonces la necesidad de forzar situaciones, agotar personajes, repetir recursos. Aunque… no habría que descartar más episodios. Al fin de cuentas, business are business. Y las cuentas mandan.

8. Marketing 2.0. Los personajes de 13 Reasons Why adquieren realismo en el Instagram de la serie. Mediante distintos posteos relacionados directamente con la trama se recrea la vida de los personajes, quienes van descubriendo aspectos desconocidos que enriquecen y refuerzan la historia principal, haciéndola cercana, palpable, vívida. Por caso, con el romántico -y fundamental- mensaje con el que Justin (Brandon Flynn) saluda a Jessica (Alisha Boe): "Felices dos meses, mi amor".

Más que nunca ficción y realidad confunden sus límites con esta estrategia de marketing muy bien desarrollada en las redes sociales.

9. Las escenas inéditas. En sintonía con los personajes que realizan posteos en las redes, es posible observar el lado B de 13 Reasons Why ingresando al Twitter de la serie. Y así encontrar un aspecto trascendente del drama: cómo fue el bullying cibernético que sufrió Hannah, pero visualizado en primera persona, desde su propia experiencia. Su acoso puede experimentarse en carne propia. Y conmueve.

10. La ruptura de un tabú. Como nunca antes sucedió con otro producto, 13 Reasons Why se propuso abordar en profundidad y con absoluta crudeza una problemática tan vigente como el bullying escolar. La serie interpela directamente al espectador, tanto al adolescente que -víctima o victimario- lo vive cada día, como a los adultos: a los padres, a los maestros, a las autoridades. A la sociedad toda, al fin. Porque será una ficción, sí. Pero lo que allí sucede es real, se trate un colegio norteamericano o una escuela argentina.

11. Selena Gomez. Conmovida por el libro original ("Es abrumador, me veo mucho en Hannah", declaró la cantante, quien ha sufrido problemas emocionales), buscó protagonizar la adaptación televisiva pero ya no tenía edad para hacerlo. El papel quedó en manos de Katherine Langford, y Selena ocupó su lugar detrás de las cámaras y lejos de los flashes: es la productora ejecutiva de 13 Reasons Why. El nombre de la actriz en los créditos sirvió como promoción antes de su estreno. Era "la serie" de Selena Gomez, la persona con más seguidores en Instagram a nivel mundial. Hoy, 13 Reasons Why ya tiene entidad propia.

Selena Gomez
Selena Gomez

12. Un Oscar para 13 Reasons Why. La calidad cinematográfica de las series no comenzó con este producto de Netflix, es cierto. Pero pocos han sido filmados por el ganador de una estatuilla de la Academia de Hollywood. Luego de alzarse con un Oscar a Mejor Película por Spotlight (2016), Tom McCarthy se puso al frente de los episodios iniciales de la ficción.

13. ¡Y un Pulitzer! "¿Viste la película? Bah, el libro es mucho mejor…". Palabras más o menos, la frase resulta habitual con aquellas ficciones que surgen de adaptaciones literarias. Y ahí mismo puede hallarse la razón de un éxito, o el fracaso más rotundo. Para llevar a la pantalla el libro de Jay Asher, 13 Reasons Why contó con el dramaturgo norteamericano Brian Yorkey, ganador de un Premio Pulitzer. Y la solidez del argumento y el ritmo irrefrenable avalan su convocatoria. "¿Viste la serie '13 Reasons Why'? Bueno, el libro no está nada mal…".

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