La noche del martes 18 de agosto, Guido Kaczka y el equipo de El Trece celebraron un resultado inesperado: la final de Es Mi Sueño se convirtió en el programa más visto de la televisión argentina, superando incluso a la competencia directa de Telefe. El desenlace del reality, realizado en vivo desde el Teatro Ópera, marcó un hito para el ciclo y dejó cifras que sorprendieron a toda la industria.
El dato más destacado fue el promedio de rating, que se ubicó por encima de los 10 puntos y marcó un récord para el programa.
El inicio fue enérgico y el público respondió de inmediato. “El Ópera está colmado, el premio mayor lo vota la gente, pero el jurado elegirá a tres de los cantantes para que participen en la nueva temporada del programa desde mañana”, anunció Guido ante una sala repleta y expectante. La conducción en vivo imprimió un ritmo distinto y mantuvo la atención en el certamen durante toda la emisión.
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La expectativa por conocer al ganador no solo se vivió en el teatro. El rating arrancó en 6,8 puntos, apenas por detrás del noticiero de Telefe, que sostenía 7,7. Sin embargo, a medida que avanzaba la noche y se acercaba el momento de la definición, la audiencia fue en aumento. El dato más alto llegó cerca de las 22:30, cuando la tensión por saber quién se quedaría con el título alcanzó su punto máximo.
En ese tramo, Es Mi Sueño alcanzó 11,2 puntos de rating, consolidándose como el programa de mayor audiencia de la jornada. Este número no solo superó a la competencia, sino que también se transformó en el mejor promedio para el ciclo desde su estreno. El resultado fue celebrado dentro y fuera de la pantalla como un verdadero batacazo inesperado.
Quienes siguieron la transmisión en vivo pudieron ver cómo el clima de fiesta se trasladaba del escenario a los hogares. El formato renovado para la final, con la votación del público y la participación clave del jurado, aportó suspenso y emoción hasta el cierre. Kaczka, conocido por su estilo cercano y ágil, se mostró agradecido y entusiasta durante toda la noche.
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La competencia en el prime time fue feroz. En el promedio general, el ciclo de Guido Kaczka cerró con 10,7 puntos, mientras que Gran Hermano, el reality insignia de Telefe, registró 10,1. Por su parte, BTV se ubicó en un distante tercer lugar con 1,3 puntos. La diferencia entre los dos primeros programas demostró el poder de convocatoria que conservan los realities en la televisión abierta, especialmente cuando la definición es en vivo y con alta interacción del público.
El formato de Es Mi Sueño permite que, además del ganador elegido por la audiencia, tres participantes seleccionados por el jurado pasen directamente a la nueva temporada. Esta modalidad, anunciada por el propio Kaczka al inicio de la gala, aportó continuidad y mantiene el interés de la audiencia para la segunda etapa del certamen.
El Trece celebró el resultado como un logro estratégico. La apuesta por un reality de canto en el horario central, con una final transmitida en vivo y el involucramiento de figuras reconocidas en el jurado, rindió frutos en términos de rating y repercusión. La decisión de realizar la definición en el Teatro Ópera también sumó un condimento especial, dotando al evento de una atmósfera de espectáculo y celebración.
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En el cierre de la transmisión, la emoción fue protagonista tanto en el escenario como en las palabras del conductor. “El Ópera está colmado”, enfatizó Guido en el inicio, mientras los finalistas aguardaban el veredicto que definiría su futuro en el programa. La inmediatez de la decisión y el festejo colectivo sellaron una noche que quedará en la memoria de la televisión reciente.
Es Mi Sueño inicia hoy su segunda temporada con la participación de artistas famosos. El desafío será sostener el interés y la audiencia logrados en la primera etapa, que ya dejó la vara alta tanto para la producción como para sus competidores.
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