El regreso de Pasó en América, marcó un reencuentro celebrado tanto por quienes integran el ciclo como por la audiencia que lo reclamaba. Augusto Tartufoli, uno de los pilares del formato, junto a Sabrina Rojas, resumió el clima en el estudio: “Fue hermoso volver. Lo pidió la gente”, expresó al describir la atmósfera del debut y el pulso detrás de la decisión final.
El conductor compartió que la química del equipo se mantuvo intacta, permitiendo que la emisión fluyera con naturalidad y frescura, como si el tiempo no hubiera pasado. “Así fluyó el programa. Divertido, buena onda, data propia, interactuando en vivo con los protagonistas de los temas del día como lo fueron anoche Paula Chaves, Zaira Nara y Marixa Balli”, enumeró Tartufoli, destacando la conexión con figuras centrales del espectáculo y la agilidad para reaccionar en tiempo real.
Durante la noche del regreso, la emoción fue protagonista. Tartufoli lo describió con sencillez: “(Martín) Salwe presentó a su novia, Sabrina (Rojas) presentó a su novio, Natalie (Weber) vino con sus hijos y su mamá, Ailén (Bechara) también, somos una banda familiera”. La presencia de familiares en el estudio reforzó el sentido de comunidad que distingue al programa y potenció la celebración interna.
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La demanda del público fue el motor que aceleró el retorno. Según Tartufoli, el pedido fue contundente: “No solo llenaron las redes de América pidiendo nuestra vuelta, sino que hasta hicieron encuestas”. Esta presión social se replicó en la interacción digital, sumando mensajes de gratitud y festejo en las plataformas del canal: “La gente en nuestras redes saludó la vuelta después de un hiato de 5 meses con diferentes palabras para decir esto: ‘Gracias por volver, ahora nos podemos ir a dormir con una sonrisa’”.
El ciclo había entrado en pausa a fines de diciembre, cuando la grilla del canal priorizó la llegada de nuevas figuras y la reorganización de horarios. Tartufoli relató las idas y vueltas de la producción: las conversaciones para un posible turno vespertino no se concretaron, y finalmente la decisión de mantener el horario nocturno se impuso por la preferencia de las marcas para auspiciar el programa en ese segmento.
En palabras del conductor, el diferencial está en el tono que eligen para abordar la actualidad del espectáculo: “No tomarnos los chimentos como si fuera la Segunda Guerra Mundial, ¿viste? Nos reímos un poco de eso”, explicó, sobre la estrategia que busca alivianar el debate y darle espacio al humor, frente a formatos que suelen dramatizar cada tema.
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El regreso de Pasó en América se gestó en medio de negociaciones internas, ajustes de horarios y la clara influencia del mercado publicitario. Después de cinco meses de ausencia, la pantalla de América volvió a contar con este ciclo, que se caracteriza por su tono relajado y su mirada familiar sobre la farándula.
El equipo, según Tartufoli, nunca perdió el entusiasmo: “Teníamos muchas ganas de volver”. El sentimiento de tarea inconclusa fue compartido en el chat interno y reforzado por Sabrina, quien lo acompaña en la conducción.
El programa ajustó también su estructura. Los informes se acortaron y se priorizó el debate ágil, con la intención de diferenciarse de otros programas de panel y mantener la frescura: “Van a ser informes bien cortos, pero con otro tipo de debate que me parece que es lo que tenemos nosotros y que la gente nos pedía”.
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En la jornada del regreso, no solo los protagonistas habituales ocuparon el estudio, sino también sus vínculos más cercanos, reforzando la identidad de “banda familiera”, que el conductor sintetizó con orgullo: “Somos el programa de gente más linda de la tele”.
En el diálogo con Teleshow, Tartufoli enfatizó la relevancia de la interacción con el público y la importancia de no perder la naturalidad. El debut reunió parejas, hijos y madres en el estudio, en una celebración que mostró la cercanía del grupo y el estilo relajado con el que aborda la actualidad del espectáculo. Esa complicidad, según el conductor, es lo que mantiene vivo el espíritu del programa y lo acerca a quienes lo siguen noche tras noche.