La noche en que Homero Pettinato se sentó frente a las cámaras del ciclo Blender at night, en el canal de streaming Blender, la actualidad judicial de su hermano Felipe Pettinato dominaba en los medios. El invitado, conocido por su perfil mediático y familiar, ofreció un retrato íntimo y directo de cómo la reciente condena a su hermano atravesó a toda la familia, lejos de esquivar el tema.
Todo se dio luego de la consulta de la panelista Mariana Contartesi, quien expuso el cruce entre la exposición mediática, el dolor familiar y la presión social derivada de un caso que mantuvo en vilo a la opinión pública.
Cabe recordar que apenas unas horas antes tuvo lugar la sentencia dictada contra Felipe Pettinato por la muerte de su neurólogo, Melchor Rodrigo, ocurrida el 16 de mayo de 2022. La tragedia sucedió en un departamento del barrio de Belgrano, sobre la calle Aguilar, donde ambos compartían el espacio ese día. El proceso judicial, que culminó en el Tribunal N°14, determinó una condena de tres años de prisión en suspenso para Pettinato, bajo la figura de incendio culposo seguido de muerte.
Durante la charla en el ciclo, Homero Pettinato compartió un testimonio atravesado por la dualidad entre el alivio y la angustia. “Creo cien por ciento en la inocencia de Felipe. Entonces, para nosotros es muy amargo el trago”, expresó, al marcar la distancia entre la percepción familiar y el fallo judicial. En ese sentido, Homero describió el clima de sospecha social que recayó sobre los Pettinato: “La gente cree, de verdad, que somos los Corleone manejando la Justicia con nuestros millones de dólares. Si vieran un resumecito nada más de las deudas que tenemos y los quilombos que pasamos, sería una historia totalmente diferente”.
A lo largo de la entrevista, enfatizó el peso de la construcción mediática sobre su hermano, al asegurar que se construyó “un villano” a partir de relatos que, según él, no responden a la verdad de los hechos. Para el entorno familiar, esa imagen pública tuvo consecuencias directas: “Construyeron un villano, construyeron un relato que no es verdadero y yo creo que eso influenció y por eso para nosotros es muy amargo”.
Homero hizo hincapié en la experiencia de Felipe durante el período de encierro institucional tras el incendio. “Felipe además estuvo encerrado tres años, dos años y medio desde que pasó esto, en instituciones que, está bien, es comparable o no con un penal, dependiendo la suerte que te toque. Pero son instituciones que tienen las libertades muy, muy reducidas. Que no salís de ahí adentro, que no tenés uso de tecnología, que tenés que acatar todo tipo de órdenes y que tenés que estar en tratamiento estricto y lo hizo. Y eso nos pone muy contentos”.
El relato permite comprender la complejidad emocional que atraviesa la familia, donde la posibilidad de que Felipe no deba ingresar a una cárcel es vivida como un alivio. Homero lo resumió así: “Cuando vos vivís estas situaciones, la verdad, no te deja de dar alivio que tu hermano esté vivo y que tu hermano esté bien, que te pueda responder de manera coherente, que esté funcional”.
La familia transitó el proceso judicial en silencio, respetando a la víctima y su entorno: “Y nosotros fuimos muy, muy respetuosos con la persona que perdió la vida, y con su familia. Nunca hablando de él, nunca con nadie”.
La condena social y la presión mediática tienen un peso particular en el presente de Felipe Pettinato. Homero lo describió con claridad: “Como te digo, así, aliviado por un lado, angustiado por el otro, porque la condena social genera mucho problema psicológico. Si la gente no te deja de decir: ‘Eh, vos sos eso, vos sos eso’. Pero bueno, es lo que fue”.
El testimonio de Homero aporta una mirada introspectiva sobre el costo psicológico y social que enfrentan quienes atraviesan procesos judiciales de alta exposición pública. La familia Pettinato, según el relato del hermano, mantiene la esperanza en la recuperación y funcionalidad de Felipe, a la par que reconoce el dolor y las dificultades que marcó el caso en su vida cotidiana.