La reciente internación de Luciano Castro en una clínica privada despertó inquietud no solo en su entorno más cercano, sino también en el público que sigue de cerca la vida personal de uno de los actores más reconocidos de la Argentina. Mientras la noticia se manejaba con discreción, el foco se trasladó rápidamente hacia la reacción de Sabrina Rojas, su expareja y madre de sus hijos, quien optó por una postura reservada y reflexiva ante la situación.
La conductora, lejos de manifestaciones mediáticas o declaraciones altisonantes, eligió las redes sociales para compartir su estado emocional actual. En su cuenta de Instagram, difundió un mensaje que, según sus propias palabras, define con precisión el modo en que se siente en estos momentos. La publicación, originalmente escrita por otra usuaria, expresa: “Estar soltera, pero no querer estar con nadie, pero a la vez te llama la atención alguien, pero estás feliz sola, pero también quieres ser amada y amar a alguien”.
Junto a este texto, un poco jugando al enigmático, otro poco en modo confesión a corazón abierto, Rojas agregó su rúbrica: “Cuando no sabes explicar qué sentís respecto a cómo querés estar, esto lo define bien”.
El mensaje no tardó en resonar entre sus seguidores, quienes interpretaron que las palabras elegidas por la conductora reflejan un momento de introspección y una mirada honesta sobre las complejidades emocionales que atraviesa. La propia Rojas profundizó en su percepción al aclarar: “Parece que no es incoherencia emocional, sino todo lo contrario”. Con esta afirmación, buscó romper con la idea de que experimentar sentimientos mezclados sea un signo de inestabilidad, reivindicando la posibilidad de habitar simultáneamente el deseo de autonomía y la búsqueda de afecto.
La coyuntura que atraviesa la familia se vio marcada por la internación de Luciano Castro. Aunque la información fue tratada con cautela y sin demasiadas precisiones públicas, trascendió que la noticia tuvo un impacto inmediato en su entorno más íntimo. En este contexto, la figura de Sabrina Rojas volvió a cobrar relevancia, no solo como expareja del actor, sino también por su papel como madre de los hijos que tienen en común.
Según información difundida en el programa LAM, Sabrina habría asumido un rol activo en la contención familiar, acompañando la situación desde la distancia. En las últimas horas, se mostró en Mar del Plata junto a los hijos del actor, quienes por estas horas se convirtieron como nunca antes en su prioridad.
El posteo compartido por Rojas en sus redes también incluyó un texto completo de una profesional de la psicología, que aportó una reflexión sobre la ambivalencia emocional y la construcción de los vínculos. El mensaje señala: “Sentirte así es más común de lo que parece y no habla de incoherencia emocional. Muchas personas que han hecho un trabajo interno profundo llegan a un punto donde disfrutan su calma y su autonomía, pero su sistema de apego sigue estando humano: desea conexión, afecto y reciprocidad”. Esta mirada invita a repensar los conceptos tradicionales sobre la estabilidad emocional y la forma en que las personas se relacionan afectivamente.
En la reflexión citada, se destaca que la búsqueda de bienestar personal no elimina el deseo de amar, sino que modifica el origen del cual nace. “Ya no se trata de llenar vacíos, sino de compartir desde la estabilidad. Por eso algunas personas pueden tener la atención sin que exista urgencia, y pueden desarrollar un vínculo en seguridad, disfrutar y aprender de él”. Así, Sabrina Rojas se apropia de estas palabras para explicar su propio momento vital, atravesado por una separación reciente y una situación familiar delicada, pero también por la voluntad de construir desde la calma y la elección consciente.
La actitud de la conductora ante la internación reforzó la imagen de una madre ocupada en el bienestar de sus hijos y atenta a las circunstancias, pero también de una mujer que transita su vida afectiva con honestidad y sin miedo a la ambivalencia. Su elección de compartir públicamente el posteo evidencia una búsqueda de empatía y entendimiento, tanto para sí misma como para quienes la siguen.