Hace 35 años, llegaba la fecha más esperada para toda persona que habitara el territorio nacional amante del rock, o, para ser más precisos, amantes del funk y el rhythm & blues. Ese día se producía la primera (y única) actuación en el país de Prince.
Lo que quivale a decir, más corto, que hace 35 años llegaba la fecha más esperada por... Charly García.
El show de Prince en el estadio de River Plate, el 21 de enero de 1991, es recordado como uno de los momentos más “agridulces” y extraños de la historia de los grandes conciertos en Argentina. Fue su única visita al país y dejó una huella de genialidad mezclada con mucha frustración.
Daniel Grinbak, productor del show, lo recordaba así a través de su Instagram: “Hoy se cumplen 35 años de la única visita de Prince a la Argentina, actuando en el Estadio River. 77 minutos de un show memorable, pero x lo corto desató una desaprobación tremenda de público q lógicamente esperaba más. También para mí q pude asistir x la tarde a su prueba de sonido, q duró cerca de 3 hs, viviendo , una increíble muestra del funk y R&B. La única razón de lo corto del show era sus ganas de irse para la fiesta q en su honor se había organizado en la discoteca Mix de Belgrano. Fiesta q se canceló x su actitud mesquina hacia los fans. La noche anterior habia ido a bailar a La Casona de Lanús. Pocos shows tienen tantas anécdotas alrededor. Y si bien los 77 minutos hicieron un set muy reducido, pero suficiente para demostrar x q fue uno de los músicos más importantes de fines del siglo XX.”
La principal queja fue la duración. Prince tocó exactamente 77 minutos (apenas una hora y cuarto). Para un público acostumbrado a shows largos y bises, que terminara tan abruptamente fue un balde de agua fría. Se dice que el músico estaba molesto por algún detalle técnico o logístico y decidió tocar lo mínimo indispensable que exigía su contrato. La reacción del público no se hizo esperar, y todo terminó con una lluvia de objetos contundentes hacia el escenario, más un coro de insultos que más que acordarse de Prince apuntaban a Grinbank como responsable del show.
En el rubro Pedidos Excentricos de las Estrella del Rock, el paso de Prince por Buenos Aires dejó varias puntas: según recordó Bobby Flores, estrella de la Rock&Pop por esos días, “se armó un quilombo monumental” porque las toallas de su camarín no eran del color exacto que había pedido. No permitió que nadie de la producción local se le acercara ni le hablara directamente; solo se comunicaba a través de sus propios guardaespaldas. Y más: Prince exigió que la temperatura del escenario fuera exactamente la misma que en el camarín. No quería sufrir ningún choque térmico que pudiera afectar sus cuerdas vocales o sus músculos para el baile. El equipo técnico tuvo que trabajar horas extra para calibrar el aire acondicionado del Monumental.
Hay que decirlo, pese a todo ese hermetismo, cuando decidió ir a la discoteca La Casona en Lanús, no pidió que desalojaran el lugar. Solo pidió una zona reservada donde pudiera bailar tranquilo con su grupo, demostrando que su “fobia” era más bien con la prensa y la producción, no tanto con el hecho de estar en un lugar con gente (siempre que no lo molestaran).
Volviendo al comienzo, a García, es sabido el fanatismo casi religioso de Charly por el genio de Minneapolis. En su condición de fan, Prince no puede faltar, siempre junto a los Beatles, claro, y acaso los Byrds también ocupan un lugar en el podio. Para Charly, la sola presencia de Prince en Buenos Aires era, en sus palabras, “un milagro”.
Así que era una fija que Charly agotaría los medios para conocerlo en persona. Como no pudo acercarse a Prince debido al estricto anillo de seguridad, hizo algo muy propio de él: se acercó a uno de los guardaespaldas gigantes (a quienes llamó “gorilas”) y le dijo: “Por favor, decile que le agradezco en nombre de todo el pueblo argentino”.
Cuando empezaron las críticas por los 77 minutos de show, Charly salió al cruce de manera tajante en las entrevistas. Repasando entrevistas de la época, dijo: ”Para mí no fue corto, si seguía me desmayaba. Fue demasiado, para muestra basta un botón... Él es el mejor músico del mundo. El que hable mal de Prince se las va a tener que ver conmigo”.