Claudio Rissi: “Soy actor para contarte una historia y modificar tu realidad por un ratito”

El artista habla con Teleshow de la enorme popularidad que le dio El Marginal y del motivo por el que sus otros trabajos se visibilizaron, como la comedia dramática Los Perros

Claudio Rissi está protagonizando la obra Los Perros de Nelson Valente
Claudio Rissi está protagonizando la obra Los Perros de Nelson Valente

Claudio Rissi deseaba convertirse en actor en su infancia y a los 17 años dio sus primeros pasos en el teatro. En esa época lo hacía de manera clandestina, a escondidas de su padre que no lo apoyaba porque quería que tuviera un “trabajo serio”. No fue un camino fácil, incluso llegó a dormir en la calle. Sin embargo nunca bajó los brazos y con el paso de los años logró vivir de su profesión.

A los 65 años regresó a las tablas: protagoniza Los Perros en el teatro Picadero, una comedia dramática escrita por Nelson Valente. Más allá de tener una extensa carrera artística admite que todavía siente nervios al subirse al escenario: “Yo elegí ser actor y si estrenar me provoca la sensación de hacer un trámite, me tendría que dedicar a otra cosa”.

Rissi sincera cuál es su objetivo: contar una historia y modificar la realidad del espectador por un ratito. Y mientras tanto disfruta de la popularidad que le llegó a partir de su participación en El Marginal, la serie cuya quinta y última temporada se estrena el 4 de mayo por Netflix. Con un poco de vergüenza, asegura que la gente lo para en la calle y lo llama de manera cariñosa Marito, el nombre de su personaje. Pero no reniega de esa fama, ya que hizo que muchas personas se interesaran por otros de sus trabajos, como la serie Okupas o la película La novia del desierto.

Claudio Rissi, María Fiorentino, Melina Petriella y Patricio Haramburu son los protagonistas de la comedia dramática
Claudio Rissi, María Fiorentino, Melina Petriella y Patricio Haramburu son los protagonistas de la comedia dramática

—¿Qué es lo que más te gusta de la obra Los Perros?

—Me resulta atractivo que se haga un planteo desde una comedia dramática. El tema es recurrente en cuanto a lo familiar, lo cotidiano: en cualquier reunión familiar se suelen hablar banalidades y hay muchas cuestiones que se callan, que no se dicen. Pero aquí sí, y esto identifica a mucha gente. Es maravilloso, como si yo pensara: “Quise decirlo en aquella reunión, pero no daba”. Bueno, aquí nos atrevemos. La obra te invita a reflexionar.

Los Perros es una obra interesante y divertida que plantea a los espectadores algunos cuestionamientos de la vida que en la dinámica del día a día son olvidadas: ¿estás conforme con tu vida actual?, ¿tenés miedo a dejar todo y volver a empezar? Estas reflexiones surgen a partir de una reunión familiar en la que participa Emilio (Rissi), su mujer Alicia (María Fiorentino), su hijo Rodrigo (Patricio Aramburu) y su nuera Laura (Melina Petriella). Ella cumple 40 años y lo celebra con una cena. Durante la velada, hablan de temas superficiales y Emilio recuerda a los perros que tuvo durante su vida. Laura se harta de esta situación, tiene una crisis existencial y descubre que no es feliz. Pero no es la única que está disconforme con su vida y con su trabajo. Cada uno de los personajes reflexiona sobre sus miedos, sus fracasos, los sueños perdidos y las relaciones con los demás.

—¿Cómo fue regresar al teatro después de mucho tiempo?

—Volver al escenario siempre es una tensión que es un poco placentera. En mi caso, atravieso un nivel de estrés. Pero los actores en general nos ponemos muy nerviosos, por el nivel de exposición, nos preguntamos si estamos a la altura de la obra o si el público va a comulgar con lo que hacemos en el escenario. Todo eso genera un estado de nervios importante, que es una gran pretensión en lo personal, pero eso a uno lo alimenta, lo despierta, lo pone atento a lo que va a suceder.

—A pesar de tener tanta experiencia en la actuación, ¿todavía seguís sintiendo tantos nervios?

—Sí, gracias a Dios porque si no la verdad que sería hacer un trámite. Detesto hacer trámites. Yo elegí ser actor y si estrenar me provoca la sensación de hacer un trámite, me tendría que dedicar a otra cosa. El día que no me pase eso supongo que me jubilaré.

La obra Los Perros se presenta en el teatro Picadero (Pasaje Santos Discépolo 1857) los viernes, sábados y domingos
La obra Los Perros se presenta en el teatro Picadero (Pasaje Santos Discépolo 1857) los viernes, sábados y domingos

—¿Cómo fue grabar la cuarta y la quinta temporada de El Marginal en pandemia?

—Fue complejo, pero fue grato encontrarse con un equipo con el que estamos trabajando hace casi seis años. Así que volví a la familia más allá de la incorporación de algunos actores que son maravillosos, como Rodolfo Ranni, Luis Luque o Juan Minujin que regresó al programa. Volver después de 1 año y medio de no estar juntos siempre es muy grato. Nos llevamos muy bien, hemos tenido un grupo humano enorme que nos ha contenido. Y entre todos nos hemos cuidado por el covid.

— Tu personaje pegó muy fuerte, ¿en la calle la gente te dice Marito?

—Sí, por supuesto y estoy totalmente agradecido, a veces hasta me da pudor, pero sí, el amor de la gente, el cariño de la gente es algo inabordable y maravilloso.

Marito dio un giro en la historia y se presentó como el padre de Diosito (Nico Furtado), ¿cómo lo viviste?, ¿te hicieron comentarios?

—Sí, la gente lo comenta. Con Nico lo habíamos hablado antes entre nosotros, creo que en la segunda o en la tercera temporada. Dijimos este vínculo tan raro, me parece que viene por acá. Quedó como un comentario de los compañeros que analizan más o menos, juegan con la fantasía de lo que puede pasar, pero tampoco estaba planeado hacer la quinta temporada en ese momento. Hay gente que se sorprende gratamente y otra gente que dice que no puede ser. Es fantástico lo que pasa con el público.

Claudio Rissi interpreta a Mario Borges en El Marginal
Claudio Rissi interpreta a Mario Borges en El Marginal

—La industria audiovisual fue cambiando y ahora El Marginal ya no sale por la TV Pública y se estrena directamente por Netflix, que tiene un alcance mundial.

—Sí, es maravilloso: la primera semana hubo 21 mil millones de vistas. De todas maneras, a mí me hubiese gustado que la gente lo pudiera ver por la TV Pública como en un principio. La emisora formaba parte de la sociedad y colaboraba para que la serie se pudiera producir. Pero yo no soy el dueño del negocio. A través de la plataforma tiene una trascendencia internacional. La gente se enamoró de un producto que es de alta calidad.

—En la actualidad no se están haciendo muchas ficciones nacionales y que se haga una serie como El Marginal con tanto nivel de producción es súper destacable.

—En la Argentina hay un talento importante de autores y actores. Siempre se ha marcado un rumbo en Latinoamérica. No quiero subirme al carro del triunfador, pero siempre la Argentina ha tenido muy buen nivel. Pero la situación económica hace que los tiempos se acoten. Sin tiempo es muy difícil hacer un buen trabajo y el tiempo significa dinero. Entonces cuando tenés que apurar una toma porque no hay más días todo eso va en desmedro de la calidad. Cuando hay inversiones de otras características, eso se cuida mejor. En El Marginal cada capítulo era una película y la gente lo agradece.

—¿Sentís que Marito marca un antes y un después en tu carrera o es un personaje más de los tantos que hiciste?

—No sé, en una parte sí en lo popular. Dentro del mundo de los actores gozaba de cierto prestigio y unirlo con lo popular no es algo común. Aquí se dio entonces puede ser una bisagra: ha hecho que mi trabajo se visibilice. A partir de El Marginal hay mucha gente que empieza a reconocer otros trabajos míos. Y empiezan a recorrer mi carrera. ¿A ver este tipo de dónde viene? ¿nació en El Marginal? No, estuvo en Okupas, Los Simuladores, Poliladrón, El Puntero. Y eso es maravilloso porque además están viendo buenos productos, de calidad, películas como La novia del desierto, Aballay, 76 89 03, que estaban allí dormidas.

—La pandemia impactó muy fuerte en el gremio de actores y pudiste seguir trabajando.

—Sí, lo que pasa que también era muy difícil. Cuando estaba haciendo El Marginal me tenía que hisopar cuatro veces por semana. Al principio era fastidioso, pero después pensaba menos mal… Éramos un montón de gente en el set, y después cada uno hacía su vida. Pero tenía la certeza de estar con mis compañeros que me estaban cuidando y yo los cuidaba a ellos.

El tráiler de la quinta temporada de El Marginal

—¿En algún momento sentiste miedo de contagiar a tus familiares?

—Sí tuve miedo, no soy la excepción. Todavía no se me fue el miedo a pesar de las tres vacunas. Pero esto no terminó, sigue habiendo muertos.

—Ahora parece que el covid está más opacado por la guerra en Ucrania.

—La realidad es que hablamos de números, el frío número y se naturaliza. “¿Cuántos murieron hoy? 240. Bueno son 15 menos que la semana pasada”. Pero murieron personas, no plantitas. Son personas que tienen familia y esas familias se quedan con un vacío. Entonces eso se perdió de vista y me preocupa. Porque aún hoy con vacunas sigue muriendo gente por ese motivo. También podemos hablar que se mueren de gripe, de cáncer. Pero bueno el covid sigue matando, no sé cuántos, pero son personas. Por eso sigo teniendo cuidado, no salgo, cuando hago teatro no voy a comer, me cuido, uso el barbijo y hasta me siento un cirujano (risas). Me cuido y trato de cuidar al otro.

—¿Cómo ves la situación actual del país?

—El país está complicado desde hace unos años, es muy difícil sobrellevar lo de la deuda externa, es muy complicado. No es una banalidad. Va a ser muy difícil que nos volvamos a poner de pie.

—¿Tenés esperanza de que pueda haber una recuperación?

—La recuperación va a llevar mucho tiempo. Yo no la voy a ver si hay deuda hasta dentro de 100 años. Para mí es desolador, quizás es una mirada muy oscura. Pasamos de un país casi desendeudado a uno absolutamente casi de rodillas.

—¿No te da esperanzas que el año que viene haya elecciones y la situación pueda llegar a mejorar?

—El problema no está en el Gobierno, sino en la economía. La deuda externa es de más de 100 mil millones de dólares. ¿Entonces qué hacemos? ¿Vendemos las Malvinas, la Patagonia, qué vendemos? Porque las joyas de la abuela se vendieron en los 90. ¿Qué nos queda? ¿Vender territorio? Bueno, cerremos desde el Río Negro o del Río Colorado para abajo y se lo damos... No sé. Pero es un problema en el mundo entero, la Argentina está complicada. No me quiero meter en ese tema porque me angustia.

—¿Sentís que con tu profesión podés llevar un poco de alegría a la gente?

—Yo soy actor para contarte una historia y modificarte tu realidad por un ratito. Y si lo logro, es misión cumplida.

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