Agregar Infobae enGoogle

Así suma SpaceX 24 nuevos satélites Starlink: el Falcon 9 aterrizó otra vez en el Pacífico

El despliegue masivo mejora conectividad en zonas remotas, pero eleva la preocupación por congestión en órbita y riesgos para misiones futuras y astronomía

SpaceX lanza 24 nuevos Starlink y refuerza su red de internet desde Vandenberg - REUTERS/Sam Wolfe/File Photo

SpaceX ha vuelto a demostrar su dominio en la industria de lanzamientos espaciales al colocar en órbita baja otros 24 satélites Starlink durante la noche del martes. El despegue del Falcon 9 tuvo lugar a las 21:01, hora del Pacífico, desde la base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California.

Esta misión, denominada Starlink 17-50, suma nuevas unidades a la megaconstelación que ya supera los 11.000 satélites en órbita, consolidando el liderazgo de la compañía en la oferta de internet global de banda ancha.

Starlink supera los 11.000 satélites y reabre el debate por basura orbital - REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

La operación no solo refuerza la infraestructura de Starlink, sino que pone de relieve la eficiencia del Falcon 9 y el modelo de reutilización de cohetes, una de las claves del éxito de la empresa fundada por Elon Musk. La maniobra de recuperación, que terminó con el aterrizaje del propulsor sobre la barcaza no tripulada “Of Course I Still Love You” en el océano Pacífico, se ha convertido en una imagen rutinaria y emblemática del programa espacial privado.

PUBLICIDAD

Un propulsor con doce vidas

El protagonista de la misión fue el propulsor B1097, que completó su duodécimo vuelo tras haber participado en lanzamientos como Twilight, Transporter-17, Sentinel-6B, NROL-172 y siete misiones previas de Starlink.

Ocho minutos después del despegue, la primera etapa regresó con éxito a la barcaza, confirmando la robustez y durabilidad del sistema de reutilización. Con esta maniobra, SpaceX alcanzó el aterrizaje número 651 de un Falcon y el 219 sobre esta plataforma específica en el Pacífico.

Terafab busca escalar Starlink a un millón de satélites y multiplica alertas regulatorias - (AP Foto/John Raoux, Archivo)

La reutilización de la primera etapa es el pilar sobre el que SpaceX ha construido una cadencia de lanzamientos sin precedentes, reduciendo costes y acelerando la expansión de su red de satélites.

PUBLICIDAD

Starlink: crecimiento imparable y debate global

Actualmente, la constelación de Starlink cuenta con más de 11.000 satélites, aunque no todos están plenamente operativos. Este despliegue masivo ha facilitado el acceso a internet de alta velocidad en zonas remotas y rurales, pero también ha generado preocupación entre científicos y agencias espaciales por el aumento de basura orbital. El incremento de objetos en órbita puede complicar futuras misiones y dificultar la observación astronómica desde la Tierra.

SpaceX tiene previsto ampliar la red a una escala mucho mayor con el proyecto Terafab, que contempla el lanzamiento de hasta un millón de satélites. Este plan ha impulsado llamados a la responsabilidad y la cooperación internacional para gestionar el entorno orbital y evitar un colapso por saturación de desechos.

La basura espacial llega a la Luna, las futuras misiones podrían dejar un “cementerio” tecnológico - (Imagen ilustrativa Infobae)

El crecimiento de las megaconstelaciones no solo afecta a la órbita terrestre. Con la vista puesta en la Luna, donde se prevé la construcción de infraestructuras como la Lunar Gateway y bases del programa Artemis, el problema de los desechos espaciales se traslada al satélite natural. En las próximas dos décadas se esperan más de 400 misiones lunares, y la ausencia de atmósfera convierte la superficie lunar en el destino final de satélites obsoletos.

El impacto controlado de estos artefactos podría afectar regiones de interés científico, dañar instrumentos y oscurecer telescopios con nubes de polvo generadas por colisiones. Investigadores advierten que, sin una gestión adecuada, zonas de la Luna podrían convertirse en verdaderos cementerios tecnológicos, repitiendo los errores cometidos en la órbita terrestre.

La comunidad científica y espacial reclama mecanismos de responsabilidad, transparencia y cooperación internacional para garantizar la sostenibilidad de la exploración espacial. El éxito técnico de SpaceX y la expansión de Starlink representan un avance significativo, pero subrayan la necesidad de equilibrar el progreso tecnológico con la protección del entorno espacial para las generaciones futuras.

En la carrera espacial del siglo XXI, llegar más lejos ya no es el único objetivo: el reto es hacerlo de manera sostenible y segura, tanto para la Tierra como para la Luna y más allá. SpaceX sigue marcando el ritmo, pero la responsabilidad compartida será clave para que el espacio siga siendo accesible y útil para todos.

PUBLICIDAD