Los robotaxi de Tesla han sido cuestionados por la seguridad y respuesta frente a diferentes situaciones, dudas que han sido reforzadas por quienes han trabajado en el desarrollo del sistema, asegurando que nunca se subirían en este vehículo.
Antiguos ingenieros y operarios de etiquetado, le contaron a Reuters, que la tecnología detrás del Full Self-Driving (FSD) dista mucho de ser segura para circular sin supervisión humana, a pesar de los mensajes optimistas de Elon Musk.
Qué dicen los ingenieros de Tesla sobre la segurida de los robotaxis
Dentro de las oficinas de Tesla, decenas de ingenieros y operadores llamados “data labelers” revisan diariamente horas de grabaciones recogidas por vehículos equipados con el sistema FSD. Estas imágenes muestran desde accidentes menores hasta escenas donde los automóviles atropellan animales o se aproximan peligrosamente a peatones, incluyendo niños en la vía.
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“Todos hemos visto cómo falla, no me subiría en uno de estos autos autónomos ni aunque me pagaran”, contó un antiguo ingeniero de Tesla. Otro exmiembro del equipo calificó el sistema directamente como una “pura farsa”.
La mayoría de los trabajadores que participaron en el entrenamiento de la inteligencia artificial de Tesla admiten que no confiarían su seguridad a un robotaxi de la empresa.
La falta de confianza no es aislada. Siete antiguos etiquetadores afirmaron que presenciaron fallos recurrentes en tareas esenciales, como detenerse ante autobuses escolares o vehículos de emergencia. Algunos relataron episodios en los que los robotaxis no frenaron ante cruces peatonales o se desviaron hacia zonas de construcción, poniendo en peligro a operarios y transeúntes.
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Casos reales que ponen en duda la seguridad de los robotaxis de Musk
A pesar de que Tesla sostiene que su sistema FSD es hasta 10 veces más seguro que la conducción humana, los incidentes documentados por sus propios equipos internos cuentan otra historia. Las redes sociales y los registros de los operarios han recogido vídeos en los que los automóviles no solo exceden los límites de velocidad, sino que también fallan en frenar antes de un impacto.
Los ingenieros describieron situaciones en las que, ante la imposibilidad del software para identificar peligros, los conductores humanos debían intervenir en el último segundo para evitar tragedias. En algunos casos, incluso se organizaron equipos específicos, como el llamado “trauma team”, dedicado a analizar y clasificar los incidentes más graves o los casi accidentes con peatones.
Esta realidad contrasta con la confianza de Musk, quien ha promocionado públicamente el avance de la conducción autónoma total en Tesla. Las presentaciones de robotaxis en eventos como el de Austin, Texas, y en el estudio Warner Bros. en Los Ángeles, han sido cuidadosamente preparadas.
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En estos eventos, equipos de etiquetadores trabajaron horas extra para mapear rutas y entrenar al software en escenarios muy concretos, con el fin de evitar fallos durante las demostraciones.
Dudas sobre el sistema de Tesla y su futuro
Una investigación de Reuters reveló que la metodología utilizada por Tesla para respaldar sus afirmaciones tiene fallas fundamentales. Por ejemplo, la compañía compara el número de accidentes con activación de airbag en Teslas con FSD frente a la tasa de accidentes generales en toda la flota estadounidense, incluyendo vehículos mucho más antiguos y con menos tecnología de seguridad.
Además, Tesla ha sido criticada por ajustar la forma de contar los accidentes: solo considera aquellos ocurridos con el FSD activado o en los cinco segundos posteriores a su desactivación, una ventana mucho menor a la exigida por reguladores estadounidenses.
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Actualmente, los robotaxis de Tesla no circulan de forma completamente autónoma. En las pruebas realizadas en Austin y otras ciudades, siempre hay un supervisor humano a bordo, y en muchos casos, además, un equipo de monitorización remota listo para intervenir en caso de emergencia.
La necesidad de esta supervisión constante es reconocida por los propios ingenieros de Tesla, quienes advierten que el despliegue masivo de la tecnología aún está lejos de ser viable.
Creen que para que el sistema funcione adecuadamente en una zona específica, es necesario un intenso trabajo previo de mapeo y entrenamiento, lo que contradice las declaraciones de Musk sobre la escalabilidad global sin ajustes locales.
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El sistema FSD aún debe superar el visto bueno de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), que mantiene investigaciones abiertas y ha exigido a Tesla realizar actualizaciones de software tras accidentes graves, algunos con consecuencias fatales.