Una empresa estadounidense del sector nuclear ha presentado una batería de estado sólido con una promesa disruptiva: suministrar energía continua durante más de un siglo sin requerir mantenimiento.
Este avance, impulsado por NRD LLC, abre la puerta a una nueva generación de soluciones energéticas para aplicaciones críticas y entornos donde el reemplazo de baterías resulta inviable.
Energía nuclear en formato compacto
La nombrada serie NBV utiliza un diseño betavoltaico alimentado por el isótopo níquel-63. Este sistema genera electricidad a partir de la desintegración radiactiva, transformando la energía liberada en corriente eléctrica a través de un dispositivo de estado sólido completamente sellado.
A diferencia de las baterías convencionales, que requieren recargas frecuentes y tienen una vida útil limitada, la tecnología betavoltaica se basa en una degradación continua que permite suministrar energía durante décadas.
El dispositivo opera en un rango de voltaje de 1,0 V a 20,0 V y puede generar entre 5 y 500 nanovatios, con una corriente nominal de 7,5 a 33 nanoamperios. Sus dimensiones compactas —20 mm x 20 mm x 12 mm— lo hacen adecuado para componentes electrónicos de ultrabajo consumo, como sensores, sistemas de registro de datos y equipos de monitoreo que requieren un aporte de energía constante pero mínimo.
Aplicaciones en entornos remotos y críticos
El principal valor de la nueva batería radica en su capacidad para alimentar sistemas situados en lugares remotos o de difícil acceso, donde el mantenimiento regular resulta costoso o directamente imposible.
Shel Alfiero, director ejecutivo de la compañía, afirmó en un comunicado que la serie NBV representa “una solución de microalimentación de alta integridad y libre de mantenimiento para aplicaciones que exigen fiabilidad prolongada y alimentación constante en entornos exigentes y hostiles, donde el reemplazo de la batería no es una opción viable”.
Entre los usos previstos se encuentran la monitorización industrial, la detección ambiental, la seguridad y plataformas autónomas que integran inteligencia artificial. Estas aplicaciones suelen requerir un suministro de energía constante y fiable para mantener el estado del sistema durante largos periodos, especialmente en escenarios donde una interrupción eléctrica puede comprometer toda la operación.
Un avance basado en la experiencia nuclear
Los desarrolladores destacan su experiencia en la manipulación de materiales nucleares regulados, con seis laboratorios radiológicos propios y un departamento de física de la salud consolidado.
La empresa afirma haber desarrollado un sólido programa de seguridad radiológica para respaldar la producción a gran escala y proyectos a largo plazo, factores clave en la implementación de soluciones basadas en radioisótopos.
El diseño de la batería contempla su uso en sistemas de monitoreo de infraestructura y seguimiento de estado a largo plazo, así como en implementaciones donde el acceso físico es limitado. El objetivo es ofrecer una fuente de energía confiable y duradera que permita mantener operativos dispositivos electrónicos durante décadas, reduciendo costes y riesgos asociados al mantenimiento.