La tecnología que podría reemplazar el GPS en carros y celulares ya empezó a probarse

La llegada de sensores cuánticos promete resolver los problemas de localización en túneles y ciudades densas

Sensores de diamante y átomos enfriados por láser permiten ubicar dispositivos sin depender de satélites. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mientras la escasez de chips tradicionales encarece la tecnología convencional, una nueva generación de sensores basados en física cuántica promete solucionar el mayor problema de la movilidad moderna: la pérdida de señal en túneles, ciudades densas y zonas remotas. Este avance ya está siendo probado en el sistema ferroviario de Reino Unido, por lo que es cuestión de tiempo para que sea escalado a otros ámbitos del transporte y las comunicaciones.

El fin del “punto azul” perdido

Para cualquier usuario de Waze, Google Maps o Apple Maps, la escena es familiar: entras a un túnel o te detienes entre rascacielos y el mapa comienza a “saltar”, ubicándote en la calle de al lado o simplemente congelándose. Este fenómeno, causado por el rebote o bloqueo de las señales de satélite (GPS), tiene los días contados gracias a la navegación cuántica.

A diferencia del GPS, que depende de señales externas que viajan miles de kilómetros, la tecnología cuántica es intrínseca. Utiliza sensores de diamante o átomos enfriados por láser para medir la posición basándose en las variaciones del campo magnético y la gravedad de la Tierra.

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La navegación cuántica elimina la pérdida de señal en túneles y zonas urbanas densas. (Imagen ilustrativa Infobae)

Waze y Google Maps: precisión de carril y estabilidad total

La integración de esta tecnología en los smartphones no sustituirá al GPS de la noche a la mañana, pero transformará las apps de navegación de tres maneras críticas:

  1. Navegación en “Cañones Urbanos”: los acelerómetros cuánticos miniaturizados permitirán que el celular mantenga una navegación inercial perfecta. Si la señal de satélite se bloquea, el teléfono “sabrá” exactamente cuánto se ha movido y en qué dirección con un error de apenas centímetros.
  2. Brújulas a prueba de interferencias: los magnetómetros actuales se descalibran cerca de motores o metales. Los sensores cuánticos son inmunes a esto, permitiendo que la Realidad Aumentada de las apps (las flechas sobre la calle) sea estable y precisa en todo momento.
  3. Mapas Magnéticos: Google y Apple ya están trabajando en integrar “huellas magnéticas” del terreno. Tu celular podrá compararlas con lo que lee su sensor cuántico para saber su ubicación sin necesidad de internet ni satélites.
Los magnetómetros cuánticos garantizan brújulas digitales estables y precisas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Carros autónomos: la seguridad que faltaba

Si para un peatón un error de 5 metros es una molestia, para un vehículo autónomo es una cuestión de vida o muerte. La navegación cuántica se está convirtiendo en la “caja negra” de seguridad para la conducción automatizada.

  • Resiliencia ante el “Jamming”: ll GPS es vulnerable a ataques de interferencia (jamming). Un coche con navegación cuántica es invulnerable a estos ataques, ya que no “escucha” al cielo, sino que “siente” el terreno.
  • Conducción en túneles y parkings: los vehículos podrán realizar maniobras complejas de estacionamiento autónomo en sótanos profundos o circular por túneles kilométricos con la misma precisión que bajo el cielo despejado.

¿Cuándo llegará a nuestras manos?

Aunque los sistemas para trenes y barcos ya son una realidad en este 2026, la miniaturización para el mercado masivo está en su fase final. Se espera que los primeros relojes atómicos de chip y sensores cuánticos híbridos comiencen a aparecer en los modelos de smartphones de gama alta entre finales de esta década e inicios de la siguiente.

Los autos autónomos ganan seguridad al ser inmunes a interferencias y ataques de jamming con esta tecnología. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por ahora, el futuro de la navegación no está en mirar hacia las estrellas y los satélites, sino en observar el comportamiento invisible de los átomos en la palma de nuestra mano.

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