Una forma de estafa recurrente es el uso de llamadas perdidas provenientes de números con ciertos prefijos internacionales, que pueden esconder una modalidad de fraude conocida como “la estafa de la llamada perdida”.
Esta práctica, que involucra breves comunicaciones desde el extranjero, busca inducir a la víctima a devolver la llamada, lo que puede derivar en altos cargos y riesgos para la seguridad personal.
El uso de códigos de países como Albania, Costa de Marfil, Ghana y Nigeria permite a los estafadores obtener beneficios económicos ilícitos y, en ocasiones, datos sensibles.
Autoridades como la Guardia Civil de España sugieren extremar la precaución ante llamadas internacionales de origen desconocido, y subrayan la importancia de identificar los prefijos asociados a este tipo de fraude.
Cuáles son los prefijos utilizados para estafas
La elección de prefijos no es aleatoria. Los estafadores han identificado que algunos códigos internacionales, como el 353 (Albania), 225 (Costa de Marfil), 233 (Ghana) y 234 (Nigeria), generan menos sospechas entre los usuarios.
La víctima, al desconocer el origen del número, puede suponer que se trata de una llamada legítima o de un error y decide devolverla. La falta de conocimiento sobre los elevados cargos asociados a llamadas internacionales facilita la efectividad de la estafa.
Además, la selección de estos prefijos busca evitar que los usuarios puedan identificar fácilmente el riesgo, aumentando la probabilidad de éxito de los ciberdelincuentes.
Cómo opera la estafa de la llamada perdida
La estafa de la llamada perdida consiste en una técnica sencilla, pero eficaz, que ha sido detectada por cuerpos de seguridad en Europa. Los ciberdelincuentes realizan llamadas muy breves, en horarios aleatorios, desde números internacionales con prefijos específicos.
El objetivo es que el destinatario, al ver una llamada perdida de un número que no reconoce, decida devolver la comunicación. Cuando la víctima devuelve la llamada, se activa un sistema de tarificación especial. Esto incrementa el costo de la comunicación, generando ingresos directos para los estafadores.
Los cargos pueden alcanzar varios dólares por minuto dependiendo del país de origen, lo que puede provocar pérdidas económicas significativas en cuestión de minutos.
Cuáles son las consecuencias de este tipo de fraude telefónico
Las consecuencias de la estafa de la llamada perdida van más allá del impacto económico inmediato. Devolver una llamada a los números utilizados en este tipo de fraude puede abrir la puerta a delitos más complejos, como el robo de identidad o el phishing.
Los estafadores pueden aprovechar el contacto inicial para intentar obtener información personal sensible, como números de cuentas bancarias, contraseñas o datos de identificación.
Qué medidas sugieren las autoridades para evitar caer en la trampa
Las autoridades sugieren no devolver llamadas provenientes de números desconocidos, sobre todo cuando incluyen prefijos internacionales que no corresponden a contactos habituales.
Antes de responder, es aconsejable buscar el número en internet o consultar si ha sido reportado como fraudulento en foros especializados. Asimismo, varias compañías telefónicas ofrecen servicios para identificar o bloquear números sospechosos, lo que ayuda a prevenir este tipo de amenazas.
En caso de haber respondido y haber incurrido en cargos inesperados, hay que contactar de inmediato al proveedor de servicios telefónicos para reportar el incidente y explorar alternativas que permitan mitigar el impacto económico. La rapidez en la denuncia favorece la reducción del daño.
En qué otros canales intentan estafar los ciberdelincuentes
El incremento de las llamadas perdidas coincide con el auge de fraudes a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp. Los estafadores aprovechan estos canales para intensificar sus intentos y aumentar las posibilidades de éxito.
Entre las tácticas más frecuentes figuran mensajes con errores ortográficos, solicitudes para pulsar enlaces o instrucciones para descargar aplicaciones externas.
El soporte de WhatsApp recuerda que su servicio es gratuito y nunca solicita pagos. Si un mensaje exige dinero o afirma lo contrario, es una señal de fraude.
Asimismo, es habitual que los delincuentes se hagan pasar por conocidos, inicien conversaciones para ganarse la confianza o envíen mensajes que mencionan supuestos sorteos, ofertas laborales o inversiones.