Los problemas de tener electrodomésticos viejos en casa: más gasto, más riesgos y menos seguridad

Los equipos de refrigeración antiguos pueden llegar a consumir hasta el 48 % de la electricidad en casa

El uso de electrodomésticos viejos en hogares colombianos incrementa el riesgo de accidentes eléctricos y gastos económicos innecesarios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El peligro invisible que representan los electrodomésticos viejos en los hogares va mucho más allá de la simple nostalgia o el deseo de ahorrar dinero al postergar su reemplazo.

Estos aparatos, que durante años han facilitado la vida cotidiana en tareas como cocinar, limpiar o refrigerar alimentos, se convierten en una amenaza silenciosa para la seguridad, la economía familiar y el bienestar de quienes los utilizan a diario.

Problemas de usar electrodomésticos antiguos

  • Consumo energético desmedido y su impacto en la economía

Uno de los principales problemas que presentan los electrodomésticos desactualizados es su alto consumo energético. De acuerdo con la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), un hogar promedio en Colombia consume alrededor de 157 kWh de energía eléctrica al mes, y una porción relevante de este consumo está directamente vinculada al uso de electrodomésticos.

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La eficiencia de estos aparatos es determinante: aquellos que han superado su ciclo de vida útil requieren más electricidad para funcionar, lo que se traduce en facturas cada vez más abultadas.

La eficiencia energética de los electrodomésticos viejos es mucho menor, lo que se traduce en facturas de electricidad más elevadas para las familias. (Imágen Ilustrativa Infobae)

Equipos como refrigeradores, lavadoras y aires acondicionados antiguos suelen consumir mucha más energía que los modelos recientes. Según estudios de la UPME, los equipos de refrigeración pueden llegar a representar cerca del 48 % del consumo eléctrico residencial en el país.

Mientras tanto, las tecnologías actuales permiten reducciones de consumo energético entre 38 % y 62 % sin sacrificar el confort ni el nivel de servicio, de acuerdo con el Plan Estratégico Nacional de Eficiencia Energética.

  • Seguridad doméstica

El deterioro de los componentes internos en los electrodomésticos viejos eleva significativamente las probabilidades de fallas que pueden poner en peligro la seguridad de los hogares.

La acumulación de cal en lavadoras, el uso excesivo de detergente, el funcionamiento continuo de los refrigeradores o las fugas de gas refrigerante en los aires acondicionados son factores que pueden provocar cortocircuitos y accidentes domésticos graves.

El deterioro interno y las fallas técnicas en electrodomésticos antiguos elevan el riesgo de cortocircuitos e incendios domésticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Expertos de Mabe, empresa de electrodomésticos, advierten que “un electrodoméstico antiguo no solo consume más energía, sino que también incrementa la probabilidad de presentar fallas que comprometen la seguridad de los hogares colombianos”.

Los riesgos no se limitan a pérdidas materiales; pueden afectar la salud y el bienestar de los habitantes, ya que un cortocircuito o una fuga de gas pueden derivar en incendios o intoxicaciones.

  • Obsolescencia tecnológica y bienestar

La vida útil de los electrodomésticos no solo se mide por su funcionamiento básico, sino también por la capacidad de incorporar tecnologías que optimicen el uso de recursos y mejoren la experiencia del usuario. Los aparatos antiguos carecen de funciones modernas como programas de ahorro de energía, sensores inteligentes o modos ecológicos que permiten un uso más eficiente y cómodo.

El objetivo es que, al hacer la actualización, las nuevas tecnologías permitan ahorrar hasta un 76 % de agua en las lavadoras y hasta un 70 % de energía en aires acondicionados. Estas innovaciones no solo representan ahorro económico, sino un aumento en la comodidad y la facilidad de uso en el hogar.

La obsolescencia tecnológica de los electrodomésticos limita el acceso a funciones modernas como el ahorro de energía y el uso eficiente de recursos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La obsolescencia tecnológica, además de limitar el acceso a mejores prestaciones, incrementa el desgaste y la frecuencia de fallos. El usuario pierde la oportunidad de beneficiarse de dispositivos más seguros, eficientes y con menor impacto ambiental.

  • Impacto ambiental: una huella que se puede reducir

El consumo desmedido de energía eléctrica no solo afecta el bolsillo de los hogares colombianos, sino que contribuye a una mayor huella de carbono. Los electrodomésticos antiguos, por su menor eficiencia, demandan más recursos energéticos y aumentan las emisiones indirectas de gases de efecto invernadero.

Mejorar la eficiencia energética en los hogares se traduce en una contribución directa a la reducción del impacto ambiental, según la UPME.

Además, es importante que los consumidores lleven sus aparatos viejos a puntos autorizados, evitando que terminen contaminando el medio ambiente o representando un riesgo en vertederos informales.

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