Alianza: Enrique Blaksley con el logo de su empresa en la camiseta de La Dolfina.
Alianza: Enrique Blaksley con el logo de su empresa en la camiseta de La Dolfina.

Hay quienes sueñan con tener su propio club de fútbol. Convertirse en presidente de uno grande y reconocido suele ser la solución a esta inquietud, que suele estar motivada mitad por amor por el deporte y mitad por amor por el dinero, o totalmente por amor al dinero. Enrique Blaksley, presidente y socio en un 97 por ciento de la financiera Hope Funds, el principal acusado de la mayor estafa de la historia argentina reciente en una trama investigada por la jueza María Romilda Servini y la PROCELAC que incluye hasta hoy a 370 ahorristas que reclaman 25 millones de dólares y una grave denuncia de lavado de dinero a cargo de la AFIP, tuvo su propio sueño grandilocuente, uno acorde al estilo y estética tradicional de la clase alta argentina: tener su propio club de polo.

Blaksley ya había asociado el nombre de su empresa hoy caída en desgracia a los mejores del polo argentino. En 2009, Hope Funds se convirtió en el principal sponsor de Chapa Uno, la versión siglo XXI del célebre Indios Chapaleufú de los hermanos Heguy, entre ellos Bautista, el menor, que fue investigado en 2015 por el juez en lo penal económico Rafael Caputo tras una denuncia de la Aduana en una trama de comercio en negro al exterior de caballos de alto rendimiento. Chapa Uno Hope Funds llegó a jugar, por ejemplo, la temporada 2010 de torneos locales.

Blaksley luego fue un paso adelante: se asoció a Adolfo Cambiaso, proclamado el Maradona del Polo con su taquillero equipo La Dolfina, el equipo que definió al polo contemporáneo. En 2013, con el logo de Hope Funds en su camiseta, La Dolfina ganó la Triple Corona, el máximo galardón del polo mundial de alto handicap, tras ser victoriosa en los abiertos de Tortugas, Hurlingham y Palermo.

Cambiaso junto a Blaksley. Invitado internacional: Roger Federer.
Cambiaso junto a Blaksley. Invitado internacional: Roger Federer.

La alianza comercial ciertamente sirvió, al menos para Blaksley. Cambiaso fue una suerte de comodín de imagen pública para el financista, un cebo brillante en el agua del mercado para atraer ahorristas que aportarían su dinero en contratos de mutuo en donde Hope Funds prometía retornos con intereses casi mágicos del 12%. Cuando Blaksley trajo a Roger Federer a la Argentina en 2012 para un lujoso match de exhibición contra Juan Martín del Potro, el proclamado Maradona del Polo estuvo ahí.

Blaksley dejó de ser un mero sponsor, eventualmente. No se convirtió en presidente de un club, como hizo, por ejemplo, Hugo Moyano. El financista, directamente, se compró uno.

La Indiana había sido un club menor en la escena del deporte alrededor de 2007. Ligado al jugador Ruki Bailleau, el club contaba con una propiedad de diez hectáreas sobre el kilómetro 12 de la Ruta 28 en General Rodríguez. Blaksley se la compró en noviembre de 2012 a un integrante de la familia Baillieu, de acuerdo a información que consta en la causa del Juzgado Federal N°1: Hope Funds fue inscripta como titular del terreno. Tiempo después, la financiera se convirtió en dueña de una parcela adyacente, otras diez hectáreas más en la vecindad. Hope Funds incluso habría ofrecido como garantía para la transacción uno de sus propios contratos de mutuo, por los cuales hoy enfrenta denuncias por estafa por tomar dinero que la firma nunca devolvió.

La versión Blaksley de La Indiana fue lanzada con su primer torneo abierto en mayo de 2014, con un evidente gesto de autopromoción: Blaksley mismo fue el capitán de su propio equipo, con el cual ganó por apenas un gol. Las diferentes copas que se disputaban llevaban nombres de negocios de su familia de firmas y empresas, por ejemplo, la Copa Verazul, un proyecto de country en Pilar que fue frenado por decisión de la Justicia federal, también la Copa Hard Rock Café, en donde Hope Funds tenía intereses.

Mayo de 2014: Torneo Abierto de Polo La Indiana Hope Funds. Horacio Heguy, con cuello blanco, a la derecha.
Mayo de 2014: Torneo Abierto de Polo La Indiana Hope Funds. Horacio Heguy, con cuello blanco, a la derecha.

Bautista Heguy estuvo presente según el relato del empresario, así como su hermano mayor Horacio, otro histórico crack del deporte en la década del 90. "Horacito, con quien tengo caballos", dijo Blaksley con su marcado acento sanisidrense en un reportaje a C5N realizado aquel día, mientras elogiaba el buen clima y hablaba de "objetivos cumplidos". Un mes después, Blaksley conformaba La Indiana Polo Sociedad Anónima de acuerdo al Boletín Oficial, con una eventual sede social en las oficinas de Hope Funds en la calle Sarmiento.

Hoy, esas oficinas están desiertas. La Indiana Polo SA acumula 1,9 millones de pesos en cheques sin fondo y no hay ningún miembro de la familia Blaksley presente en el registro de jugadores de la Asociación Argentina de Polo. La jueza Servini ordenó en noviembre pasado embargar y decomisar una gran cantidad de bienes del empresario: el terreno en General Rodríguez fue parte de la lista.

En las últimas semanas, fuentes judiciales alrededor de la causa le dieron un valor a ese terreno. Un documento obtenido por Infobae apunta un precio de 4,6 millones de dólares. El documento es la primera aproximación al patrimonio de Blaksley y Hope Funds en más de cuatro años de investigación federal desde la denuncia original por lavado en 2014. Hay autos en la lista, quince departamentos en Panamá, un yate. El número final: 177 millones de pesos.

El número, por su parte, es incompleto, el valor de lo que la Justicia pudo establecer hasta el momento en una causa con 14 imputados y más de 40 empresas en todo el planeta. Servini espera todavía respuestas de múltiples organismos, entre ellos el Grupo Egmont, una alianza de unidades de información financiera de diferentes estados y de la cual Argentina es parte. Los pedidos de información fueron remitidos a países como Suiza, Marruecos y las Islas Vírgenes Británicas.

Panamá fue el primero en responder. El fiscal Rómulo Bethancourt remitió un oficio a la fiscal del caso, Alejandra Mangano, en donde detallaba la existencia de diez departamentos en la lujosa torre The Panamera Residences en la capital del país centroamericano: Servini ordenó que sean embargados y decomisados para congelar cualquier maniobra evasiva de venta o de nombramiento a un posible testaferro. La Justicia argentina ya tiene un valor colectivo para estos inmuebles: 3,6 millones de dólares, con tasaciones de entre 230 mil y 420 mil para cada uno.

No fueron los únicos: los investigadores del caso identificaron otros cinco departamentos en la ciudad capital de Panamá, de menor valor que los anteriores, ubicados en los edificios Le Mare y Serenity at the Bay con un precio total de compra de un millón de dólares.

Estas propiedades no podrán ser incautadas ni decomisadas; ya fueron vendidas entre 2015 y 2017, en plena crisis de las empresas de Blaksley, y a un valor menor al que se pagó por ellas, 986 mil dólares.

Edificio Serenity at the Bay en Panamá, donde la Justicia le detectó cuatro departamentos a Blaksley que ya fueron vendidos.
Edificio Serenity at the Bay en Panamá, donde la Justicia le detectó cuatro departamentos a Blaksley que ya fueron vendidos.

Queda un yate que fue detectado por la AFIP y que consta a nombre de Hope Funds en el informe judicial cuyo embargo con fines de decomiso ya fue decretado por Servini, con un oficio remitido a la Dirección Nacional de Buques. El nombre de la embarcación es "Suertudo", con casco de madera y casi 13 metros de eslora. El modelo y fabricante de la nave todavía se desconoce; la información disponible es al menos contradictoria.

"Modelo 2015", dice la causa instruida por Servini. Sin embargo, registros de Prefectura hablan de una inscripción realizada más de medio siglo atrás, en 1952. También, hablan de una abultada deuda en el registro ligada al yate que data de 2014, más de 30 mil pesos. "Suertudo", por lo pronto, no tiene una tasación para sumar al patrimonio de Blaksley.

El informe se completa con otros cuatro vehículos embargados incautados por la Justicia federal: una camioneta Volkswagen Amarok, una Jeep Compass, una Ford F100 y un Peugeot 207, a 1,2 millones de pesos en total.

Otra vez, el cómputo final del patrimonio de Hope Funds solo puede ser considerado como una aproximación: no incluye posibles bienes a nombre de familiares de Blaksley como su hermano Francisco y su cuñada y esposa, los tres partícipes de sus negocios e imputados en la causa, así como de su socio en Hope Funds, Federico Dolinkué.

No incluye, por ejemplo, la casa que habita el empresario en el country Pacheco Golf, a donde fue notificado en noviembre pasado por un escribano público de una serie de más de diez demandas laborales en su contra por cerca de 500 millones de pesos de parte de sus ex gerentes estrella que reclaman comisiones, haberes y aportes impagos, o el auto Audi negro en el que fue visto en varias ocasiones por varios inversores de la empresa. Los dos departamentos que detectó Infobae en la torre Conrad Espirito Santo en Miami, con un valor mínimo de mercado de 500 mil dólares entre ambos, fueron puestos a remate por orden de dos jueces del condado de Miami-Dade a comienzos de 2017 tras hipotecas impagas.

Blaksley supo ponerse un número a sí mismo. Declaró una supuesta deuda de 449 millones de pesos firmada por más de 250 supuestos acreedores en el Juzgado Comercial N°30 a cargo del doctor Sebastián Sánchez Cannavó para lograr un acuerdo preventivo extrajudicial de cara a 25 pedidos de quiebra. Los supuestos acreedores, en muchos casos, fueron personas vinculadas a su empresa. La jugada le valió una denuncia por estafa procesal, elevada por el juez Sánchez Cannavó mismo.

La Justicia, por lo pronto, ya se aproxima a un monto mínimo del daño presuntamente causado por Blaksley. Hay, hasta el momento, contratos de mutuo contabilizados por 24,8 millones de pesos y 8,8 millones de dólares. Los reportes de operaciones sospechosas que constan en la Justicia federal contra Blaksley y sus negocios y fueron entregados por la UIF superan ese número ampliamente: 189 millones de pesos y 95 millones de dólares.

Durante 2017, el abogado Hernán Vega, parte del estudio Iezzi & Varone y querellante en la causa, pidió la declaración testimonial de Adolfo Cambiaso para explique en la causa sus negocios con Blaksley y Hope Funds. "Téngase presente", fue la respuesta de Servini.