Murió Ramiro Agulla, un creativo que revolucionó la publicidad en la Argentina

La muerte ocurrió hoy a la madrugada, luego de que su estado de salud se complicó por una infección

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(Gustavo Gavotti)

El publicista Ramiro Agulla, conocido por sus conocidas y exitosas campañas publicitarias en los años noventa, falleció hoy a las 4 de la madrugada, luego de que su estado de salud se agravó por una neumonía.

Según informaron fuentes a Infobae, el cuadro empeoró tras ser hospitalizado. La evolución derivó en un shock séptico.

Considerado uno de los creativos publicitarios más influyentes de la década de los 90 y principios de los 2000, con recordadas piezas como “La llama que llama” y el spot con el latiguillo de campaña “dicen que soy aburrido” del expresidente Fernando de la Rúa, Agulla formó una dupla reconocida junto a Carlos Baccetti. Juntos recibieron múltiples premios en el ámbito de la publicidad y, posteriormente, incursionaron con éxito en el desarrollo de campañas políticas nacionales y provinciales.

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Desde las redes sociales, Baccetti compartió mensajes alusivos a la partida de su amigo. “Feliz viaje hermano”, escribió, al compartir una foto de jóvenes. También ilustró su pesar con una vieja identidad de marca de la empresa. “Solo cambia la ubicacion del logo...pero los amigos no desaparecen...solo mueren. Siempre vivo para mí”, agregó en otro posteo.

La foto que compartió Carlos Bacetti, con el mensaje "Feliz viaje hermano"

Ramiro Agulla nació en 1964 en Río Gallegos, y se radicó desde muy chico en Buenos Aires. Cursó el secundario en el tradicional Colegio Champagnat y, siguiendo en parte el camino marcado por su padre, ligado a los medios y la comunicación, estudió en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad. Dio sus primeros pasos en la industria en León Chocrón, una pequeña agencia que trabajaba con distribuidoras de cine.

Entre los trabajos más recordados de Agulla y Baccetti, además de “La Llama que llama” para la empresa Telecom/Personal, el trabajo de los publicitarios tuvieron una intensa repercusión, con un registro humorístico que se convirtieron en parte del imaginario popular argentino. Otro hito fue “El Oso” para Quilmes, una creatividad que apeló a la identidad nacional y obtuvo una notable repercusión.

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Otra de las imágenes compartidas por Bacetti, tras publicar un mensaje de despedida

Antes de consolidar su sociedad, Agulla trabajó en J. Walter Thompson, mientras que Baccetti lo hizo en Ricardo De Luca y Lautrec Nazca Saatchi & Saatchi. En 1994, tras un paso exitoso por Verdino Bates, fundaron la agencia Agulla & Baccetti, que más tarde se asoció con el Grupo Lowe & Partners Worldwide.

En el ranking Gunn Report de Estados Unidos, la agencia fue seleccionada tres veces como la quinta mejor del mundo (2007, 2008 y 2010), y dos veces como la segunda (2006 y 2009).

Entre sus piezas más premiadas se encuentra “Gueropa!” para Renault Clio MTV en 2001, ganadora de un león de oro en Cannes en la categoría Automóviles, una de las más competitivas de ese momento.

Benjamín Vicuña, en el relanzamiento de la campaña publicitaria "La llama que llama"

Un antes y después en el marketing político

La dupla también fue pionera en el marketing político moderno en Argentina. Además de estar detrás de la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, llevaron a cabo estrategias de comunicación para campañas a gobernadores y legisladores, iniciando una nueva etapa en la relación entre política y publicidad en el país. También fue creador de otro conocido spot, que se destacaba por el grito “Vamos Menem” en 2003.

El spot de Fernando de la Rúa, conocido por el slogan "dicen que soy aburrido"

El publicista trabajó con Carlos Menem, Francisco de Narváez, Sergio Massa, Sebastián Piñera, Vicente Fox y John McCain, entre otros. Con quienes nunca quiso trabajar fue con el kirchnerismo.

“A mí el kirchnerismo me llevó dos hijos a vivir afuera así que ahora estoy más enojado que nunca con eso. Se fueron bien, están bien. Los contrataron, pero sus novias eran parte de la familia y me sacaron cuatro sillas de un asado de pique”, dijo en una entrevista con Infobae durante 2022.

Desde su perspectiva publicitaria, Agulla planteaba con su enfoque a sus clientes de la política que “no le importa a nadie lo que dicen los políticos”, y que lo que importa “es lo verosímil y persuadir", incluso con la gestualidad.

Ramiro Agulla, en un almuerzo de Piccolo Banfi en Punta del Este

No me gusta”. “Está bien, a éste le creo”. “No, a mí no me gusta”. Te ven. No entra una ni una sola idea ni una sola palabra ni una sola frase al living o al dormitorio de una casa, entran emociones. Entonces, no importan las ideas y la plataforma, es mentira lo que la gente dice. Votan por otra cosa", describía el publicista. “Buscan a alguien a quién querer, a alguien a quien creer”, afirmaba.