Un incendio de gran magnitud destruyó este jueves una vivienda en el pasaje Asunción al 5400, en la zona oeste de Rosario, y las llamas consumieron en minutos la enorme cantidad de materiales acumulados en el frente de la propiedad. El único morador del lugar, un hombre de alrededor de 60 años que recolecta objetos en la calle, logró ponerse a salvo junto a sus tres perros.
El siniestro se inició cerca de las 5:30 de la madrugada, entre las calles Liniers y Larrea. Antes de que llegaran los Bomberos Zapadores, fueron los propios vecinos quienes tomaron la iniciativa: con baldes de agua intentaron contener las llamas desde los primeros minutos, indicó el medio local La Capital.
El dueño de la casa logró despertarse a tiempo, subió al techo y se sumó a los esfuerzos para sofocar el fuego. Según Rosario 3, acumulaba los objetos para su posterior venta.
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Lo que convirtió este incendio en un siniestro de magnitud fue la cantidad de material inflamable que había acumulado en el lugar: maderas, cartones, plásticos, colchones en desuso y todo tipo de objetos apilados tanto en el patio delantero como en el interior de la vivienda.
Ese cúmulo de elementos funcionó como un acelerante que propagó las llamas con rapidez a toda la estructura. Según el diagnóstico de los bomberos, la casa corría riesgo de derrumbe, aunque las viviendas linderas no presentaban peligro en su estructura.
La intensidad del fuego fue tal que los cables del tendido eléctrico de la calle se derritieron por las altas temperaturas. La primera dotación de bomberos que llegó al lugar se quedó sin agua en cuestión de minutos, lo que obligó al ingreso inmediato de una segunda unidad para combatir el foco desde el interior. Dos dotaciones de Bomberos Zapadores trabajaron durante horas con mangueras para lograr la extinción total.
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Pero el dato que cambió el eje de la investigación llegó horas después. De acuerdo con Rosario 3, una cámara de seguridad de un vecino registró el momento exacto en que comenzó el fuego. Las imágenes mostraron a una persona vestida con una campera amarilla que pasó frente a la propiedad y arrojó algo que generó una chispa en la zona del ingreso, justo donde se concentraba la mayor cantidad de material inflamable.
Una vecina que dialogó con la radio LT8 describió al morador como “un hombre de 60 años que vive solo” y subrayó que “es una excelente persona” que cuida bien a sus animales y mantiene su higiene personal.
“No es una persona que esté mal vestida o sucia, al contrario. Además, es muy buen vecino”, afirmó. El propio dueño del domicilio explicó, según consignó Rosario 3, que se dedica a recolectar materiales en la calle y a realizar changas para poder vender lo acopiado y subsistir.
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Lo que también salió a la luz fue que la situación del inmueble no era desconocida para las autoridades. El 21 de abril, personal de Defensa Civil, de Salud y del propio municipio de Rosario inspeccionó la vivienda en el marco de la campaña contra el dengue, según indicó La Capital.
“Dijeron que iban a venir a limpiar todo, pero no pasó nada”, relató la vecina. Desde la Municipalidad reconocieron que el hombre es un acumulador compulsivo, aunque la promesa de intervención nunca se materializó.
Esa acumulación, que según registros de herramientas virtuales de meses anteriores bloqueaba por completo la entrada de la propiedad, había generado malestar entre algunos habitantes del barrio, más allá de quienes defendían al morador. La entrada del inmueble funcionaba como un depósito a cielo abierto, con una montaña de objetos que impedía el libre acceso.
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Al mediodía, las dotaciones de bomberos continuaban en el lugar. El riesgo de que las llamas se reactivaran seguía latente por la gran cantidad de material inflamable que permanecía en el interior de la vivienda. Los equipos esperaban la llegada de una retroexcavadora para remover los elementos y enfriar definitivamente el piso.