Operarios que realizaban trabajos de refacción en un departamento de Riobamba al 1200, Ciudad de Buenos Aires, hallaron una granada de mano activa, lo que motivó un rápido despliegue de seguridad y la intervención del Escuadrón Antibombas de la Policía de la Ciudad.
El hallazgo ocurrió durante la mañana, en el barrio porteño de Recoleta, cuando los trabajadores advirtieron la presencia del artefacto mientras removían materiales en el interior de la vivienda. Ante la situación, dieron aviso inmediato al 911, lo que permitió la llegada de los equipos especializados en pocos minutos.
Fuentes policiales confirmaron que el Escuadrón Antibombas verificó la existencia de la granada y activó el protocolo de emergencia correspondiente. El sector fue aislado mientras los expertos realizaron las primeras pericias para descartar riesgos adicionales en el edificio.
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Tras la consulta con la autoridad judicial, las fuerzas de seguridad anticiparon que la granada será retirada del lugar y posteriormente detonada de manera controlada. Las autoridades aún investigan cómo llegó el artefacto al departamento y si existió algún tipo de manipulación previa.
En febrero, un trabajador del servicio municipal de recolección de residuos de la ciudad de Córdoba detectó la presencia de una bomba de aviación entre los desechos, mientras realizaba su recorrido habitual por el barrio Villa Belgrano.
El hallazgo ocurrió cuando el camión circulaba por la calle Blas Pascal al 5300 y, al iniciar el prensado de la basura, se escuchó un ruido metálico inusual. Al revisar el interior del vehículo, el chofer localizó un objeto fuera de lo común y, ante la sospecha de que se trataba de un artefacto peligroso, dio aviso inmediato a la Policía de Córdoba.
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Al lugar acudieron agentes de la fuerza provincial, quienes implementaron un operativo preventivo y aislaron la zona para garantizar la seguridad de vecinos y trabajadores. Pronto se sumaron especialistas del Departamento Brigada de Explosivos, quienes se encargaron de identificar el objeto hallado y activar los protocolos correspondientes. La intervención se realizó bajo estrictas medidas de seguridad y sin demoras, según informaron las autoridades.
Los peritos confirmaron que el objeto era una bomba de aviación modelo MK-05, de unos 25 centímetros de largo. Se trata de un artefacto habitualmente utilizado en ejercicios de entrenamiento y señalización, lo que explicaría la ausencia de carga explosiva y de cartucho pirotécnico. A pesar de que el artefacto no presentaba peligro inminente, los expertos decidieron secuestrarlo por precaución y trasladarlo a los depósitos de la brigada para su análisis técnico y pericial.
El operativo fue supervisado por el comisario inspector Exequiel Bornancini, responsable de la división de Explosivos de la Policía de Córdoba. Según el informe oficial, la intervención permitió neutralizar cualquier riesgo potencial y el procedimiento concluyó sin que se registraran heridos ni daños materiales, tanto en el equipo de recolección como en las inmediaciones del hallazgo. La investigación ahora se orienta a determinar la procedencia de la bomba y cómo terminó depositada en el circuito de residuos domiciliarios de uno de los barrios residenciales del norte de la ciudad.
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Otro antecedente data del mes de enero, en el barrio porteño de Palermo, cuando se halló una munición de guerra junto a un contenedor de basura, lo que también motivó un despliegue del Escuadrón Antibombas y la Policía de la Ciudad. En ese caso, el artefacto era un proyectil de artillería de 75 milímetros, sin carga explosiva, que fue detonado de manera controlada. El hecho se produjo a pocos metros de un colegio, aunque no había alumnos en el lugar. Las autoridades remarcan la importancia de reportar cualquier hallazgo sospechoso y sostienen que la manipulación de estos objetos representa un riesgo extremo.