Ricky Sarkany analizó la situación actual del consumo en el país: “La microeconomía está mal, a la gente no le alcanza”

El empresario afirmó que “es extraordinario que la macroeconomía está muy bien”, pero aclaró que tiene que “haber un equilibrio”. Su empresa, sus padres y cómo es vivir con el dolor de perder una hija

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Durante la conversación, el empresarios se refirió a la toma de riesgos en el ámbito empresarial y a la competencia con plataformas que operan con un arancel del 0 por ciento

El empresario Ricky Sarkany analizó la sitaución actual de la industria y el consumo en Argentina. Si bien destacó los datos alcanzados a nivel macro, sostuvo que “la microeconomía está mal”. “A la gente no le alcanza”, sumó.

El zapatero, como él mismo se presenta, recordó los orígenes de su familia, la empresa y se tomó un momento para explicar el impacto que tiene la llegada de las plataformas de venta online de productos extranjeros para el sector.

Siento que todas las grandes inversiones que llegan hasta que llegan al consumo pasa un tiempo largo y no sé si llegan a tiempo. En el corto plazo no veo un futuro, hay que corregir cosas, pero crisis es lo que vivieron mis padres. Hay que ser agradecido de lo que tenemos y creo que esto se va a corregir”, aseguró.

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Ricky Sarkany y su visión actual del país: "Me parece extraordinario que la macroeconomía está muy bien pero la micro está mal" (Captura – RICKY SARKANY, empresario – Infobae en Vivo)

En un diálogo con Luis Novaresio al aire de A24, Sarkany planteó: “Me parece extraordinario que la macroeconomía está muy bien pero la micro está mal. No veo la macroeconomía separada de la microeconomía, tiene que haber un equilibrio. La gente no tiene un buen poder adquisitivo como el que tenía, no le alcanza y tiene que recortar. Es una situación incierta”.

En ese sentido, continuó con su consideraciones y destacó: “Confío porque cuando se quiso hacer despacio no funcionó. No queremos tener inflación toda la vida. Ahora solucionamos la inflación pero la gente no tiene dinero. Si esto es para mejor, bien, pero alguna señal para la reactivación tiene que haber”.

Con respecto al avance de las plataformas de venta de ropa y productos extranjeros, el empresario explicó que “nadie de la industria se quejó cuando vino una empresa de afuera que compita". “Ante eso tenemos que ser mejores perfeccionarnos y competirles libremente. Eso es desafiante. El tema son las plataformas que viene con arancel 0 y compiten. Eso debería corregirse. Espero que se corriga el sistema sino estamos todos condenados”, pidió.

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La muerte de su hija

Con relación a la pérdida de Sofia, Sarkany precisó que puede ver la situación desde dos perspectivas. “Una, es que tuve el privilegio de vivir 31 años con ella, la otra, digo ‘la puta madre’”, pero de inmediato afirmó: “Llegué a una vida espiritual y saber que las casualidades no existen. Me encontré por primera vez en mi vida con Gustavo Yankelevich en un lugar donde no teníamos que estar. Me dijo que lo había mandado ahí. Siento que Sofía está acá y no le gustaría verme triste, llorando, angustiado y cabizbajo. Mi desafío es seguir riendo. Ella pudo conocer a su hijo”.

Sarkany sobre su hija Sofía: "Tuve el privilegio de vivir 31 años con Sofia. Tuve el privilegio de ser su papá por 31 años y estoy orgullosos de eso. Fue una estrella fugaz que paso y dejó enseñanzas únicas"

“Fue la segunda persona de la cual me enamoré después de Graciela, mi primera debilidad. Tuve el privilegio de vivir 31 años con Sofia. Tuve el privilegio de ser su papá por 31 años y estoy orgulloso de eso. Fue una estrella fugaz que pasó y dejó enseñanzas únicas", recordó emocionado.

De esta manera, contó: “La siento cercana a mi corazón, me acompaña en cada momento me da fuerzas para sonreir y seguir adelante con todo y pese a todo. En realidad el que hable no soy yo. Me dejo un fortalecimiento para afuera pero para adentro….Yo me encerraba en el vestidor y lloraba y cuando me vi…. No es lo mismo hablarlo que vivirlo. Yo no creía en nada pero no te puedo asegurar que existe algo después de la vida pero tampoco puedo negarlo. Encontré realmente muchas señales para sentirlo“.

Su vida de zapatero

A meses de presentar su autobiografía titulada “Memorias de un zapatero. Una parte de mí”, el empresario relató cómo su familia se mantuvo en la industria pese a las difíciles situaciones que le tocaron atravesar.

Soy zapatero porque mi familia es de zapateros de Hungria. Mi bisabuelo, mi abuelo, mi papá Esteban. Los zapateros son transformadores. Transformamos algo ordinario en extraordinario, un pedazo de suela en algo que tiene emoción, un zapato que transmite. Somos transformadores en absolutamente todo. Es maravilloso el oficio de zapatero. Hay una tradición de zapatero”, reflexionó.

“Mi papá llegó como inmigrante y comienza a trabajar en una fábrica de un alemán. Ahí, hizo su primer fracaso en Argentina una bota que no la compró nadie. Su segundo fracaso fue una sandalia, la primera en el país pero le dijeron cómo se iban a a ver los dedos de las mujeres pero me dijo que los fracasos son aprendizajes porque es más fácil volver de un error que de la ignorancia“, mencionó.

En línea con su relato, desde ese momento, su padre decidió hacer el zaparo “que todos querían comprar: clásico, negro, marrón y azul”.

“La contra es que mi papá les vendía a los dueños de la zapaterías, no a los usuarios. Le insistí en vender al público para vender directamente. Le insistí mucho. Lo hicimos, le puso mi nombre a la marca y nos fundimos. Llegó el boca en boca y arrancó un camino mágico donde con la creación pudimos diseñar algo distinto. Empezamos a decorar el mundo a través de los zapatos”, dijo con una sonrisa.

“Soy zapatero porque mi familia es de zapateros. Mi bisabuelo, mi abuelo, mi papá Esteban. Los zapateros son transformadores. Transformamos algo ordinario en extraordinario". (Jaime Olivos)

La historia de sus padres

La historia de sus padres estuvo marcada por el asedio a los judios. Ambos estuvieron detenidos en diferentes campos. “Mi padre nació en una familia de origen judío. Era de origen humilde y trabajador", lo presentó.

Su madre estuvo en un campo de exterminio. “Yo me enteré de algo porque mi mamá hizo un video de tres horas cuando vino la gente de Spielberg a realizar notas para la película La Lista de Schindler. Los intenté ver pero fue imposible. Ella los relataba con una sonrisa”, recordó y sumó: “Ella pudo bajarse del tren pero no quiso dejar a su hermana de 15 años. Al llegar a Auschwitz las separaron y cuando preguntó por ella le señalaron una chimenea por donde salía humo. Finalmente, mi madre fue liberada”.

Sobre el calvario que le tocó vivir a su papá, contó: “Se escapó en un traslado descalzo por la nieve. Se arrojó por un barranco con otro compañero y lo escondió una familia católica. Después llega el ejército ruso a liberar Hungría y mi padre se hace pasar por médico. Trabajaba en ayudar a un cirujano a cortarles las piernas a los que estaban herios de esquirlas”.

Una vez en libertad, sus padres se conocieron en Hungria liberada por los rusos. En ese momento, la familia vivió uno de los primeros golpes a su economía. “La fábrica de mi abuelos y mi padre pasó a ser la fabrica del pueblo por el comunismo. Pierden todo. Allí se conocen ellos y se casan. Hay una votación, y deben huir”, dijo. Luego de un largo recorrido, llegaron a Argentina y comenzaron su nueva vida junto a sus hijos.