Los rastros de una tragedia: San Cristóbal y el duelo de un pueblo donde la consternación no cesa y la psicosis crece

Tras el asesinato de Ian Cabrera, de 13 años, ejecutado por otro adolescente de 15, la localidad santafesina se enfrenta al miedo a estar en el aula

Este lunes, el día del asesinato de Ian Cabrera, hubo una vigilia de velas en la escuela en la que se produjo la tragedia. Foto: Leo Galletto

(Enviada especial a Santa Fe) “Mamá, vení a buscarme ahora”. El mensaje llegó por WhatsApp casi a las 15. Faltaba una hora para que terminara el contraturno en el que muchos estudiantes secundarios de San Cristóbal aprenden inglés. Pero la urgencia del mensaje estaba hecha de miedo, un miedo que empezó este lunes bien temprano a la mañana y que este miércoles se potenció. Un miedo que se contagia a la velocidad de los virus y que se suma al dolor y a la consternación que se instalaron en este pueblo santafesino desde que un chico de 15 años asesinó a escopetazos a Ian Cabrera, de 13, en un baño de la Escuela “Mariano Moreno”.

La mamá no dudó: dejó lo que estaba haciendo, agarró el auto y fue a buscar a esa hija que le pedía irse del aula lo antes posible. No fue la única. Este miércoles, en apenas dos horas, casi cuarenta chicos fueron retirados de una de las escuelas primarias de esta localidad. Sus mamás los fueron a buscar, como si los rescataran del peligro inminente.

La tragedia de este lunes puso al pueblo en pausa. El cortejo fúnebre de Ian, que recorrió la parroquia y uno de los clubes de San Cristóbal y que se llenó de chicos y adolescentes, frenó cualquier otra cosa que estuviera ocurriendo en esta localidad que alguna vez creció al ritmo del ferrocarril y en la que viven unas 15.000 personas.

Read more!

El duelo colectivo recién empieza y “consternación” es la palabra que más usan los habitantes de estas calles para describir cómo se sienten. Y, en medio de todo eso, el miedo se potencia.

Este miércoles, tras la viralización de mensajes sobre la presunta planificación de un nuevo ataque, hubo madres que se acercaron antes de horario a retirar a sus hijos de las escuelas. Foto: Leo Galletto

Este miércoles empezaron a circular, entre estudiantes y en grupos de madres y padres, mensajes de WhatsApp referidos a la presunta planificacion de nuevos ataques por parte de estudiantes armados en distintas escuelas de San Cristóbal. Los mensajes, cuyo remitente original es completamente desconocido, corrieron a la velocidad de las grandes alarmas. Y el miedo, que ya había empezado a instalarse, se viralizó.

“Vi en el canal local que estaban hablando de los mensajes y después me llegaron al teléfono, así que agarré la moto y me los vine a buscar. Me asusté mucho, y mi nena ya estaba asustada, y eso que no sabe nada de los mensajes”, cuenta una de las mamás que fue a buscar repentinamente a sus hijos a la escuela.

“Mi hija está en séptimo, el año que viene empieza la secundaria. Con esto que pasó, desde el lunes me viene diciendo que le va a dar miedo estar en la secundaria porque pueden pasar estas cosas. Yo le digo que no, que no tiene porqué volver a pasar, pero hoy la verdad es que me asusté mucho y vine, sentí que en ningún lado iban a estar tan seguros como en mi casa”, suma.

Fuentes del gobierno provincial de Santa Fe confirmaron que el origen de los mensajes que se viralizaron en San Cristóbal está siendo investigado para determinar de dónde provienen. A la vez, la Policía aseguró que por ahora no están previstas medidas de refuerzo de la seguridad en el ingreso a las escuelas.

El cortejo fúnebre de Ian Cabrera fue acompañado por cientos de personas. Fotografía: Leo Galletto

A la par de la viralización de los mensajes amenazantes, hubo padres que empezaron a impulsar un “cese de actividades escolares”, exigiendo a las autoridades que se garantizaran las medidas de seguridad necesarias. Invitaban a no llevar a los chicos a clases el próximo lunes, tras el fin de semana largo. Por ahora, y según confirmó Infobae a través de fuentes del Ministerio de Educación santafesino, las escuelas de San Cristóbal dictarán clases normalmente el próximo lunes.

La excepción es la “Mariano Moreno”, donde este lunes se produjo el asesinato y donde las clases están suspendidas desde ese momento. En ese predio funciona una escuela primaria, una secundaria, un terciario y un jardín de infantes. Se espera que el lunes todos los niveles menos el secundario, donde se desencadenaron los disparos, vuelvan a clase. En secundaria los alumnos podrían volver el martes, aunque se preven actividades vinculadas a contener a los estudiantes después de lo sucedido.

Las escuelas de San Cristóbal recibieron una recomendación de parte de las autoridades del área de Educación: ser flexibles a la hora de tomar lista en las aulas. Saben que, por miedo, hay muchos chicos que prefieren quedarse en casa o muchos padres que prefieren no mandarlos.

La bandera baja y las bicicletas de los chicos que recién llegaban a la escuela: una escena congelada desde el momento del asesinato. Foto: Leo Galletto

A los docentes y preceptores de la “Mariano Moreno” les llegan mensajes y llamados todo el tiempo: son padres que cuentan que sus hijos están muy atemorizados después de que uno de los estudiantes abriera fuego allí. Quieren saber qué decirles sobre cómo va a ser la vuelta a clases, aunque el plan concreto terminará de definirse durante el fin de semana largo. Algunos chicos -y también algunos profesores- dicen que les asusta mucho volver al lugar de los hechos.

“Lo que nos pasó fue muy tremendo. Trágico, absolutamente impredecible, traumático. Y a eso se le suman estos mensajes que circulan a la velocidad de un rayo y que lo único que logran es profundizar el miedo. Necesitamos volver a nuestra vida cotidiana, pero después de lo que pasó, es difícil pensar que nuestra vida cotidiana va a ser como antes”, reflexiona una de las docentes.

La escuela “Mariano Moreno” sigue rodeada de fajas que avisan que está prohibido entrar allí. La bandera está baja: no llegaron a izarla este lunes. El patio está repleto de las bicicletas de los chicos que salieron corriendo horrorizados, en medio del ruido de los escopetazos que disparaba un estudiante que, apenas unos meses antes, había sido votado como mejor compañero en su curso. El tiempo se congeló en esa escena trágica.

San Cristóbal es un pueblo herido, conmocionado, muerto de miedo. Lo que ni siquiera podían imaginar, lo que no entraba en la cabeza de nadie, se consumó hace apenas unos días. Y ahora que saben que esa tragedia es posible, temen que se repita.

Read more!