El operativo de búsqueda desplegado desde el lunes en la alta montaña de Mendoza concluyó este martes con el hallazgo del cuerpo de un andinista que había desaparecido tras iniciar el ascenso al Cerro Santa Elena.
De acuerdo con la información oficial, el hombre partió desde Las Cuevas, donde estacionó su vehículo antes de dirigirse hacia la cumbre ubicada a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar. Al no concretarse el regreso ni establecerse contacto, se activó un dispositivo que involucró a la Patrulla de Rescate (UPRAM) y a efectivos de Gendarmería Nacional Argentina.
El despliegue incluyó la participación del helicóptero Halcón 3, que sobrevoló la zona en busca de algún indicio, detalló el medio local El Sol. Durante la tarde del lunes, el personal de rescate logró alcanzar la cumbre, aunque no se logró ubicar al andinista en el primer intento.
La desaparición motivó la extensión del operativo durante la mañana siguiente, con la intervención de la Unidad VANT (Vehículos Aéreos No Tripulados), que permitió localizar el cuerpo en una quebrada situada en territorio chileno de la cordillera. Esto impulsó el despliegue inmediato de los rescatistas hacia esa área.
El operativo requirió una coordinación binacional. Las autoridades de Carabineros de Chile autorizaron el ingreso del equipo argentino para que las tareas de recuperación se realizaran de manera conjunta y se facilitara el descenso del cuerpo por el sector identificado. Los trabajos se desarrollaron en condiciones complejas, tanto por la altitud como por las características del terreno.
Las autoridades no especificaron la identidad del hombre ni ofrecieron detalles acerca de los motivos que llevaron a su fallecimiento.
Rescataron a dos jóvenes que quedaron atrapados en un acantilado
Dos jóvenes quedaron atrapados días atrás durante una actividad de descenso con sogas en el Cañón del Atuel, ubicado en el departamento de San Rafael, provincia de Mendoza.
El operativo de rescate, que requirió la coordinación de diversas fuerzas, se extendió varias horas debido a lo accidentado del terreno en uno de los puntos más complicados del circuito turístico local.
El incidente ocurrió cerca de las 18, cuando una llamada al 911 alertó sobre gritos de auxilio provenientes de un acantilado en la Ruta 180, en la zona conocida como Garganta del Diablo, en El Nihuil.
La persona que notificó a las autoridades no pudo ver directamente a quien pedía ayuda, pero la persistencia de los gritos llevó a una respuesta inmediata y el despliegue de recursos.
En el lugar trabajaron equipos de rescate especializados, la Unidad VANT (drones), efectivos de la Policía Rural, agentes de la Subcomisaría Rama Caída y personal del Destacamento El Nihuil, quienes aseguraron el área para facilitar el acceso de los rescatistas y prevenir más problemas.
Fuentes policiales indicaron que ambos jóvenes realizaban actividades recreativas de descenso en los acantilados del cañón cuando uno de ellos perdió el equilibrio y cayó al fondo del barranco, mientras el otro quedó suspendido a unos 25 metros de altura, sin posibilidad de moverse por sus propios medios.
El primero en ser rescatado, Q. F. L., de 19 años, contó que la actividad había comenzado alrededor de las 16. Fue atendido en el lugar por personal médico y, luego, trasladado a un hospital para controles.
Las labores de rescate continuaron hasta que extrajeron a A. A. J., de 20 años, quien sufrió politraumatismos a causa de la caída y fue llevado de inmediato a un centro de salud para recibir atención.
Según detalló el portal del diario Los Andes, el operativo empleó maniobras específicas de descenso y ascenso con cuerdas, además de dispositivos de seguridad para proteger tanto a los jóvenes como al personal. La complejidad del terreno y la necesidad de evitar desplazamientos riesgosos prolongaron el trabajo durante varias horas.
El Cañón del Atuel es uno de los destinos turísticos y deportivos más populares de la región de Mendoza, reconocido por sus formaciones geológicas y la variedad de actividades de aventura, entre ellas el descenso en cuerda, el rafting y el senderismo. La zona de la Garganta del Diablo es especialmente visitada por quienes practican deportes extremos, debido a la altura y dificultad del terreno.