Para Dai Hernández hubiera sido muy fácil participar en el desafío de las redes sociales que pedía publicar fotos de lo que cada usuario estaba haciendo hace diez años. La joven podría haber puesto la selfie junto a Michelle Obama en la que las dos mujeres bebotean frente a la cámara. Esa imagen es la primera que se puede ver anclada en el Instagram de la influencer que tiene un millón de seguidores en esa red social.
¿Qué pasó la década siguiente para llegar a este inicio del 2026? Dai sufrió un golpe tras otro hasta que no aguantó más y salió a contar a los medios lo que había sufrido como modelo de OnlyFans. “Ninguna chica lo cuenta, pero muchas me escribieron para decirme que les pasó algo similar. Que tuvieron sensaciones parecidas”, cuenta Hernández en diálogo telefónico con Infobae. Y la chica agrega: “Me asombra que todas las modelos de OnlyFans hablan muy bien de su trabajo, del dinero que ganan, pero no cuentan lo que pueden llegar a sufrir”.
La primera ola de fama
En ese 2016 que Dai nunca olvidará, la joven entrevistó a la Primera Dama de Estados Unidos y también fue convocada para un evento organizado por Michelle Obama llamado Latin Girls Learn.
“Fui una de las primeras youtuber de Argentina en aquel momento - sostiene la joven de 34 años hoy-. En ese momento, vivía de lo que me pagaban las marcas, porque lo que monetizaba desde la plataforma en la que subía mis videos era muy poco”.
El crecimiento de las redes sociales empezaba a cambiar las reglas del juego para quienes vivían de la creación de contenidos. La competencia se multiplicó y Dai dejó de ser la única en su nicho.
“Tenía una estructura grande que mantener de guionista y editores. En aquella época, todavía no estaba la Inteligencia Artificial que te puede resolver muchos problemas”, recuerda Hernández.
México y el inicio de la caída
Un par de años después de la selfie con Michelle Obama, Dai no estaba bien de ánimo. Le habían entrado a robar a su casa y le sacaron todos sus ahorros. “Entré en modo paranoico sin salir de mi habitación”, explica la joven.
Entonces, a comienzos del 2020 decide irse a vivir a México con su pareja de ese momento. “Seguía manteniendo toda mi estructura de trabajo y tenía que pagar todos los gastos en México”, dice la influencer.
La pandemia de coronavirus se cruza en el camino. Y la presión económica se multiplica. En ese momento, Dai vio en OnlyFans una opción para sumar algo de dinero y aliviar su situación financiera.
“En muchas reuniones con amigas siempre salía el tema de hacerse un only - admite la joven -. Parecía un trabajo fácil que te daba dinero al instante.”
OnlyFans: dinero rápido, pero a un alto precio
“Mi trabajo en OnlyFans empezó con la idea esa de conectar con tu cuerpo y de explorar tu sexualidad en forma libre”, sostiene Hernández.
El otro detonante fue una operación de urgencia que se tuvo que hacer su pareja de ese momento. “Costaba cinco mil dólares y no tenía esa plata en ese momento. La necesidad económica influyó en mi decisión”, explica Dai.
Durante esos años, Dai tenía sesiones con una terapeuta holística que la impulsó a abrirse la cuenta de OnlyFans. “Creo que fue un error porque yo estaba muy vulnerable para ese tipo de trabajo”, admite la chica.
Ya instalada en la plataforma, Hernández ofreció fotos en ropa interior durante 2020 y 2021. “No me animaba a mucho más en esa etapa - sostiene Dai -. Muchos usuarios me criticaban por eso. Me exigían que muestre más. Eso es parte de la relación abusiva que se genera en la plataforma y que para mí fue muy difícil de sobrellevar.”
El acoso digital
La influencer enfrentó un incidente con un seguidor que le robaba contenido y lo difundía por otras redes sociales.
“En ese caso, OnlyFans no se hizo cargo. Tuve que hacer una denuncia penal y después de dos años lo solucioné. Pero, esta persona estaba todo el tiempo pendiente de lo que subía porque casi al instante aparecía en esta cuenta trucha con mi nombre”.
La soledad en la respuesta institucional de la plataforma dejó una marca.
Nuevos comienzos, viejos fantasmas
En 2022, Dai se separó y volvió a Argentina. Enseguida empezó a trabajar en un canal de stream y parecía que su carrera profesional se encaminaba.
“No me pagaban tanto, por eso igual mantenía el OnlyFans para sumar y llegar a fin de mes”, recuerda la chica.
Luego, llegó otro revés para Dai. El canal de stream en el que trabajaba decidió no renovarle el contrato.
“No me lo dijeron, pero yo sé que algunas marcas se fueron por mi trabajo en OnlyFans. Entonces, decidieron que ya no siguiera en el programa”, explica Hernández.
La trampa de la supervivencia
Todo se venía abajo. Fueron esos momentos en los que se preguntó si quizás solo servía para ser modelo de OnlyFans. Había estudiado varias carreras afines con la comunicación.
Por otra parte, la joven necesitaba dinero para pagar sus gastos. Entonces, se sumó a una agencia que maneja modelos de OnlyFans.
“Me sacaban un porcentaje muy alto de los ingresos y no me daban tanto. Encima, hacías colaboraciones con otras modelos y eso te tentaba a cruzar límites. Empecé, por ejemplo, a hacer fotos en topless porque otras chicas me decían que no pasaba nada y que ganabas más plata así”, cuenta la influencer.
De esa agencia pasó a otra que la trató un poco mejor. “Volví a hacer fotos en lencería y de esa empresa me fui cuando me propusieron hacer una videollamada con un cliente. Ni loca hacía eso. Me parecía patético”, relata Dai.
El punto de quiebre
Dai dio un paso más dentro de OnlyFans. Empezó a hacer transmisiones en vivo.
Estaba unas cuatro o cinco horas conectada con decenas de hombres que le pedían que se sacara parte de su ropa a cambio de dinero. Eran tips que ella veía como ingresaban a su cuenta al costado de la pantalla.
Para poder hacer ese trabajo, la joven empezó a tomar cada vez más alcohol durante las sesiones. Eran varios fernets que se preparaba mientras se quitaba la remera o los pantalones frente a su público.
“Ellos hasta me desafiaban a tomar otro trago por dinero”, sostiene Dai.
Llegó la peor noche. Esa en la que Dai sintió que sobrepasó todos sus límites.
“Estaba borracha y semidesnuda. Me caí y me lastimé la pierna. Me acurruqué en el sillón y me puse a llorar. Tuve una crisis de nervios”, afirma Hernández.
De esa noche se acuerda poco. No sabe todo lo que hizo a pedido de su público.
Días después, volvió a ver el video de la transmisión en vivo y cayó en la cuenta de todo lo que había pasado. De la situación de abuso a la que fue sometida a través de la pantalla de su computadora.
Reconstrucción y futuro
Dai no volvió a ver ese video, pero en ese momento decidió que ya no seguiría en OnlyFans.
Ahora, piensa convertir todo lo vivido en esos cinco años en otra cosa. Tiene una canción que compuso sobre su paso por la plataforma de contenido sexual que está pronto a salir. “Habla de no sentir culpa por lo sucedido”, adelanta.
También, está escribiendo un libro sobre sus vivencias. “Creo que ponerlo en palabras y adueñarme del relato de lo que me pasó me ayudará a sanar”, explica la joven influencer. Dai espera ser esa voz que alerte sobre la situación de muchas modelos de OnlyFans que, por ahora, no se animan a hablar.