Las autoridades del Colegio Normal de Mendoza establecieron un protocolo propio tras 12 amenazas falsas sobre la colocación de bombas en menos de tres meses y dispusieron que los alumnos recuperen las clases los días sábados cuando, además, se tomarán las evaluaciones frustradas de este año.
El colegio Normal Tomás Godoy Cruz debió ser evacuado doce veces en poco más de tres meses de clases de 2017 por amenazas de bomba que finalmente fueron falsas y la semana pasada prácticamente no hubo clases ya que se recibían dos llamados por tarde.
Como las autoridades sospechaban que se trataba de alumnos que querían evitar exámenes, se decidió que los estudiantes del turno tarde asistan obligatoriamente los sábados para recuperar esas horas de clases y se les tomen las evaluaciones pospuestas.
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"Son cuatro evaluaciones que no se pudieron tomar y el director confirmó que se rendirán mañana (por hoy)", aseguró al Diario UNO Luis Guevara, supervisor de Secundaria.
En lo que va del año ya se registraron 12 llamados al 911 alertando sobre bombas en el colegio, lo cual conlleva a que se evacue el edificio, la policía lo registre y recién después se vuelva a clases. Generalmente todo el operativo dura entre una y dos horas.
De todas maneras, Guevara confirmó que desde ahora se cambiará el protocolo con uno específico para este tipo de amenazas, y que los alumnos ya no serán llevados más a la plaza Independencia, sino que serán reubicados en zonas seguras del colegio, previa revisión policial.
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Esto se decidió luego de varias reuniones entre la DGE, Seguridad y especialistas en explosivos. La opinión de los expertos fue que es más riesgoso evacuar el edificio que dejar a los alumnos adentro.
"La lógica dice que si alguien realmente puso una bomba no va a decir que lo hizo para que todos salgan y se salven, pero sí podría ser al revés, que ponga un coche bomba afuera, que te diga que la bomba está adentro y que cuando salimos todos, 500 ó 600 personas cruzando la calle para llegar a la plaza Independencia ahí lo haga explotar", aseguró Guevara.
Lo que se hace ahora es lo siguiente: al llegar la policía, busca en lugares seguros, como el playón donde se hace educación física y el salón de actos, que ya están preestablecidos, revisan con sus perros y luego de confirmar que esas zonas están libres, alojan ahí a los alumnos.
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Sin culpables, por ahora
Aunque todavía no dieron con los culpables, porque llaman al 911 desde teléfonos sin chip para no ser registrados, las denuncias ya se han realizado y los directivos entregaron a los investigadores pruebas como cadenas de WhatsApp o posteos en Facebook.
En caso de que se encuentre a los responsables, se implementará el mismo procedimiento que en 2014, cuando dos alumnos fueron expulsados y reinsertados en otros colegios por casi 40 llamados al 911.
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Además, se los demandará civil y penalmente, siendo responsables los padres en caso de que los alumnos sean menores, y se buscará que devuelvan el dinero que el colegio gastó por cada operativo montado por la policía.