Eduardo Juliá, el piloto del caso Narcojet, volvió extraditado al país

Eduardo Juliá, cuyo padre fue jefe de la Fuerza Aérea en el gobierno de Menem, intentó ingresar en 2011 casi una tonelada de cocaína a España junto a su hermano Gustavo en un avión. Tras una gestión de Interpol, regresó a la Argentina para terminar de cumplir su condena de 13 años de cárcel

(Enrique Garcia Medina)

Esta madrugada cerca de las 4 AM, el abogado y piloto de aviones Eduardo Juliá aterrizó en Ezeiza en el vuelo 1133 de Aerolíneas Argentinas que partió desde Madrid. Juliá llegó esposado, con una fuerte custodia: fue extraditado desde España gracias a una gestión del departamento de Interpol que depende de la Policía Federal. Al llegar, cruzó el sector de free shop y arribos flanqueado por efectivos armados y personal de la PSA. Los viajeros lo miraban atónito entre sus carritos con valijas apiladas.

Juliá vuelve, precisamente, para completar en una cárcel federal argentina su condena de trece años impuesta por un tribunal ibérico. El 2 enero de 2011, fue el protagonista de uno de los casos narco más impactantes de la historia argentina, el piloto que voló a través del Atlántico con casi una tonelada de cocaína.

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El hallazgo fue hecho por la Guardia Civil española, cuando ingresó en un jet Bombardier Challenger 604 que había llegado desde Argentina al aeropuerto de El Prat en Barcelona. A bordo, los policías encontraron 944 kilos de droga boliviana dividida en 34 paquetes.

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El tráfico de cocaína desde nuestro país a Europa siempre tuvo formas variadas y muy creativas para esconder la droga: la megacausa Carbón Blanco es un ejemplo clásico. Los envíos por barco son la norma. Mandar casi una tonelada de polvo por aire era algo insólito.

El avión usado para el envío.

La droga en el jet que aterrizó en Barcelona no estaba entreverada entre otros productos, sino disimulada en huecos. Para ese efecto, se arrancaron butacas que fueron reemplazadas por un sofá de tres plazas y se colocaron falsos paneles. El riesgo de cruzar cocaína al otro lado del mundo era perfectamente comprensible: a valores actuales, un kilo que cuesta 4 mil dólares en Santa Cruz de la Sierra puede valer 35 mil euros del otro lado del Atlántico, de acuerdo a cifras del Ministerio del Interior ibérico.

Juliá fue el piloto del envío, que fue cargado en el aeropuerto de Morón; las sospechas de traficantes colombianos involucrados en el negocio fueron históricas. Su hermano Gustavo, empresario, fue quien se encargó de comprar la aeronave. Ambos son hijos del fallecido brigadier José Julia, jefe de la Fuerza Aérea durante el gobierno de Carlos Menem.

(Enrique Garcia Medina)

La investigación en su contra ocurrió en las dos orillas. En Argentina, el responsable fue el juez en lo penal económico Alejandro Catania. En España, el fiscal David Benages estuvo a cargo de instruir el expediente. La Audiencia Provincial Sección Octava de Barcelona condenó a los hermanos a 13 años de cárcel, la misma pena que pidió el fiscal Benages. El tribunal también les impuso a los hermanos una multa por cien millones de euros.

Hubo un copiloto en el vuelo, Matías Miret, que fue absuelto por la Justicia española; se consideró que desconocía totalmente la existencia de la tonelada de cocaína, a pesar de que pasó dos años preso. Dos testigos señalaron en el juicio que los Juliá le pidieron perdón a Miret cuando se descubrió la droga.

(Enrique Garcia Medina)

Lo cierto es que Juliá vuelve a la Argentina por pedido suyo, según confirma su abogado defensor Carlos Broitman, algo que le permiten los tratados de extradición entre Argentina y España: "Ante todo, Eduardo es abogado y sabe manejarse. No pidió la expulsión de España sino el cumplimiento de su pena en nuestro país. Aquí no tiene ningún tipo de causa penal pendiente. Podrá pedir el beneficio de las salidas transitorias laborales", adelanta Broitman.

El Juzgado en lo Penal Económico N° 3 a cargo del doctor Rafael Caputo está a cargo del proceso. Tras llegar, Juliá fue transportado a la alcaidía de los tribunales de la calle Talcahuano. Allí, aguardará un destino en un penal federal.

(Enrique Garcia Medina)
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