El arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, aseguró esta mañana que el sacerdote Juan Viroche, que fue encontrado ayer ahorcado en la iglesia de la localidad de La Florida, le había dicho la semana pasada que estaba "angustiado, deprimido y con miedo" y que "quería irse de la parroquia porque estaba amenazado".
Asimismo, el religioso respondió a las acusaciones de los familiares de Viroche y de sus fieles, quienes aseguraron que el arzobispado de Tucumán dejó solo al cura en su lucha contra el narcotráfico y se tardó en el traslado.
"El padre Juan me vino a ver a el miércoles 28 a la mañana. Me dice: 'quiero irme de la parroquia porque estoy amenazado'. Le dije que sí, que nada me importaba más que su vida. Pero el me dijo que todavía no porque estaba en la novena y quería terminarla. El viernes por la mañana trajo a la renuncia. Inmediatamente firmé el decreto nombrando a un nuevo párroco aquí. Yo ya había hablado con el padre Enzo Romero para que se hiciera cargo de la parroquia", contó Zecca.
Dijo que a pesar de que firmó el decreto, el cura Viroche se quedó en La Florida. "Es falsa la denuncia de que lo abandoné. Puedo entender que los fieles lo digan porque están exaltados. En primer lugar, siempre acompañé a los sacerdotes. Con el padre Viroche tuve siempre una actitud paternal y un trato fraterno. Cuando hablé con él me dijo que estaba también deprimido", agregó.
"La gente se puede enojar conmigo, pero yo tengo la conciencia tranquila. La verdad es lo que yo estoy diciendo. Si dicen que yo lo abandoné están mintiendo", insistió.
Remarcó que el Arzobispado seguirá acompañando a los sacerdotes y a las comunidades parroquiales. "¿Qué va a cambiar? Desde el punto de vista de la Iglesia, vamos a seguir acompañando con todo cariño, decisión y cercanía. La lucha contra el narcotráfico es del Estado. Es el Estado el que tiene que proteger a todo el mundo. El Gobierno, el Poder Judicial saben que hay que colaborar con esto. No voy a dejar de conversar esto con las autoridades".
El cuerpo del cura de 46 años apareció en su dormitorio y, de acuerdo con las primeras versiones, estaban sus pertenencias desparramadas por el piso.
Facundo Maggio, abogado del arzobispado, que el fiscal Diego López Ávila, que lleva adelante la causa, investiga todas las hipótesis. "En la causa hay amenazas y presiones. Ahora vamos a buscar qué se hizo y qué no se hizo con las denuncias que había hecho el padre Viroche", expresó.
Asimismo, cuestionó al fiscal federal general, Gustavo Gómez, quien sostuvo en medios nacionales que la muerte del religioso fue un asesinato y criticó la investigación que lleva adelante la Justicia provincial. "El fiscal Gómez habla desde afuera de la provincia y es él el que tiene que estar al frente de la lucha contra el narcotráfico", manifestó.
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