Las divagaciones mentales y la rumiación pueden afectar el estado de ánimo, según un estudio

Científicos analizaron encuestas diarias durante una semana y hallaron asociaciones entre distintos patrones de pensamiento y el bienestar emocional. Según los investigadores, reconocerlos puede ayudar a identificar herramientas para cuidar la salud mental

Una mujer con suéter verde mira por la ventana dentro de un autobús con otros pasajeros sentados al fondo.
Un metaanálisis de 76 estudios señaló que el efecto sobre el ánimo depende del contenido de los pensamientos, de su fluidez y del control percibido (Imagen Ilustrativa Infobae)
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A lo largo del día, las personas en su cabeza alternan entre recuerdos, preocupaciones, interpretaciones de lo que ocurre a su alrededor y anticipaciones sobre los días siguientes. Esa actividad mental cotidiana continua no es neutra: la forma y el contenido de esos pensamientos pueden incidir en el estado de ánimo.

Una investigación analizó la relación entre esos patrones de pensamiento y la salud emocional. Los resultados sugieren que reconocerlos y comprender estas conexiones, permiten a las personas identificar nuevas maneras de cuidar y mejorar su salud mental.

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Una serie de estudios realizados por un equipo de científicos cognitivos que trabajó con estudiantes de Canadá y Estados Unidos, halló que los pensamientos cotidianos, su grado de control y su contenido se asociaron con variaciones del estado de ánimo.

Las asociaciones no fueron iguales para todas las personas ni permitieron establecer una relación causal. Los participantes respondieron varias encuestas breves al día durante una semana, mientras realizaban sus actividades habituales, y los autores advirtieron que las emociones también podrían influir sobre el contenido de los pensamientos.

Hombre con chaqueta verde sentado en una cafetería, toma café en una taza gris. Un teléfono móvil y un platillo con cuchara están sobre la mesa. Ventana y personas de fondo.
Los pensamientos fuera de la tarea o divagaciones mentales se asociaron con peor ánimo cuando resultaron negativos, repetitivos o difíciles de controlar, según investigadores (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revisión de investigaciones previas incluyó un metaanálisis de 76 estudios sobre la relación entre la actividad mental espontánea y el ánimo. El análisis indicó que el efecto dependió menos de que un pensamiento apareciera fuera de la tarea que de su contenido, su fluidez y la sensación de control sobre él.

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“Esto cobra especial relevancia dado el aumento global de los problemas de salud mental , agravado por la escasez y el agotamiento de los profesionales en este campo. Ante estos desafíos, consideramos importante ampliar los enfoques de salud mental para incluir la prevención, además de la intervención”, dijeron en un artículo en The Conversation Julia Kam profesora asociada del Departamento de Psicología del Instituto Cerebral Hotchkiss de la Universidad de Calgary; Caitlin Mills, profesora asociada del Departamento de Psicología Educativa de la Universidad de Minnesota y , profesora asociada del Departamento de Psicología y del Programa de Ciencias Cognitivas de la Universidad de Arizona.

Divagaciones mentales, rumiación y sensación de control

Los estudios vincularon pensamientos repetitivos y negativos, con un ánimo más bajo  (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los estudios vincularon pensamientos repetitivos y negativos, con un ánimo más bajo (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Como equipo de científicos cognitivos que estudian la divagación mental y su relación con el bienestar emocional —así como los patrones cerebrales y de movimientos oculares que la sustentan—, realizamos varios estudios para examinar la relación entre pensamientos y emociones. En resumen, descubrimos que aquello en lo que la gente piensa está estrechamente vinculado a cómo se siente”, dijeron los investigadores.

Los pensamientos ajenos a la tarea, llamados divagaciones mentales, (por ejemplo, pensar en qué preparar para la cena mientras se está en el trabajo), los investigadores encontraron que están asociados con un peor ánimo.

“Por el contrario, tienden a reportar un mejor estado de ánimo cuando sienten que controlan sus pensamientos y pueden elegir en qué concentrarse (por ejemplo, sus pensamientos estaban centrados en su pareja durante una conversación importante con ella). Las personas también reportan un mejor estado de ánimo cuando sus pensamientos fluyen libremente de un tema a otro”, afirmaron los investigadores.

Primer plano de una mujer sentada en un sofá, con las manos en la cabeza y expresión de angustia; un hombre desenfocado está sentado detrás
Los pensamientos rumiantes, repetitivos y centrados en temas negativos se asociaron con un peor estado de ánimo en los estudios analizados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Y completaron: “Nuestro análisis reveló que los pensamientos ajenos a la tarea suelen estar relacionados con un peor estado de ánimo, especialmente cuando estos pensamientos se sienten fuera de control, cuando son rumiantes y cuando se centran en temas negativos. Es importante destacar que los pensamientos pueden estar relacionados con un mejor estado de ánimo cuando se centran en el futuro o en temas positivos y cuando fluyen libremente de un tema a otro. En pocas palabras, lo que pensamos puede influir en nuestra felicidad”.

Atención plena y estrategias frente a la rumiación

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Aprender a identificar los pensamientos puede ayudar a evitar que el estrés cotidiano derive en problemas de salud mental más graves, dijeron los investigadores (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cómo pueden las personas aprovechar este conocimiento para mejorar su salud mental?, se preguntaron los autores. “Un primer paso importante implica la autoconciencia, el proceso de prestar atención a nuestros patrones de pensamiento y cómo estos influyen en nuestras emociones”, señalaron.

Y resaltaron: “Es fundamental identificar los pensamientos que influyen positiva y negativamente en nuestra propia felicidad”.

Según los investigadores, el próximo paso consiste en buscar recursos que permitan revisar la manera en que nos vinculamos con lo que pensamos, o bien intervenir sobre esos pensamientos. Recomiendan partir de una idea: las divagaciones mentales y los pensamientos negativos forman parte de la experiencia humana.

“No son un defecto del pensamiento humano, sino más bien una característica inherente. Por lo tanto, intenta adoptar un estado de consciencia plena, que implica no juzgarte a ti mismo ni a tus pensamientos, sino reconocer que los pensamientos negativos van y vienen”, indicaron los autores del estudio y recomendaron aumentar los pensamientos que generan un estado de ánimo positivo y disminuir los que generan un estado de ánimo negativo.

Una alternativa es practicar la atención plena: observar lo que surge en la mente sin reproches ni valoraciones.

Mujer con cabello corto, sentada en posición de loto sobre un cojín, meditando. Ojos cerrados, manos en mudra. Ambiente interior luminoso con plantas.
La atención plena propone observar lo que surge en la mente sin juzgar, una práctica que podría reducir los pensamientos repetitivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Por ejemplo, si has notado que los pensamientos rumiantes (como los que surgen durante una discusión acalorada con tu pareja) te generan un estado de ánimo negativo, considera estrategias establecidas como la atención plena, que ha demostrado reducir los pensamientos rumiantes”.

Sin embargo, el equipo indicó que una misma estrategia no funciona de la misma forma para todos los tipos de pensamiento ni para todas las personas.

El bienestar emocional podría depender tanto de hacia dónde se dirige la mente como del estado de ánimo previo: “Si bien nos hemos centrado principalmente en cómo los pensamientos pueden influir en el bienestar emocional, es importante destacar que lo contrario también puede ser cierto: cómo te sientes también puede influir en lo que piensas. Estas estrategias pueden ayudar a modificar tanto los pensamientos como las emociones”.

Finalmente, concluyeron: “Ser consciente de hacia dónde se dirigen los pensamientos y aprender a cambiarlos según se desee puede ayudar a las personas a sentirse más felices y evitar que el estrés cotidiano se convierta en problemas de salud mental más graves”.

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