Por qué los centenarios no suelen desarrollar cáncer y otras enfermedades asociadas al envejecimiento

Una revisión internacional encontró que esta población conserva funciones inmunológicas clave y resiste la inflamación crónica asociada al paso de los años. Los detalles del estudio destacado por el cardiólogo Eric Topol

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Estudios recientes indican que la longevidad extrema depende de múltiples factores como genética, epigenética, entorno y hábitos de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los campos con mayor interés científico en la actualidad es el estudio de las personas centenarias, con el objetivo de identificar los factores que permiten alcanzar o superar los 115 años de vida y encontrar pistas para mejorar la salud durante el envejecimiento.

Un reciente trabajo internacional publicado en Nature Reviews Immunology revela que los centenarios —personas que alcanzan o superan los 100 años—no suelen desarrollar cáncer y otras enfermedades asociadas a la vejez gracias a un sistema inmunitario que resulta excepcionalmente eficiente: elimina con agresividad las células malignas pero mantiene una tolerancia especial hacia los tejidos propios, lo que previene trastornos autoinmunes y favorece una longevidad saludable.

El doctor Eric Topol, una de las voces más influyentes en el estudio del envejecimiento saludable, destacó este estudio en su cuenta X: “El sistema inmunitario de los centenarios es notablemente joven y mucho menos propenso a la inflamación asociada al envejecimiento".

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Los centenarios presentan un sistema inmunitario capaz de eliminar células malignas y proteger los tejidos propios, favoreciendo una longevidad saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué descubrió el estudio sobre el sistema inmune de los centenarios

En la investigación participó un equipo global liderado, entre otros, por Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio en la Universidad Europea de Madrid, quien destacó que “el sistema inmune de muchos centenarios muestra rasgos que ayudan a explicar una vida más larga y una mayor resistencia frente a enfermedades asociadas al envejecimiento”.

A su juicio, la evidencia revisada apunta a que “la longevidad extrema no responde a un único mecanismo, sino a una adaptación coordinada del organismo que permite preservar funciones inmunológicas clave durante más tiempo”.

La revisión pone énfasis en que no existe un único factor determinante: las claves de la longevidad extrema son múltiples e incluyen genética, epigenética, entorno y hábitos de vida.

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Borja del Pozo, uno de los autores del estudio, investigador sénior de de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud en la Universidad Europea, ha destacado que “estudiar a centenarios, semisupercentenarios y supercentenarios ofrece una oportunidad única para identificar factores que no solo contribuyan a vivir más años, sino a hacerlo con mejor salud y mayor funcionalidad”.

Por qué los centenarios tiene baja prevalencia de cáncer

La longevidad extrema surge de una adaptación coordinada del organismo, que preserva funciones inmunológicas clave durante más tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los autores del estudio, los centenarios —personas de 100 años o más— constituyen una población humana biológicamente distinta que alcanza una longevidad excepcional, conservando con frecuencia su independencia funcional y evitando las principales enfermedades relacionadas con la edad o retrasando su aparición.

“A pesar de su avanzada edad, muchos centenarios muestran una función inmunitaria relativamente preservada y resistencia a afecciones vinculadas a la inmunosenescencia y la inflamación crónica de bajo grado (inflamación asociada al envejecimiento). Estas características son especialmente pronunciadas en los semicentenarios (105-109 años) y supercentenarios (≥110 años), cuyos perfiles inmunitarios suelen asemejarse a los de individuos mucho más jóvenes", afirmaron.

La investigación detectó en esta población centenaria una menor activación de mecanismos inflamatorios patológicos, una mayor capacidad de autofagia celular y firmas transcriptómicas, epigenéticas y microbianas compatibles con una mejor preservación de la función inmune.

Los centenarios constituyen una población biológicamente distinta que conserva su independencia funcional evitando enfermedades de la edad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este escudo inmunitario elimina restos de daño celular acumulado con la edad (gracias a la autofagia) y controla el llamado “inflammageing” —un término acuñado por el científico italiano Claudio Franceschi para describir la inflamación crónica de bajo grado vinculada al envejecimiento— mediante mecanismos biológicos que reducen el efecto negativo de esa inflamación.

“Los datos disponibles sugieren que estas personas logran modular mejor procesos vinculados a la inflamación crónica de bajo grado, la autofagia celular o la vigilancia inmunológica, lo que podría abrir nuevas vías para comprender cómo envejecemos”, afirmó el doctorando de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud en la Universidad Europea de Madrid, Pedro Carrera-Bastos.

Por su parte, Lucía señala que la mayoría de los centenarios “han logrado esquivar el cáncer por el sistema inmune superentrenado”. No obstante, advierte que, aunque pueden desarrollar tumores o enfermedad renal crónica, estos procesos suelen manifestarse más tarde y de forma menos devastadora que en la población general, y muchas veces sus órganos, tras la necropsia, aparecen sorprendentemente preservados para su edad.

El predominio femenino es otro rasgo notorio: Lucía sostiene que se debería hablar más de “centenarias” dado que la longevidad extrema es mucho más frecuente en mujeres.

Dieta normal y poco estrés

Los centenarios no siguen dietas excepcionales y realizan más actividad física, además suelen ser personas tranquilas y con poco estrés (Imagen Ilustrativa Infobae)

El catedrático Lucía destaca que la obesidad es excepcionalmente rara entre los centenarios, quienes también presentan un microbioma intestinal “superrico y superdiverso”, según el investigador.

Según explicó Lucía el estudio encontró que los centenarios no siguen patrones dietéticos excepcionales: consumen una dieta acorde a su zona de origen y realizan más actividad física que las generaciones actuales. Tampoco parecen practicar técnicas específicas para el control del estrés, aunque el investigador resalta que suelen ser personas “tranquilas, que se estresan poco”, lo que podría tener un efecto positivo en su sistema inmune.

La revisión internacional también reúne evidencia de instituciones como la University of California Irvine, el Copenhagen University Hospital Hvidovre, la Universidad de Oviedo y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (Ciberfes).

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