El asteroide Bee-Zed orbita en sentido inverso (iStock)
El asteroide Bee-Zed orbita en sentido inverso (iStock)

Por definición, los asteroides orbitan al Sol en sentido contrario a las agujas del reloj. Su movimiento es constante. No se detiene. Sin embargo, en los últimos días, astrónomos observaron un fenómeno que llamó su atención: uno de los objetos, al que llamaron Bee-Zed, orbita en sentido inverso.

De los 800 mil asteroides de los que hay registros en el Sistema Solar, 82 de ellos viajan al contrario del resto. Más allá de esta peculiaridad, el estudio que publicaron en la revista Nature señala que el Bee-Zed o 2015 BZ509 tiene una característica que lo vuelve aún más excepcional. Es el único objeto que se dirige en marcha atrás que, a la vez, comparte plano orbital con otro planeta.

Bee-Zed orbita el poderoso Júpiter. Tal característica lo convierte en un "suicida" ya que el riesgo de colisión con sus 6.000 asteroides co-orbitales es muy alto. "Es el único asteroide de todo el Sistema Solar conocido por tener una órbita opuesta y retrógrada alrededor del Sol y al mismo tiempo compartir el espacio orbital de un planeta", aseguró Paul Wiegert, coautor del estudio.

El asteroide orbita en forma inversa  Júpiter (iStock)
El asteroide orbita en forma inversa  Júpiter (iStock)

Pese al riesgo de colisión, hace por lo menos un millón de años que sobrevive y parece que no tendrá problemas en el futuro. ¿Cómo lo logra? De acuerdo a los investigadores, el curioso fenómeno tiene lugar porque el propio Júpiter se encarga de preservarlo. En cada pasada que realiza el asteroide, el planeta gigante lo desvía con la fuerza de su gravedad de su camino, lo que permite que ambos continúen su viaje sin damnificados.

La extraña sincronicidad entre el planeta y el asteroide debería permitir a Bee-Zed continuar con su supervivencia por al menos los próximos millones de años. La predicción se basa en cálculos y análisis obtenidos gracias a la cámara binocular del telescopio que se encuentra en el monte de Graham, Arizona.

La gravedad de Júpiter desvía de su camino al asteroide (iStock)
La gravedad de Júpiter desvía de su camino al asteroide (iStock)

A pesar de que Bee-Zed cruza el plano orbital de Júpiter, nunca se acerca demasiado. La posición más cercana entre ambos objetos fue de unos 175 millones de kilómetros; un equivalente aproximado a la distancia entre la Tierra y el Sol. Por lo pronto, el asteroide no colisionará con Júpiter. Lo que aún resta por saber es si se estrellará con otra de las rocas que orbitan al planeta.

"No sabemos dónde están todos los troyanos de Júpiter, así que no podemos determinar las probabilidades", explicó Weigert. "Dadas sus dimensiones relativas y el volumen de espacio que orbitan dentro, las probabilidades son solamente cerca de 1 en mil millones de una colisión cada vez que Bee-Zed circunda su órbita, pero los asteroides troyanos no tienen el mismo 'mecanismo de protección dinámica' que protege a BZ de las colisiones con Júpiter: solo tienen que confiar en la suerte".

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