La disbiosis intestinal y el aumento de la permeabilidad del intestino ocuparon el centro de una conversación entre el cardiólogo Alejandro Junger y el biólogo humano Gary Brecka en el podcast The Ultimate Human.
Durante la entrevista, el especialista sostuvo que gran parte de las enfermedades crónicas se relaciona con alteraciones en el aparato digestivo, una hipótesis que presentó desde el enfoque de la medicina funcional.
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El médico, formado en medicina interna y cardiología en Estados Unidos, relató que sus propias molestias digestivas, alergias y síntomas depresivos influyeron en su cambio de perspectiva profesional.
En ese marco, cuestionó que las consultas médicas que recibió entonces no incluyeran preguntas sobre alimentación, descanso, actividad física, vínculos personales o estrés.
Junger ubicó al intestino en el origen de numerosos trastornos crónicos
“El 99% de las enfermedades crónicas del mundo moderno comienza en el intestino”, afirmó Junger en el podcast The Ultimate Human. La frase condensó su visión sobre la relación entre la alimentación, la microbiota, la respuesta inmunitaria y patologías de larga duración.
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Dividió el funcionamiento intestinal en cuatro componentes: el microbioma, la pared o revestimiento del intestino, el sistema inmunitario presente en esa zona y el sistema nervioso entérico.
Según explicó, los problemas más frecuentes se concentran en los dos primeros: la disbiosis, entendida como un desequilibrio de microorganismos, y la denominada “permeabilidad intestinal” o “intestino permeable”.
“El cuerpo solo sabe adaptarse y sobrevivir”, señaló. Bajo esa mirada, los cuadros crónicos constituirían mecanismos de adaptación que permanecen activos durante períodos prolongados.
El especialista vinculó esa situación con el consumo habitual de alimentos ultraprocesados, la exposición a compuestos químicos, el estrés y una vida alejada de hábitos que consideró más cercanos a la naturaleza.
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La explicación sobre la barrera intestinal y el sistema inmunitario
En su exposición, Junger describió al intestino como una barrera que separa el exterior del interior del organismo. Planteó que la pared intestinal debería mantener uniones estrechas entre sus células para controlar el paso de nutrientes al torrente sanguíneo.
Según su explicación, cuando esa barrera pierde capacidad de selección, pueden atravesarla sustancias que el organismo no debería incorporar de esa forma. “El sistema inmunitario no sabe que el intestino está filtrando”, sostuvo.
Desde esa interpretación, la reacción defensiva frente a moléculas o fragmentos de alimentos podría derivar en respuestas inflamatorias o inmunitarias.
El cardiólogo utilizó el ejemplo de una proteína animal que, si atravesara la pared intestinal sin una digestión completa, podría ser identificada por las defensas como un elemento ajeno.
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Brecka coincidió con el planteo y mencionó trastornos como psoriasis, eczema, artritis, alteraciones del estado de ánimo y enfermedades autoinmunes al referirse a las posibles consecuencias de los problemas intestinales. Ambos expertos cuestionaron la idea de que esos cuadros respondan únicamente a causas desconocidas.
Una dieta basada en alimentos frescos
Junger insistió en que la principal recomendación práctica era priorizar los alimentos reales y reducir al mínimo los productos industrializados. Para explicarlo, sugirió evitar los pasillos centrales del supermercado y concentrarse en la periferia, donde suelen ubicarse las frutas, verduras, carnes, pescados y otros productos frescos.
También formuló una regla que resumió su postura frente a los productos de larga duración: “Cuanto más larga es la vida útil, más corta es tu vida”. La declaración surgió al hablar de alimentos envasados y preparados industrialmente, a los que denominó “productos parecidos a alimentos”.
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El médico propuso, como punto de partida, excluir temporalmente azúcar, alcohol, gluten, lácteos y café. Brecka destacó que ese tipo de cambios se centra más en retirar determinados productos que en sumar suplementos o dietas complejas.
Glutamina, microbiota y atención a los factores emocionales
En el segmento dedicado a suplementos, Junger mencionó prebióticos, probióticos y postbióticos. También recomendó la L-glutamina para personas con síntomas que podrían vincularse con permeabilidad intestinal. Indicó una toma de entre tres y cinco gramos en ayunas, con al menos media hora de espera antes de ingerir alimentos.
Además, nombró el magnesio y la vitamina B12 metilada. Aclaró que la alimentación y los suplementos no abarcan todos los factores que intervienen en la salud.
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Junger vinculó el malestar digestivo con experiencias traumáticas, relaciones personales y estrés acumulado. Durante la entrevista, relató el caso de una mujer con estreñimiento que identificó durante un retiro un conflicto familiar de su juventud. El médico sostuvo que el abordaje de esos aspectos puede acompañar los cambios alimentarios.
El cardiólogo también recomendó prácticas de presencia corporal, como dirigir la atención a los pies, la respiración, los sonidos y las sensaciones físicas. Para Junger, ese ejercicio permite reducir la actividad mental constante y recuperar atención sobre el entorno inmediato.
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