Cinco opciones para empezar el día con energía más estable

La combinación de proteínas, fibra y carbohidratos de absorción gradual puede favorecer la saciedad y mantener la concentración durante la mañana

Una mujer en una cocina sostiene un cuenco con yogur y frutos rojos mientras se lleva una cuchara a la boca.
La sensación de energía por la mañana no depende del consumo de un único producto alimenticio (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

El desayuno puede influir en la sensación de energía durante la mañana, aunque no depende de un único producto ni reemplaza el descanso suficiente. La combinación de proteínas, fibra, hidratos de absorción gradual y líquidos permite evitar cambios bruscos del apetito y la glucosa. Entre las opciones que reúne SportLife, cinco alimentos pueden aportar nutrientes útiles para empezar el día con mayor saciedad y disponibilidad de energía.

Un estudio publicado en el Journal of Dairy Science, realizado con 30 mujeres de entre 18 y 30 años con sobrepeso u obesidad, encontró que un desayuno lácteo rico en proteínas elevó la percepción de saciedad durante las tres horas posteriores a la comida. También se asoció con una mejora de 3,5 puntos porcentuales en una prueba de concentración frente a no desayunar, aunque no redujo la ingesta energética total del día.

PUBLICIDAD

Los huevos aportan proteínas tras el ayuno nocturno

Huevos blancos y marrones dentro de un envase de cartón y tres huevos sobre una encimera de mármol.
Dos huevos aportan cerca de 141 kilocalorías y concentran aminoácidos esenciales útiles tras el ayuno nocturno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los huevos concentran proteína de alto valor biológico, es decir, con aminoácidos esenciales que el organismo no produce por sí solo. Esa composición puede ser útil después de varias horas sin comer y, junto con otros alimentos, contribuye a prolongar la saciedad durante la mañana.

Dos huevos aportan cerca de 141 kilocalorías, según los datos recogidos por SportLife. No contienen hidratos de carbono; su energía procede principalmente de las grasas y las proteínas. Entre sus micronutrientes figuran vitaminas y minerales, mientras que su perfil lipídico incluye ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados.

La forma de preparación también modifica el resultado final del plato. Cocidos, revueltos con poco aceite o en tortilla con vegetales son alternativas que permiten incorporarlos a un desayuno variado sin añadir grandes cantidades de grasas o sodio.

PUBLICIDAD

El yogur combina proteínas, calcio y fermentos lácticos

Dos manos sostienen un tazón cerámico con yogur, fresas en rebanadas, almendras y semillas de chía sobre una mesa de madera.
El yogur aporta proteínas, calcio y fermentos vivos como base para el desayuno (Imagen Ilustrativa Infobae)

El yogur puede funcionar como base de un desayuno por su aporte de proteínas y calcio, además de su contenido de cultivos fermentos vivos cuando el producto los conserva. Para algunas personas, resulta más fácil de digerir que la leche, aunque la tolerancia depende de cada caso y de la presencia de lactosa.

Un yogur natural de 125 gramos contiene, en promedio, 69 calorías, 4 gramos de proteína y 137 miligramos de calcio, de acuerdo con la información difundida por SportLife. Su valor nutricional varía de forma relevante entre versiones naturales, azucaradas, saborizadas o enriquecidas.

La investigación del Journal of Dairy Science evaluó un desayuno lácteo alto en proteínas y bajo en hidratos de carbono. Las participantes declararon más plenitud, satisfacción y saciedad que después de un desayuno isocalórico bajo en proteínas o de omitir la primera comida.

El trabajo no prueba que cualquier yogur produzca ese resultado, pero respalda la importancia de priorizar opciones con un aporte proteico suficiente.

La fruta ofrece fibra y carbohidratos de absorción variable

Plátanos amarillos maduros colocados en un cuenco de cerámica clara sobre una mesa de madera
El consumo de fruta entera conserva la fibra y permite una absorción más gradual de los carbohidratos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fruta natural aporta agua, fibra, vitaminas y azúcares propios del alimento. Consumirla entera, en vez de en jugo, conserva la pulpa y la fibra, dos elementos que ayudan a que la absorción de los carbohidratos sea más gradual.

El índice glucémico no es igual para todas las frutas. Este indicador mide cómo un alimento con carbohidratos modifica la glucosa en sangre. Sin embargo, no debe interpretarse de forma aislada: la porción consumida, la madurez de la pieza y el resto de la comida cambian la respuesta del organismo.

Una pieza de fruta puede combinarse con yogur, avena o huevos para sumar fibra a un desayuno con proteínas y grasas. Esa mezcla suele ofrecer una liberación de energía más sostenida que los productos ultraprocesados ricos en azúcares añadidos, que pueden provocar aumentos y descensos rápidos de glucosa.

El café puede aumentar la alerta, con límites de consumo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La cafeína estimula el estado de alerta matutino mediante el bloqueo parcial de la molécula de adenosina (Imagen Ilustrativa Infobae)

El café contiene cafeína, una sustancia que puede favorecer el estado de alerta y reducir de manera temporal la sensación de cansancio. Su efecto se relaciona, entre otros mecanismos, con el bloqueo parcial de la adenosina, una molécula vinculada con la somnolencia.

También aporta polifenoles, compuestos presentes de manera natural en diversos vegetales y bebidas. En personas que entrenan, la cafeína puede contribuir al rendimiento en determinados contextos, aunque la respuesta varía según el hábito de consumo, la dosis, el horario y la sensibilidad individual.

El exceso puede causar nerviosismo, molestias digestivas, palpitaciones o dificultades para dormir. Por eso, la utilidad del café para despertar no implica que sea adecuado en cualquier cantidad ni para todas las personas. Tomarlo temprano reduce la posibilidad de que interfiera con el descanso nocturno.

La avena suma hidratos de absorción lenta y minerales

Un frasco de vidrio tumbado con la tapa abierta y copos de avena esparcidos sobre una tabla de madera.
Los beta-glucanos y minerales de la avena contribuyen al control glucémico y prolongan la saciedad matutina (Imagen Ilustrativa Infobae)

La avena es un cereal que aporta hidratos de carbono, fibra y pequeñas cantidades de proteínas, además de minerales como magnesio, fósforo, hierro, manganeso y potasio. Integrada en un desayuno equilibrado, puede ayudar a mantener una mayor saciedad hasta la siguiente comida.

Su fibra soluble, entre ella los beta-glucanos, se ha estudiado por su relación con el control del colesterol y de la respuesta glucémica. El efecto depende de la cantidad habitual ingerida, del patrón general de alimentación y de las características de cada persona.

Una preparación sencilla puede incluir avena cocida en leche o bebida vegetal sin azúcares añadidos, yogur natural y fruta. La elección de alimentos poco procesados y la combinación de fibra con proteína permite armar desayunos que prioricen la saciedad y eviten depender de productos con alto contenido de azúcar añadido.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD