El café suele asociarse a la vigilia, pero su composición va mucho más allá de la cafeína. Aun descafeinado, concentra cientos de sustancias capaces de interactuar de distintas formas con el organismo. En un artículo de The Conversation, la especialista Emma Beckett, docente de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Australian Catholic University, repasó los 7 efectos poco conocidos de esta bebida.
La cafeína es la más conocida de esas sustancias. Sin embargo, el grano también aporta compuestos de origen vegetal y otros que se generan durante el tostado. La combinación de esos elementos explica que sus efectos puedan variar de una persona a otra.
PUBLICIDAD
1. El café puede acelerar el tránsito intestinal poco después de tomarlo
El deseo de ir al baño poco después de tomar café es un efecto habitual, aunque pocas veces se menciona. Beckett citó un estudio en el que cerca de tres de cada diez personas manifestaron esta reacción.
A su vez, una revisión científica indicó que los trabajos disponibles asocian su consumo con una mayor actividad del colon, aunque aún faltan investigaciones de mayor alcance en población general. Como la reacción también puede presentarse con la variedad descafeinada, la cafeína no sería la única responsable.
El colon tiende a estar más activo durante las primeras horas del día, cuando muchas personas beben su primera taza. Los agregados también pueden influir: la lactosa de la leche y algunos edulcorantes favorecen el tránsito intestinal, en especial en quienes son sensibles a estas sustancias o los consumen en grandes cantidades.
PUBLICIDAD
2. El café puede agravar el reflujo y afectar a personas con glaucoma o migraña
En algunas personas, el café intensifica las molestias del reflujo gastroesofágico, que aparece cuando el ácido del estómago sube hacia el esófago. No siempre causa ardor. Si llega a la garganta o a las vías respiratorias, puede provocar tos, silbidos al respirar u otras molestias.
La cafeína también puede aumentar de forma temporal la presión dentro del ojo en personas con glaucoma o hipertensión ocular. Como mantenerla controlada es importante para cuidar el nervio óptico, algunos profesionales aconsejan moderar el consumo de café y de otras bebidas con cafeína.
Su relación con la migraña es menos directa. En algunas personas puede ayudar a aliviar un episodio, mientras que el exceso o una reducción brusca de la cantidad habitual pueden desencadenarlo.
PUBLICIDAD
Quienes tienen una alteración en la trompa de Eustaquio, el conducto que comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz, a veces reciben la recomendación de reducir las bebidas con cafeína y mantenerse bien hidratados. Sin embargo, hay poca información que permita afirmar que el café cause esa afección.
3. El café puede modificar el efecto de algunos medicamentos
Esta bebida puede disminuir la absorción de levotiroxina, utilizada para tratar problemas de tiroides, y de alendronato, indicado en casos de osteoporosis. Esto no implica dejar de tomar café, pero sí respetar el horario y las pautas que indique el profesional de salud.
Además, puede aumentar la concentración de clozapina en la sangre, un medicamento empleado en algunos tratamientos de salud mental. A la inversa, algunos fármacos alteran la eliminación de cafeína. El antibiótico ciprofloxacino, por ejemplo, hace que permanezca más tiempo en el organismo.
PUBLICIDAD
4. Algunos compuestos del café pueden alterar los niveles de colesterol
El café contiene diterpenos, entre ellos cafestol y kahweol, que pueden elevar el colesterol total y el de baja densidad, conocido como colesterol malo. La cantidad de estas sustancias depende de la preparación: las infusiones sin filtrar, como el café turco o el de prensa francesa, retienen más que las elaboradas con filtro de papel, según una revisión.
Beckett citó ensayos breves en los que se registró una reducción de la lipoproteína(a), una partícula cuya concentración elevada se asocia con mayor riesgo cardiovascular. Sin embargo, sus resultados no alcanzan para considerar ese cambio un beneficio comprobado para el corazón.
Otras sustancias, como los ácidos clorogénicos, podrían reducir levemente la presión arterial y favorecer el funcionamiento de los vasos sanguíneos. Por eso, el efecto general depende de la forma de preparación, de la cantidad consumida y de las características de cada persona.
PUBLICIDAD
5. Parte de los componentes del café llega al colon y alimenta a las bacterias intestinales
Una parte de los ácidos clorogénicos del café no se absorbe en el intestino delgado y continúa hasta el colon. Allí, las bacterias intestinales los transforman en otras sustancias. Los carbohidratos complejos y algunos compuestos que se forman durante el tostado siguen el mismo recorrido y también pueden servirles de alimento.
El hecho de que estos compuestos lleguen al colon y sean transformados por las bacterias intestinales despertó el interés por conocer si la bebida modifica la microbiota, el conjunto de microorganismos que habita en el intestino. Estudios pequeños en personas sugieren que podría producir cambios en su composición.
Sin embargo, los datos todavía no permiten afirmar que actúe como prebiótico, es decir, como una sustancia que favorece de manera comprobada el crecimiento de bacterias beneficiosas.
PUBLICIDAD
6. Tomar café con las comidas puede reducir la absorción de hierro vegetal
Los polifenoles del café pueden unirse al hierro durante la digestión y dificultar que el organismo lo absorba. El efecto recae sobre todo en el hierro no hemo, la forma presente principalmente en alimentos de origen vegetal, y no parece estar relacionado con la cafeína.
Por eso, puede ser relevante para quienes tienen reservas bajas de hierro o basan gran parte de su alimentación en vegetales. No hace falta dejar de tomarlo en el desayuno, pero conviene cuidar el momento de consumo si existe una deficiencia o se sigue un tratamiento para corregirla.
7. El café puede activar al páncreas incluso cuando no hay alimentos para digerir
Incluso cuando no hay alimentos en el sistema digestivo, esta bebida puede estimular al páncreas para que libere tripsina, una enzima que participa en la digestión de las proteínas. La respuesta se observó tanto con la variedad común como con la descafeinada, lo que refuerza la idea de que intervienen otros compuestos además de la cafeína.
PUBLICIDAD
Por el momento, no se sabe si esa activación cambia de manera constante el apetito o la sensación de saciedad. El análisis de Beckett indica que una taza de café puede producir efectos distintos a partir de la acción conjunta de sus numerosos componentes.
PUBLICIDAD