Una llaga en la boca suele desaparecer sin tratamiento, pero las aftas que se repiten, no cicatrizan en el tiempo esperado o dificultan comer y beber requieren consultar a un profesional. Para decidirlo, importan: la duración, la frecuencia y los síntomas que acompañan a la lesión.
Las aftas, también llamadas llagas bucales, son heridas dolorosas que aparecen dentro de la boca, sobre todo en la cara interna de los labios y las mejillas o en la lengua. No se contagian y, por lo general, desaparecen en una o dos semanas.
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El Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos indica que el tratamiento busca aliviar el dolor y favorecer la cicatrización, aunque no evita de manera definitiva que vuelvan a aparecer.
Según publicó BBC News Mundo, hasta una cuarta parte de la población tendrá estas lesiones en algún momento de la vida. Son frecuentes entre adolescentes y adultos jóvenes, aunque las apariciones repetidas no deben atribuirse de forma automática al estrés o a una carencia de vitaminas.
Una lesión aislada suele tener una causa local
La Mayo Clinic menciona entre los posibles desencadenantes una mordedura accidental, un cepillado demasiado fuerte, el roce de aparatos de ortodoncia o prótesis mal ajustadas y los bordes filosos de una pieza dental. Los alimentos ácidos, picantes o salados también pueden irritar la zona y agravar las molestias.
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La misma institución aconseja usar un cepillo de cerdas suaves y consultar al odontólogo cuando una prótesis, un aparato o un diente filoso lastiman de manera repetida el interior de la boca. Identificar ese factor permite evitar una nueva irritación, pero no explica por sí solo todas las recurrencias.
Para lesiones leves, el organismo estadounidense señala que los geles de venta libre para calmar el dolor y algunos enjuagues antisépticos pueden ayudar. Si el dolor es intenso o se piensa usar medicamentos, la consulta con un profesional de salud permite elegir el tratamiento adecuado.
Las aftas recurrentes requieren otra evaluación
Las llagas que reaparecen, son numerosas o surgen antes de que cicatrice la lesión anterior, requieren otra mirada. La Mayo Clinic incluye entre las posibles asociaciones algunos medicamentos, la falta de nutrientes, ciertas enfermedades inflamatorias y cambios en las defensas del organismo. Esas relaciones no permiten identificar la causa sin una evaluación médica.
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Una revisión sobre aftas recurrentes publicada en el repositorio PMC indica que, antes de atribuir las lesiones a este cuadro, deben descartarse otras causas de llagas bucales. Por eso, ante episodios frecuentes, el profesional evalúa la historia clínica y los síntomas que aparecen dentro y fuera de la boca.
La Mayo Clinic también señala que los niveles bajos de hierro, zinc, ácido fólico o vitamina B12 pueden estar vinculados con estas lesiones. Esa asociación no significa que toda persona con aftas recurrentes tenga una carencia ni que deba tomar suplementos por su cuenta. El profesional definirá, según el caso, si hacen falta análisis.
Algunas señales requieren una consulta
La Mayo Clinic recomienda consultar cuando una llaga dura dos semanas o más, vuelve con frecuencia, es grande o aparece una nueva antes de que cicatrice la anterior.
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También aconseja pedir atención si el dolor no se puede controlar, impide comer o beber, o se acompaña de fiebre alta.
No hace falta alarmarse por cada llaga ocasional. La consulta cobra importancia cuando el problema deja de ser esporádico, persiste, vuelve de manera repetida o interfiere con actividades básicas.
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