Las uñas también pueden dar señales sobre la salud. Entre esas señales aparecen los puntos o líneas blancas, una alteración conocida como leuconiquia, que suele vincularse con pequeños traumatismos, aunque en algunos casos puede asociarse con infecciones, enfermedades de la piel o trastornos internos.
Prevention recogió la explicación de dermatólogos que distinguen varios tipos de esta condición. La diferencia principal pasa por el origen de las manchas: pueden formarse en la matriz de la uña, en el lecho ungueal o sobre la superficie.
La mayoría de los casos no representa un problema grave y desaparece a medida que la uña crece. Aun así, los especialistas recomiendan prestar atención cuando las marcas afectan varias uñas, no se van con el tiempo o aparecen junto con otros cambios.
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Qué son las manchas blancas en las uñas
La leuconiquia es el nombre médico que reciben los puntos o líneas blancas en las uñas. De acuerdo con Prevention, el dermatólogo Karan Lal, especialista en Scottsdale, Arizona, señaló que se trata de una alteración frecuente en consulta y que su causa más habitual es el trauma, aunque también puede guardar relación con distintas afecciones médicas.
El informe explicó que existen tres tipos principales de leuconiquia. La llamada leuconiquia aparente surge debajo de la uña, en el lecho ungueal, y desaparece cuando se ejerce presión. La leuconiquia verdadera nace en la matriz, donde crece la uña, y queda visible en la placa ungueal sin borrarse con la presión. A eso se suma la pseudoleuconiquia, que aparece como una descamación blanca en la superficie y suele estar relacionada con hongos.
El dermatólogo Brendan Camp, de MDCS Dermatology, indicó en declaraciones recogidas por Prevention que esta clasificación ayuda a orientar el diagnóstico, ya que no todas las manchas tienen el mismo origen ni requieren el mismo tratamiento.
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Las causas más frecuentes
Entre los factores más comunes aparece la infección por hongos. Camp explicó que algunas micosis ungueales pueden producir una coloración blanca en la placa, en lugar del tono amarillento que suele asociarse con estas infecciones. Lal mencionó en ese marco la onicomicosis superficial blanca, que se presenta con escamas o capas blanquecinas sobre la uña.
Otra causa es la psoriasis, una enfermedad autoinmune que afecta la piel y también puede comprometer las uñas. Lal indicó que esta patología puede generar leuconiquia. Camp agregó que también puede provocar onicólisis, un cuadro en el que la uña se separa del lecho ungueal y deja áreas blancas visibles.
El traumatismo sigue al frente entre las explicaciones más habituales. Golpear la uña contra una superficie dura, engancharla, morderla o someterla a manicuras y pedicuras agresivas puede producir estas marcas. Los especialistas citaron además el efecto de herramientas, esmaltes y productos químicos que dañan la superficie ungueal.
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Medicamentos y enfermedades asociadas
Los dermatólogos consultados por Prevention también mencionaron que ciertos medicamentos pueden desencadenar manchas blancas. Lal ubicó entre los más habituales a los fármacos de quimioterapia y a antibióticos de uso prolongado, como las sulfonamidas.
En un grupo menos frecuente, la leuconiquia puede asociarse con enfermedades subyacentes. Lal señaló que algunas formas guardan relación con problemas hepáticos, renales o insuficiencia cardíaca. Una de las manifestaciones que describió fue la llamada “half and half nails”, en la que la mitad de la uña se ve completamente blanca, un patrón que puede sugerir enfermedad renal.
El especialista también aludió a las líneas de Muehrcke, bandas blancas transversales o longitudinales que pueden reflejar una disminución de albúmina. Según su explicación, cuando el aspecto blanco es uniforme o se repite en varias uñas, el hallazgo merece una evaluación más amplia. Camp sumó otras enfermedades cutáneas asociadas, entre ellas alopecia areata, liquen plano y dermatitis atópica.
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Cómo se diagnostica el problema
El abordaje médico depende del tipo de marca y del contexto clínico. Uno de los estudios más simples es el raspado de la uña, útil para descartar una infección superficial por hongos. Lal describió este procedimiento como “rápido, eficaz y fácil” de realizar en el consultorio.
En algunos casos poco frecuentes puede indicarse una biopsia ungueal. Ese estudio consiste en tomar una pequeña muestra con bisturí para su análisis en laboratorio. Lal aclaró que no es una práctica habitual, pero puede servir cuando persisten dudas sobre el origen de la lesión.
La evaluación puede incluir además un examen físico completo. El objetivo central es detectar si existe una causa de fondo. Para eso, el médico puede revisar manos y pies y pedir análisis de sangre completos cuando sospecha una enfermedad sistémica.
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Qué tratamientos pueden indicarse
El tratamiento cambia según la causa. Cuando la alteración responde a un golpe o a una agresión menor, Camp explicó que las manchas suelen desaparecer a medida que la uña crece. En esos casos, la recomendación apunta a proteger la zona, mantener las uñas cortas y evitar limarlas o pulirlas en exceso.
Lal aconsejó además no golpear las uñas de forma repetida, no arrancarlas ni morderlas. El cuidado cotidiano puede incluir endurecedores y aceite para cutículas, con el fin de reducir el daño mecánico y preservar la salud de la placa ungueal.
Si el origen es una micosis, el dermatólogo puede indicar medicación antifúngica, sobre todo cuando las opciones de venta libre no funcionan. En pacientes con psoriasis ungueal, Camp remarcó que suele requerirse tratamiento sistémico, ya que las terapias tópicas presentan más limitaciones en ese cuadro.
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Cuándo consultar al médico
Los especialistas coincidieron en que conviene buscar atención si las marcas no se desplazan con el crecimiento de la uña, no desaparecen o no mejoran con medidas iniciales. Camp advirtió que las manchas blancas pueden ser señal de infección o de otro trastorno médico que necesita evaluación profesional.
También aconsejaron consultar cuando aparecen síntomas adicionales, como hinchazón, cambios de color o un patrón similar en varias uñas. En esos casos, la revisión dermatológica permite definir si se trata de una lesión banal o de un indicio vinculado con otra enfermedad.