Los riesgos ocultos del moho en el hogar: síntomas, enfermedades y cómo prevenirlo, según expertos

La exposición prolongada a hongos en paredes, baños y sótanos puede desencadenar problemas respiratorios, pero también afecta el bienestar mental, detallan especialistas de Harvard y la Cleveland Clinic

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La humedad en el hogar favorece la proliferación de hongos y moho en paredes, techos, baños y sótanos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presencia de humedad en el hogar puede desencadenar un problema silencioso y persistente: la proliferación de hongos. Estos organismos, que prosperan en ambientes húmedos y poco ventilados, encuentran en las filtraciones de agua, goteras y condensación el escenario perfecto para invadir cada rincón de una vivienda. El moho, una de sus formas más visibles y problemáticas, se instala con facilidad en paredes, techos, baños y sótanos, extendiéndose de manera rápida y difícil de controlar.

El avance no solo deteriora la apariencia y la estructura de los espacios, sino que además convierte la casa en un lugar potencialmente peligroso para la salud. La exposición a estos hongos puede ocasionar síntomas molestos y, en casos de contacto prolongado, desencadenar complicaciones respiratorias, alergias y otros problemas médicos. De este modo, dejan de ser simples inconvenientes domésticos para transformarse en amenazas que afectan la calidad de vida de quienes habitan el espacio.

El impacto negativo del moho en la salud

Si bien no todos los tipos de moho provocan reacciones graves, la presencia en interiores suele desencadenar una serie de síntomas molestos, especialmente en quienes presentan alguna sensibilidad o condición respiratoria previa. Los efectos más comunes abarcan secreción nasal, picazón en los ojos, tos y congestión, síntomas que pueden intensificarse en personas alérgicas o asmáticas, asegura el doctor Nicholas Nassikas, profesor adjunto de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard.

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El moho en interiores deteriora la vivienda y puede afectar la salud con problemas respiratorios, alergias y otros trastornos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exposición constante no solo agudiza los síntomas alérgicos, sino que puede derivar en complicaciones más serias. Un estudio publicado en el International Journal of Hygiene and Environmental Health identificó que la exposición infantil al moho doméstico incrementa el riesgo de desarrollar asma. En una muestra de más de 40 mil nenes en Estados Unidos, el 11% de los que vivían en viviendas con moho presentaba asma, en comparación con el 7% de quienes no estaban expuestos.

El impacto de los hongos no se limita a problemas respiratorios. Según una revisión de estudios en Environmental Health Perspectives, la exposición prolongada puede aumentar los niveles de estrés, depresión y ansiedad tanto en adultos como en niños. Además, se han encontrado asociaciones entre la presencia crónica de estos microorganismos y alteraciones en el sistema inmunitario, como el aumento de ciertas sustancias químicas indicadoras de inflamación en el organismo.

En casos menos frecuentes, el contacto puede desencadenar infecciones en personas con sistemas inmunitarios debilitados, como quienes padecen enfermedades crónicas o reciben tratamientos inmunosupresores. De acuerdo con la Cleveland Clinic, estos pacientes pueden desarrollar complicaciones fúngicas en las vías respiratorias u otras partes del cuerpo, lo que subraya la importancia de un entorno doméstico libre de humedad y hongos.

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El moho en interiores puede afectar la salud con problemas respiratorios, alergias y otros trastornos (Imagen ilustrativa Infobae)

Todas las variantes de moho pueden afectar la salud, aunque ninguna ha demostrado ser más peligrosa que el resto, según coinciden expertos de Harvard y la Cleveland Clinic. El riesgo aumenta con la exposición prolongada y depende de la susceptibilidad individual, por lo que resulta fundamental identificar, eliminar y prevenir la aparición de moho en los espacios interiores.

Tipos de moho y cómo prevenirlos

Los hongos pueden presentarse en diversas formas y colores, lo que complica su identificación a simple vista. Entre los tipos más frecuentes en interiores se encuentran Cladosporium, visible en tonos marrón, verde o negro, que suele instalarse en madera, alfombras y sistemas de ventilación; Penicillium, caracterizado por su aspecto afelpado y colores azul, verde o amarillo, común en sótanos y materiales aislantes dañados por el agua; y Aspergillus, reconocible por su apariencia pulverulenta y tonos verdes, blancos o grises, que prospera en tejidos, paredes y alimentos secos, incluso en condiciones de poca ventilación.

Existen otras variantes que, sin ser las más habituales en interiores, también pueden aparecer en ambientes domésticos. Alternaria se identifica por su textura algodonosa blanca con manchas negras, y suele crecer en telas, papel tapiz y zonas húmedas cercanas a ventanas o aires acondicionados. Aureobasidium presenta un matiz rosado con puntos negros y tiende a aparecer en madera, juntas de sellado y paredes. El conocido moho negro, o Stachybotrys chartarum, se distingue por su color verde oscuro o negro y predilección por materiales con alto contenido de celulosa, como paneles de yeso, papel y madera.

La prevención del moho exige reparar fugas, controlar la humedad, ventilar baños y cocinas y asegurar el drenaje del agua en la vivienda (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detectarlos suele ser directo, ya que las manchas son visibles en superficies y tienen un olor característico. El Dr. Nicholas Nassikas, de Harvard, señala que el moho se reconoce por su aspecto algodonoso, descolorido o viscoso, que aparece en espacios con alta humedad como baños, marcos de ventanas o alrededor de sistemas de aire acondicionado. La percepción de un olor terroso también es un indicio clave, especialmente en rincones poco accesibles como detrás de alfombras, papel tapiz o gabinetes.

La prevención requiere eliminar rápidamente cualquier daño por agua y mantener la vivienda bien ventilada. Harvard recomienda reparar fugas, regular la humedad interior y ventilar baños y cocinas con extractores o abriendo ventanas. También es fundamental garantizar que las secadoras tengan salida al exterior y que las canaletas alejen el agua de los cimientos de la casa.