Argentina descartó un caso sospechoso de ébola en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires después de que la ANLIS-Malbrán confirmara con pruebas negativas que la paciente no tenía la enfermedad. Así se informó en el Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud. El resultado llevó además a interrumpir el seguimiento de contactos activado por protocolo tras su llegada al país desde Uganda vía Brasil.
La notificación se hizo el 23 de junio al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, un día después de que la mujer argentina de más de 60 años arribara al Aeropuerto Internacional de Ezeiza y empezara a presentar confusión, cefalea, fiebre y diarrea. Según el informe oficial, la paciente sigue internada, tiene evolución clínica favorable y continúa bajo estudio para definir el diagnóstico.
El antecedente de viaje activó la alerta porque la mujer había estado en Uganda entre el 8 y el 22 de junio, con visitas a los parques nacionales de Bwindi y Kibale. Frente a ese cuadro, fue aislada y el caso se evaluó por sospecha tanto de enfermedad por virus del Ébola como de paludismo.
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Las pruebas
Las muestras, previamente inactivadas, fueron procesadas por los laboratorios nacionales de referencia del INEI-ANLIS con pruebas de RT-PCR en tiempo real para virus Bundibugyo y panfilovirus, además de análisis rápidos y moleculares para paludismo. Los dos estudios dieron negativo en la primera y en la segunda muestra.
El abordaje diagnóstico también incluyó un panel molecular sobre líquido cefalorraquídeo para meningitis y encefalitis. Todos los patógenos evaluados arrojaron resultados negativos.
Para infecciones entéricas, el estudio sobre materia fecal detectó Escherichia coli enteropatógena, identificada como EPEC, y luego se hizo una PCR en tiempo real para el gen eae. La evaluación de infección por rickettsias, mediante un ensayo de inmunofluorescencia indirecta para detectar y semicuantificar anticuerpos IgG, también dio negativo.
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La investigación epidemiológica incluyó la identificación y el seguimiento de contactos. Los contactos internacionales fueron notificados por el Centro Nacional de Enlace de Argentina a sus países de residencia y al Punto de Contacto Regional de la OMS, en cumplimiento del artículo seis del Reglamento Sanitario Internacional.
Los contactos residentes en el país, en tanto, fueron comunicados a las jurisdicciones correspondientes para su seguimiento. Una vez descartada la enfermedad por virus del Ébola, ese monitoreo se descontinuó.
El brote en República Democrática del Congo
El contexto internacional explica la activación del protocolo local. En República Democrática del Congo, las autoridades sanitarias elevaron a 1.274 casos los contagios confirmados de ébola y a 360 fallecidos las muertes asociadas al brote declarado a mediados de mayo en el este del país.
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De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, la letalidad se ubica en 28,3% y 502 pacientes permanecen en aislamiento. El organismo indicó además que en las últimas 24 horas se detectaron 239 contagios y 70 fallecidos.
La provincia más afectada es Ituri, con 1.165 casos y 301 muertes confirmadas. A esa cifra se suman 106 casos y 58 fallecidos en Kivu Norte, y tres casos y una muerte en Kivu Sur.
La tasa de seguimiento de contactos en las provincias afectadas alcanza el 87,1%. Parte de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus capitales, está bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo, conocido como M23.
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Fuera de territorio congoleño se registraron 19 contagios y dos fallecidos en Uganda, en medio de las alertas internacionales por la propagación del virus. La OMS declaró esta situación como una emergencia de salud pública de interés internacional.
Naciones Unidas anunció además el nombramiento del británico Julien Harneis como coordinador de la respuesta al brote en RDC. Esa decisión se produjo después de que la OMS advirtiera que la magnitud del brote era “mucho mayor” de lo que habían detectado las autoridades y sus socios internacionales.
RDC había declarado en diciembre de 2025 el fin de su brote anterior, localizado en Kasai. El país es considerado el de mayor experiencia mundial en el manejo del virus, después de haber enfrentado más de una docena de brotes desde 1976, cuando la enfermedad fue identificada en un episodio con uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, que dio nombre al virus.
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