En los últimos años, una tendencia creciente entre mujeres de distintas edades y contextos ha impulsado la preparación física antes y durante el embarazo. Figuras influyentes en redes sociales, conocidas como wellness influencers, han comenzado a compartir rutinas, consejos y testimonios sobre el impacto del entrenamiento en la salud materna y fetal, incluso desde antes de la concepción.
De acuerdo con la revista tecnológica Wired, este fenómeno, identificado como zero trimester, sostiene que el bienestar de un futuro embarazo puede comenzar mucho antes del test de positivo.
El interés por optimizar la experiencia del embarazo no surge solo de un deseo estético o de bienestar general, sino de una búsqueda activa de información y herramientas para atravesar este proceso con mayor fortaleza física y emocional.
Comunidades digitales y especialistas en salud materna coinciden en que la preparación física y mental puede traducirse en beneficios concretos para quienes deciden incorporar el entrenamiento a su rutina antes de concebir y durante la gestación.
En línea con esta tendencia, un reciente artículo del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos, dependiente de los National Institutes of Health, respalda la importancia de la actividad física en el embarazo.
Según el nuMoM2b Heart Health Study, las mujeres embarazadas que mantienen una vida activa presentan un menor riesgo de desarrollar diabetes gestacional, presión arterial elevada y depresión posparto.
El mismo informe destaca que la actividad física regular contribuye a mantener un peso saludable y mejora el bienestar general de la madre y el recién nacido, recomendando al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado como caminar o nadar, siempre adaptado a las condiciones individuales y bajo supervisión médica cuando sea necesario.
Las principales razones y beneficios del entrenamiento en el embarazo incluyen:
- Reducción de la ansiedad previa a la concepción: El concepto de zero trimester se popularizó gracias a influencers y expertos. La anticipación del embarazo genera ansiedad en muchas mujeres, y la actividad física ofrece una vía para canalizar esa energía en algo positivo. El ejercicio regular se asocia con la disminución del estrés, lo que favorece una mejor preparación emocional ante la llegada de un posible embarazo.
- Generación de comunidad y apoyo social: Las plataformas digitales permiten que miles de mujeres encuentren comunidades donde comparten información, consejos y rutinas enfocadas en el bienestar preconcepcional y prenatal. Estas redes generan un entorno de apoyo y pertenencia, donde pueden expresar dudas, logros y progresos, promoviendo un acompañamiento esencial.
- Mayor conocimiento sobre el propio cuerpo: El entrenamiento antes y durante el embarazo fomenta una mayor atención a las señales corporales. De acuerdo con Wired, muchas mujeres reportan que el ejercicio ayuda a identificar cambios, molestias o necesidades específicas. Este autoconocimiento resulta clave para detectar posibles complicaciones en etapas tempranas y buscar atención médica oportuna.
- Establecimiento de hábitos saludables a largo plazo: La incorporación de rutinas de ejercicio en la etapa previa a la concepción facilita el desarrollo de hábitos sostenibles tras el nacimiento. Las mujeres que entrenan durante el embarazo suelen mantener la actividad física en la maternidad, lo que repercute en su salud y en la de sus hijos a largo plazo.
- Preparación para los desafíos físicos del embarazo: El embarazo implica transformaciones físicas intensas. La actividad física fortalece los músculos, mejora la flexibilidad y aumenta la resistencia, factores que permiten afrontar mejor los cambios corporales y las demandas físicas de la gestación.
- Disminución de molestias típicas del embarazo: El dolor lumbar, la retención de líquidos y la fatiga son molestias comunes en el embarazo. El entrenamiento puede reducir la frecuencia e intensidad de estos síntomas, favoreciendo una experiencia más saludable.
- Mejora de la salud metabólica y control del peso: El ejercicio se vincula a una mejor regulación del metabolismo y a un control más efectivo del peso corporal. Mantenerse activa disminuye el riesgo de desarrollar diabetes gestacional y otras complicaciones metabólicas, beneficiando tanto a la madre como al feto, tal como respalda el estudio del NIH.
- Optimización de la recuperación postparto: Las mujeres que entrenan durante el embarazo suelen experimentar una recuperación más ágil tras el parto. La fortaleza muscular y cardiovascular adquirida facilita el retorno a la actividad cotidiana y reduce el riesgo de lesiones durante el puerperio.
- Fortalecimiento del vínculo materno-feta:l El bienestar físico y emocional derivado del ejercicio impacta en la relación entre madre y bebé. Muchas mujeres reportan que sentirse fuertes y saludables favorece una conexión más consciente con el embarazo y el desarrollo fetal.
- Mayor confianza y autonomía en la toma de decisiones: en el primer lugar del ranking, Wired subraya que la preparación física potencia la confianza de las mujeres en su capacidad para atravesar el embarazo y el parto. El entrenamiento regular proporciona fortaleza física y autonomía para tomar decisiones informadas sobre el proceso gestacional. La periodista del medio recoge el testimonio de una mujer que afirma: “Me siento más preparada para lo que venga, porque sé que mi cuerpo está listo”.
La práctica de ejercicio antes y durante el embarazo sigue ganando adeptas, respaldada por la experiencia de mujeres y especialistas, así como por estudios científicos recientes, que consideran el movimiento una herramienta para transitar la maternidad con mayor bienestar físico y emocional.
Aunque cada embarazo es único, la información y el acompañamiento constituyen aliados fundamentales para quienes eligen prepararse de manera integral.