Identificaron sustancias químicas en los oídos que podrían ser señal de la enfermedad de Parkinson

Los compuestos orgánicos volátiles presentes en la cera del canal auditivo permitirían distinguir a pacientes con el trastorno neurodegenerativo en etapa inicial, según un nuevo estudio

Los investigadores identificaron cuatro compuestos volátiles en el cerumen que varían según la presencia o no de Parkinson (Imagen Ilustrativa Infobae)

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo que que afecta a millones de personas en el mundo y plantea un desafío creciente a nivel mundial en salud. Detectarla en etapas tempranas es clave para mejorar las posibilidades de tratamiento.

Actualmente, no existe una prueba específica para detectar la enfermedad, por lo que se basa en la evaluación de síntomas y en estudios complementarios para descartar otras patologías.

En ese sentido, recientemente, un estudio abordó el desarrollo inicial de un sistema que detecta la EP de forma económica a partir de los olores presentes en la cera de los oídos.

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El análisis de compuestos orgánicos volátiles (COV) en el cerumen reveló diferencias notables entre personas con y sin enfermedad de Parkinson, lo que sugiere que esta secreción podría servir como una vía sencilla y no invasiva para la detección temprana de la enfermedad.

El Parkinson suele comenzar con temblores, rigidez y lentitud de movimientos.

Esta conclusión surgió de un estudio realizado por los investigadores Hao Dong, Danhua Zhu y su equipo, quienes identificaron cuatro COV específicos en el cerumen de pacientes diagnosticados con Parkinson.

El hallazgo, publicado por la revista Química Analítica, abre la posibilidad de mejorar el diagnóstico precoz y, con ello, la atención médica para quienes padecen este trastorno neurológico progresivo.

Qué es la enfermedad de Parkinson

Se trata de un trastorno del sistema nervioso central que afecta principalmente el movimiento, explicó Ineco a Infobae. “Se debe a la degeneración de las neuronas productoras de dopamina en una región del cerebro llamada sustancia negra. La dopamina es un neurotransmisor clave en el control de los movimientos, y su disminución progresiva provoca síntomas motores y no motores característicos de la enfermedad”.

Los síntomas del Parkinson pueden variar en cada persona, pero los más comunes incluyen, según Ineco: temblor en reposo, rigidez muscular que dificulta el movimiento y genera dolor, lentitud en los movimientos, inestabilidad postural y problemas de equilibrio y alteraciones en la escritura y la expresión facial.

Según los investigadores, los métodos diagnósticos convencionales, como las escalas clínicas y las imágenes neuronales, presentan limitaciones: “Las pruebas actuales, como las escalas de calificación clínica y las imágenes neuronales, pueden ser subjetivas y costosas”, señalaron. Por ello, la búsqueda de alternativas más accesibles y objetivas ha cobrado relevancia en la comunidad científica.

Por qué se podría detectar el Parkinson en biomarcadores en el oído

La investigación abre una nueva vía para la detección precoz del Parkinson mediante secreciones naturales del cuerpo (Imagen ilustrativa Infobae)

El equipo de Dong y Zhu se inspiró en investigaciones previas que habían detectado cambios en el sebo —una sustancia oleosa secretada por la piel— de personas con Parkinson.

Estos cambios afectan los COV liberados por el sebo, que pueden alterarse a medida que avanza la enfermedad, en procesos relacionados con la neurodegeneración, la inflamación sistémica y el estrés oxidativo.

Sin embargo, el sebo de la piel resulta vulnerable a factores ambientales como la contaminación y la humedad, lo que dificulta su uso como biomarcador fiable. En contraste, la piel del canal auditivo permanece protegida de estos elementos, lo que motivó a los investigadores a centrar su atención en el cerumen, compuesto principalmente de sebo y de fácil obtención.

El análisis del cerumen y su relación con el Parkinson

Para llevar a cabo el estudio, los científicos recolectaron muestras de cerumen de los canales auditivos de 209 personas, de las cuales 108 tenían diagnóstico confirmado de enfermedad de Parkinson.

El análisis de las muestras se realizó mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas, técnicas que permiten identificar y cuantificar los COV presentes en las secreciones.

Cuatro de los COV que los investigadores encontraron en el cerumen de personas con EP fueron significativamente diferentes a los de personas sin la enfermedad.

La técnica busca anticipar el diagnóstico de Parkinson antes de la aparición de síntomas motores evidentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los compuestos identificados como posibles biomarcadores de la enfermedad de Parkinson en el cerumen fueron el etilbenceno, el 4-etiltolueno, el pentanal y el 2-pentadecil-1,3-dioxolano.

La presencia y concentración de estos compuestos permitieron distinguir con claridad entre los participantes con y sin la enfermedad. Los investigadores concluyeron que estos cuatro COV son posibles biomarcadores de la EP, lo que representa un avance en la búsqueda de métodos diagnósticos más precisos y menos invasivos.

Con los datos obtenidos, el equipo de Dong y Zhu desarrolló un sistema olfativo basado en inteligencia artificial (AIO, por sus siglas en inglés).

Este modelo fue entrenado para analizar los perfiles de COV en el cerumen y clasificar las muestras según la presencia o ausencia de enfermedad de Parkinson.

El modelo permite detectar el Parkinson en fases tempranas a partir del cerumen, lo que podría mejorar el acceso al diagnóstico y acelerar el tratamiento (Imagen ilustrativa Infobae)

El sistema demostró una precisión del 94 % en la categorización de las muestras, lo que sugiere un alto potencial para su uso en el cribado temprano de la enfermedad. Según los investigadores, el sistema AIO podría utilizarse como herramienta de cribado de primera línea para la detección temprana de la EP y facilitar la intervención médica temprana, mejorando así la atención al paciente.

El propio Hao Dong explicó: “Este método es un experimento a pequeña escala, realizado en un solo centro en China”. Dong añadió que el siguiente paso será “realizar más investigaciones en diferentes etapas de la enfermedad, en múltiples centros de investigación y entre diversos grupos étnicos, para determinar si este método tiene mayor valor práctico”.

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