Sergio “Tronco” Figliuolo: “El kirchnerismo es el lado oscuro, son los malos, nos hicieron mierda”

El diputado habló sobre su pasado como productor y conductor, antes de su llegada como outsider a la política de la mano de Milei. Por qué cree en el Presidente, sus críticas al sistema y su relectura del video que se hizo viral, con termos en la cabeza

El diputado Figliuolo habló sobre su trayectoria, su vida y su vínculo con Javier Milei

“El kirchnerismo es el lado oscuro, son los malos, nos hicieron mierda. Me interesa apoyar a Javier Milei porque creo absolutamente en lo que está haciendo”. La frase no llega como un eslogan ni como un remate calculado. Aparece en medio de una conversación larga, atravesada por recuerdos personales, humor, bronca acumulada y una convicción que Sergio “Tronco” Figliuolo no intenta disimular.

La entrevista en los estudios de Infobae se dio en una antesala cargada: mañana comenzarán formalmente las sesiones extraordinarias convocadas por decreto del presidente Javier Milei, el Gobierno acaba de entrar en un choque público con Techint y Paolo Rocca, hay un debate por la edad de imputabilidad y el Congreso vuelve a ser el escenario de una disputa que promete tensión permanente.

Javier Milei, en el último viaje al Foro de Davos, en Suiza

Ahora, con una banca en el Congreso, el exproductor y conductor apunta: “Hay mucha gente que nunca leyó un proyecto en cuatro años. Yo leo todo. Mi primer proyecto fue el Presupuesto y lo leí entero”.

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El recorrido de Sergio “Tronco” Figliuolo comenzó mucho antes de la política y de los debates parlamentarios. Nacido y criado en el conurbano bonaerense, desde chico mostró una fascinación por la radio y la televisión. A los ocho años, según recuerdan sus padres, ya decía que quería trabajar en los medios, aunque nunca le interesó “poner la cara”. Sus referentes de la infancia incluían a Topo Gigio, Johnny Tolengo y Carlitos Balá, e imitaba estilos de locución como el de Larrea, a quien escuchaba en los viajes al colegio.

Su primer contacto profesional fue en radios zonales, primero en Liniers y luego en San Justo, donde comenzó a aprender el oficio de productor. Más adelante, estudió publicidad en la Escuela Panamericana de Arte y luego se formó como productor integral de radio y televisión en TEA Imagen. “Hoy, gracias a todo lo que hice en todos los laburos, vos me das cualquier cámara, cualquiera, salió una hace dos días y yo te la sé usar”, afirmó, reivindicando su experiencia práctica y su interés por el detrás de escena.

Durante cinco años trabajó como productor en Polka, en proyectos como Gasoleros, Primicias e Ilusiones, donde surgió el apodo que lo acompaña hasta hoy. Su paso por la radio Rock & Pop también fue clave: allí produjo el Ranking Rock & Pop y protagonizó un episodio memorable al cambiar el orden habitual de los conductores, lo que le valió la sorpresa—y finalmente la aprobación—de Mario Pergolini.

El diputado Sergio "Tronco" Figliuolo, en Mar del Plata, con el presidente Milei

A lo largo de su carrera, Figliuolo combinó trabajos en radio, televisión, teatro y eventos. Participó en ciclos como Super M 2002, donde fue responsable de la producción durante los multitudinarios castings en el Hipódromo de Palermo, y también en programas como Camino a la gloria, dedicado a futbolistas. En el ámbito teatral, trabajó con figuras como Alejandro Fiore y Jorge D’Elía, y tuvo su propio espacio en radios como X4, donde además debutó como conductor gracias a una oportunidad inesperada.

El salto a la política de Sergio “Tronco” Figliuolo estuvo marcado por una trayectoria de años en medios y un vínculo directo con Javier Milei. Su primer contacto con el ahora presidente se produjo en 2016, en una parrilla de Palermo, cuando ambos fueron presentados por Alejandro Fantino. Milei, en ese entonces un economista poco conocido, sorprendió a Figliuolo por su estilo directo y su forma de comunicarse: “No le importó nada, lo acaba de conocer a Fantino y le habla así: ‘Voy porque quiero hablar mal de tal. Estos son unos ladrones’, le dijo”.

Esa primera impresión fue el inicio de una relación de cercanía y admiración. Figliuolo acompañó a Milei en sus primeros pasos mediáticos, como panelista en Animales Sueltos, y fue testigo del impacto que generó su irrupción en los debates televisivos: “Fue tendencia en Twitter diez días seguidos. Yo no podía creer que alguien en su primera aparición armará ese revuelo”.

El día que Milei fue con Karina, junto con sus perros Conan y Thor, al programa de "Tronco" Figliuolo

El crecimiento político de Milei encontró a Figliuolo primero como espectador y después como un convencido. “Milei es el presidente que siempre me hubiera gustado tener”, resume, y agrega que su identificación con el actual mandatario se consolidó cuando el líder libertario asumió como diputado. La figura de “Tronco” se transformó así en una de las voces más enfáticas que defendían el estilo frontal y la claridad comunicativa como valores diferenciales: “Había mucha gente que se sentía representada por lo que decía Milei y comunicaba como hablamos nosotros. No era el vendehumo que te habla difícil”.

La llegada de “Tronco” Figliuolo al Congreso estuvo atravesada por una mezcla de sorpresa y una visión crítica sobre la política y el funcionamiento parlamentario. Desde el inicio, Figliuolo remarcó la hostilidad y las reglas no escritas que encontró en la Cámara de Diputados, y valoró el esfuerzo de quienes, más allá de la exposición y el debate político, sostienen el trabajo diario en el anexo: “Me encontré mucha gente que labura como loco, la verdad, y lo destaqué”.

Sin renunciar nunca al humor ni a su estilo provocador, Figliuolo se autodefine como “Munipa” -por empleado público-, y reconoce que esa etiqueta puede ser malinterpretada. Sin embargo, asegura que la utiliza en tono amable, incluso con personas de otros partidos: “Está todo bien. Noté buena onda en algunos que he puteado. Mucho me dicen: ‘Me hiciste reír un par de veces’”.

El diputado Figliuolo el día de la jura en la Cámara baja

El exproductor no esconde su desconfianza hacia lo que llama “el lado oscuro” de la política y de ciertos sectores empresariales. Asocia a este concepto tanto al kirchnerismo como al “círculo rojo” de empresarios influyentes, y sostiene que existen poderes y estrategias que operan fuera de la mirada pública: “Es el lado oscuro, son los malos, nos hicieron mierda. Desde mi rol de comunicador, sentía que si decía algo al aire podía tener consecuencias. Una vez puteé a la AFIP porque me pusieron ‘Dergio’ y a la semana me quisieron pasar a responsable inscripto. ¿Casualidad?”.

En su visión, los partidos tradicionales y las dinámicas de poder en el Congreso están marcadas por “usos y costumbres”, y observa hostilidad y resistencia ante la llegada de figuras externas al sistema: “Hay mucha gente que nunca leyó un proyecto en cuatro años. Yo leo todo. Mi primer proyecto fue el Presupuesto y lo leí entero”.

La impronta irreverente de Sergio “Tronco” Figliuolo se viralizó mucho antes de su desembarco en el Congreso, con episodios como el recordado video en el que, entre risas y termos atados a la cabeza con plásticos, ironizaba sobre la política: “Era humor, jugaba con la idea de que los diputados libertarios tenían que votar todo, aunque no leyeran nada”. Ese gesto, que aún lo sigue en redes y debates, marcó su estilo provocador. Sin embargo, Figliuolo se encarga de diferenciar el personaje del legislador: “Ahora leo todo. Me leí el Presupuesto de punta a punta”, afirma, y subraya que su compromiso es analizar cada proyecto antes de definir su voto, lejos del estereotipo que él mismo ayudó a construir desde el humor.

En la antesala del inicio de sesiones extraordinarias, Sergio “Tronco” Figliuolo se muestra alineado con el presidente y no esquiva la polémica con el mundo empresario. “El círculo rojo no está acostumbrado a ser expuesto. Cuando se habla de Techint o Paolo Rocca, siempre hay movimientos y poderes raros”, advierte, en referencia al reciente enfrentamiento público entre el Gobierno y uno de los principales grupos industriales del país.

Para Figliuolo, el debate deja en evidencia que existen intereses y sectores influyentes que operan tras bambalinas: “Hay un lado oscuro en el empresariado, poderes que nunca voy a terminar de entender ni me quiero meter a entenderlos”.

Al abordar los grandes proyectos de reforma que atraviesan la agenda parlamentaria, Figliuolo recurre a su historia familiar para explicar su posición, especialmente respecto a la reforma laboral: “Desde 2012 está estancado el empleo formal. ¿Por qué querés mantener algo que claramente es un fracaso? Mi papá perdió todo por la industria del juicio. Lo fundió un juicio laboral y no solo económicamente, también en la cabeza”. Considera que la modernización de las leyes es necesaria y sostiene que el sistema actual desalienta la creación de puestos de trabajo: “Lo que hay ahora es un fracaso. Hay que cambiar”.

En cuanto a la baja de la edad de imputabilidad, Figliuolo se muestra a favor y argumenta que la sociedad necesita respuestas más claras ante delitos graves cometidos por menores: “Estoy absolutamente a favor. Si no podés discernir entre el bien y el mal, maestro… El que comete un asesinato tiene que estar preso, no importa la edad. No estoy a favor de la pena de muerte, pero sí que no salgan nunca más”.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el diputado en el Salón Blanco de la Casa Rosada

Su mirada sobre el Congreso es igual de crítica con la oposición. Acusa al kirchnerismo de bloquear cualquier iniciativa del Gobierno: “El kirchnerismo se opone a todo lo que presente Javier Milei, de hoy hasta que termine el mandato. Y no hay un argumento”.

El presente político de Sergio “Tronco” Figliuolo lo encuentra, dice, sin ambiciones personales a largo plazo. Rechaza la idea de proyectarse como intendente, funcionario o referente de peso más allá de su actual banca: “No tengo absolutamente ninguna ambición, no quiero ser nada”. Explica que su foco está puesto en acompañar el rumbo del Gobierno y en aportar creatividad: “Quiero enfocarme en derogar, desregular y hacer cosas fáciles. Escribí en todo este tiempo un paquete que tiene siete leyes. Lo voy a hacer revisar por lo técnico, pero tengo uno sobre impuestos que es una bomba”.

Figliuolo reivindica su pertenencia al espacio libertario y su cercanía con Javier Milei, a quien define como “el presidente que siempre me hubiera gustado tener”. Se asume como un outsider dentro de la política y sostiene que su estilo directo, la ironía y la creatividad pueden aportar una mirada distinta en un ámbito tradicionalmente reacio al cambio. Una suerte de Joker vernáculo. “Quiero seguir siendo Tronco, porque Tronco es una bola de creatividad. Estoy intentando meter creatividad en un lugar donde se olvidaron que se puede”.

Frente a las críticas y las tensiones propias del Congreso, Figliuolo se mostró indiferente: “A mí cuanto más me putean, mejor. Soy como Godzilla: le tirás cosas nucleares y se hace más poderoso”. Su objetivo, asegura, es acompañar el proyecto del presidente y no desviarse del rumbo trazado: “Me interesa defender su proyecto y que mi norte sea él en este laburo que voy a hacer”.

La entrevista a Sergio Figliuolo

La entrevista completa a Sergio “Tronco” Figliuolo de Facundo Chaves, en los estudios de Infobae

—La primera pregunta es inevitable: ¿Por qué Tronco?

- Me pusieron Tronco en el 97. Trabajaba en Gasoleros y me bautizaron adentro de un camarín. Me pusieron Tronco, una actriz que ya no está entre nosotros. Y ahí quedó Tronco de toda la vida.

— Pero “tronco” ¿en qué sentido?…

- Tronco. En el sentido que vos pensás.

— ¿Eso? Si pienso mal...

- Pensá mal.

— Ok. Cuando tiene que hacer un trámite y escribir “profesión”, por ejemplo en Migraciones o en un hotel, ¿qué escribe?

- Siempre puse cualquier cosa. La que más me acuerdo es “armador de carpas de circo”. También puse “mystery shopper”.

— ¿Trabajó de mystery shopper? Explique, porque mucha gente no sabe qué es eso.

- Sí, hice eso. En los 80 y 90 te contrataban para ir a hacer compras falsas. Volvías locos a los vendedores y después no comprabas nada. En un local de Caballito un tipo se puso muy violento conmigo.

— Pero cuando tiene que escribir algo oficial...

- Productor de radio y televisión. Ese soy yo.

— ¿Esa es tu identidad? ¿Por qué?

- Porque es lo que me formó desde chico. A los ocho años ya quería laburar en radio y televisión. Nunca me interesó poner la cara. Me grababa en una casetera un tema del Topo Gigio y en la otra mi voz. Lo hacía con el Topo Gigio, Johnny Tolengo, Carlitos Balá. Presentaba temas... como escuchaba a Larrea. Me quedaba mirando los títulos de la tele, quién producía, quién hacía la escenografía.

— Nunca la actuación.

- Jamás. Siempre el detrás de escena.

— ¿Primer trabajo en medios?

- En radios zonales de Liniers y San Justo. Ahí aprendí a producir.

— ¿Estudios?

- Publicidad, en la Escuela Panamericana de Arte. Y después productor integral de radio y televisión en TEA Imagen. Terminé todo.

— Polka.

- Cinco años. En Gasoleros, Primicias, Ilusiones. Después en la radio Rock & Pop. Hacía el Ranking Rock & Pop. Ahí aprendí a producir recitales. Una vez cambié el orden histórico de los conductores y no pasó nada. Pergolini fue un fenómeno.

— ¿Cuándo empieza a estar al aire como conductor?

- En X4, una radio de Cuatro Cabezas. Faltó una conductora y me mandaron a conducir. Después conduje en Rock & Pop TV. Hice un programa de videojuegos y tecnología. Metía humor y política. Nunca me dijeron nada. El programa explotó.

— Ahí empieza la mayor visibilidad.

- Sí. Mucha gente todavía me conoce de esa época.

— ¿Cómo aparece Fantino?

- En el teatro, por una obra que estaba haciendo con su ex pareja. Después vino Radio La Red y se armó una química fuerte. Estuvimos en ESPN y después Neura.

— Neura fue un quiebre.

- Sí. Yo venía insistiendo con el streaming desde 2019. Estuve seis meses en Estados Unidos viendo estudios. Volví convencido.

El diputado y el ministro Caputo, antes de ser candidato

— ¿Por qué se termina la dupla?

- Porque no podés ser diputado y tener un medio. Cedí todo y me fui.

— ¿Cuándo lo conoce a Milei?

- En 2016, en una parrilla de Palermo. Le dijo: quiero que me invites al programa para hablar mal de tal, porque son unos delincuentes. No le importó nada. Fue a Animales sueltos y explotó. Fue tendencia en Twitter diez días seguidos.

— ¿Qué característica lo conectó con él?

- Que Javier Milei hablaba claro. No era el hablador prolijo. Le entendías todo.

— ¿Cuándo siente que el vínculo con Milei deja de ser solo mediático y pasa a ser político en serio?

- Cuando llega a diputado. Ahí cambia todo. Una cosa es el Milei panelista y otra es cuando lo ves entrar al Congreso. Ahí lo empezás a seguir de otra manera. Porque ya había algo raro antes. Vos lo veías ir a programas y lo acorralaban. No lo querían escuchar, lo querían destruir. Y cuando lo quieren destruir así, es porque hay algo.

— Ahí se identifica más con él...

- Sí. Porque había mucha gente que se sentía representada por lo que decía. No era el hablador prolijo que te habla difícil. Le entendías todo. Capaz te hablaba de economía y vos decías: “Soy un zoquete, pero le entendí”.

— ¿Qué representa Milei para usted?

- Es el presidente que siempre me hubiera gustado tener.

—¿Cuándo aparece la posibilidad concreta de ser candidato?

- Yo estaba muy contento haciendo el último programa. Le había vuelto a meter humor político, algo que durante muchos años no se podía hacer. Nos afanaron el humor. Nos afanaron un montón de cosas. No te podías reír. Y de golpe vuelve eso. Y en ese momento me llaman.

—¿Quién lo llama para ofrecerle ser candidato?

- Yo tengo buena relación con (el jefe de Gabinete) Manuel Adorni. Empezamos a hablar por WhatsApp. Me empieza a hacer preguntas raras: si vivía en provincia, si tenía dirección en provincia. Le digo: “¿Qué pasa? ¿Ahora sos de la SIDE?”. Después me pasó con Karina Milei y me agradeció que aceptara sumarme al Congreso más reformista de la historia argentina.

—¿Lo dudó?

- No. No lo dudé un segundo.

—¿Se lo contó a alguien?

- A nadie. Ni a mi familia. Me pidieron que no diga nada. Nada es nada.

— ¿Ni a tu pareja?

- No. Pero ella entiende la lógica de los medios, entiende la confidencialidad, entiende todo. Después, cuando salió, explotó todo.

—¿Qué sintió cuando vio el lugar en la lista?

- Cuando me vi once dije: “Este tipo está loco”. Yo pensaba que iba a estar veintinueve, suplente del suplente. Once era entrar seguro.

—¿Ahí tomó dimensión de que iba a ser diputado?

—Sí, pero igual no sabés hasta que pasa. Entré siete al final, por la salida de José Luis Espert y otros.

— Llegó al Congreso. ¿Qué se encontró?

- Primero, mucha hostilidad. Para el que viene de afuera, el Congreso es hostil. Hay usos y costumbres que no están en ningún lado. Por eso fue importante que nos expliquen el reglamento, pero también lo que no está escrito.

—Hubo burlas con la ‘escuelita parlamentaria’.

- Sí, fue mala leche. Como diciendo “hay que enseñarles a estos burros”. Si lo hubieran hecho los kirchneristas, iban a destacar “qué bueno que se capaciten”. Lo hizo Javier y se burlaron. A mí me parece que ojalá todos hicieran una escuelita. Hay gente que no leyó un proyecto en cuatro años.

—¿Usted lee los proyectos?

- Leo todo. Mi primer proyecto fue el Presupuesto y lo leí entero. Entero. Lo primero que hice fue agarrar el reglamento y leerlo una y otra vez.

La imagen del video que se viralizó, con Tronco y los termos en la cabeza

—Eso va en contra del estereotipo que se armó de usted. El video viral de los termos en la cabeza.

- Claro. El estereotipo del termo era humor. Pero ahora trabajo. No tiene sentido votar sin leer.

— ¿Cómo es el día a día en Diputados?

- Me encontré mucha gente en el Anexo que labura como loca. Eso no se cuenta. Un viernes a las ocho y media de la noche me solucionaron un problema. Eso existe.

—Usted usa mucho el término “Munipa”.

- Es buena onda. Yo también soy Munipa ahora. Me lo digo a mí mismo. Me saludo con gente de la Cámara y le digo “hola, Munipa” y me responden “Hola, Munipa”. Está todo bien. Hay gente de otros bloques que me saluda así. Otros me bajan la mirada y se van.

—¿Quiénes?

- Algunos del kirchnerismo, de la izquierda. Me bajaron la mirada dos veces. No me importa.

— Habla mucho del ‘lado oscuro’. ¿Qué es eso?

- El kirchnerismo. Son los malos. Nos hicieron mierda. Yo lo viví. Desde mi rol de productor y comunicador, sentías que si decías algo podía tener consecuencias. Yo una vez puteé a la AFIP al aire porque me habían puesto “Dergio” en el monotributo. Eso me generaba problemas con todo. A la semana me quisieron pasar a responsable inscripto. ¿Casualidad?

— ¿Eso fue durante el kirchnerismo?

- Sí. Y está grabado. Fue todo al aire. Y yo era un cuatro de copa, categoría C. Vi a muchos compañeros sufrir cosas peores.

— ¿Había miedo?

- Sí. Mucho miedo.

— ¿Eso explica parte de tu bronca?

- Claro. Y después ves sesiones donde te hacen perder tiempo pegando carteles. Oscuridad. Eso es oscuridad.

—En los últimos días hubo un choque fuerte entre el Gobierno y Techint, con Paolo Rocca. ¿Qué pensás?

- Banco al presidente. El círculo rojo no está acostumbrado a ser expuesto.

—¿A quiénes llama círculo rojo?

- Megaempresarios. Superempresarios. No están acostumbrados a que les bajen el haz de luz.

Paolo Rocca, titular de Techint, la empresa siderúrgica que tuvo un duro choque con el Gobierno

—¿Ve un lado oscuro ahí también?

- Sí. Hay poderes que operan. Vos ves tapas de diarios y decís: “Hace dos días lo mataban y ahora titulan raro”. No fue un brutal ataque. Son mega poderes que no voy a entender nunca.

— ¿No es repetir peleas del pasado, como las que tenía con Cristina Kirchner?

- ¿Solo Cristina? Mucha gente se peleó con Paolo Rocca. Ahí te das cuenta de que hay poderes raros.

— Nos vamos a meter en otros temas de coyuntura política, que tienen que ver con su tarea como diputado nacional. Hablemos de reforma laboral. Fundamente.

- Te lo explico con una historia personal. Mi papá vino de Italia con una mano atrás y otra adelante. Laburó toda su vida. Tuvo un kiosco en San Justo. Un día una empleada no fue más y casi pierde todo. Después tuvo un copetín al paso y un día ve al cocinero cortándose el dedo, solo. ¿Quién perdió? Mi papá. La industria del juicio lo fundió. No solo económico, también en la cabeza.

—¿Eso se evita con la reforma?

- Sí. Desde 2012 el empleo formal está estancado. ¿Por qué querés mantener algo que es un fracaso?

—Otro tema fuerte es la baja de la edad de imputabilidad.

- Estoy absolutamente a favor.

— Lo mismo: fundamente.

- Porque todos sabemos lo que está bien y lo que está mal. El que comete un asesinato tiene que estar preso, no importa la edad. No estoy a favor de la pena de muerte, pero sí estoy a favor de que no salgan nunca más.

—La oposición lo rechaza.

- El kirchnerismo se opone a todo lo que presente Javier hasta que termine el mandato. Y no hay argumento.

— El presidente avaló la idea de que el año pasado quisieron desestabilizarlo. ¿Usted qué opina?

- Sí. Yo te hablo como comunicador. Había editoriales de periodistas que decían, sin decir, o pedían a gritos una asamblea legislativa, exfuncionarios pidiéndola. Yo recuerdo a Felipe Solá en un streaming diciendo si la gente quería ver otro presidente o dando la posibilidad de que haya un recambio. Empecé a ver noteros diciendo: “Usted no llega a fin de mes, ¿no? ¿A usted le parece que tiene que seguir Milei?”. Si estudiaste periodismo, eso no hay que hacerlo jamás. Se olía, había como una cosa rara.

— ¿Lo quisieron voltear?

- Yo creo que sí. Y ahí te estoy hablando Tronco comunicador, Tronco personaje del medio, de conocer mucho, de conocerlos a casi todos. Yo creo que sí.

— ¿Le digo Cristina Kirchner y le hablo del peronismo? ¿Qué piensa?

- Caca.

— ¿Perdón?

- Caca.

— ¿Por qué? Fundamente.

- Lo estuvimos hablando. Desde el relato de ellos, nos empezaron a vender, espejito de colores, nos pusieron una policía del pensamiento, nos empezaron a marcar con el dedo qué estaba bien y qué estaba mal, de qué me podía reír y de qué no. Hay algo que Javier dijo en Davos que fue “la apropiación y distorsión de causas nobles para beneficio del Estado”. Eso hicieron. Eso hicieron con todo. Otro gran ejemplo es “che, acá falta un puente”. Lo hacen, “bueno, ahora creemos el Ministerio del Puente y nos ponemos a hacer puentes”. “Inventemos ahora el Ministerio del Agua”. Hicieron eso. Y lo que hicieron en la pandemia... se cagaron en nosotros. Vos fijate que una de las formas que encontraron de pegarle a lo que pasó con Javier en Mar del Plata fue comparar la foto de Olivos con que él haya ido a cantar al teatro. Eso fue una barbaridad. Lo del fiscal Nisman, todo oscuro... ¿Ves que es el lado oscuro? ¿Hoy está presa Cristina?

Cristina Kirchner permanece detenida, cumpliendo una condena por corrupción, en su casa de San José 1111

— Sí.

- Bueno, pero sigue usando sus redes... O sea, a mí me falta, me falta castigo para ellos.

—¿Qué quiere ser Sergio Figliuolo en política?

- Nada. No quiero ser nada. No tengo ambiciones. Mi misión es derogar, desregular y hacer cosas fáciles. Escribí un paquete de siete leyes. Tengo un proyecto sobre impuestos que es una bomba. Pero ya lo vamos a contar.

—¿De qué se tiene que cuidar Milei?

- De nunca dejar de ser él.

—¿Y usteds?

- De todos. Pero no me importa. Cuanto más me putean, mejor. Soy como Godzilla: le tirás cosas nucleares y se hace más poderoso.

Entre el humor, la bronca y la convicción, Sergio “Tronco” Figliuolo transita su desembarco en la política sin pedir permiso. No se piensa como dirigente tradicional ni parece interesado en convertirse en uno. Prefiere seguir siendo Tronco, incluso dentro del Congreso, convencido de que la creatividad, la irreverencia y la lectura atenta de los proyectos pueden ser una forma válida —y disruptiva— de hacer política en un sistema que, según él, se acostumbró demasiado a repetirse a sí mismo.

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