
Alberto Fernández dirigió fuertes críticas a la estrategia de combate de la pandemia de coronavirus en Brasil. “Cruzamos la frontera y tenemos un estropicio”, señaló sobre la respuesta de Jair Bolsonaro en su país ante el avance de la COVID-19.
“Tenemos en Brasil un país que no ha prestado atención adecuadamente al tema, y ahí viven 200 millones de personas”, señaló. “Y limita con todas los países de América Latina, salvo Chile. Cruzamos la frontera y Chile tiene una cantidad impresionante de casos”.
No es casualidad que Alberto Fernández cuestione las decisiones de Bolsonaro. El presidente argentino tienen profundas diferencias geopolíticas e ideológicas con su colega brasileño. Se trata de miradas distintas respecto a la situación institucional en Venezuela, como encarar la relación comercial con la Unión Europea y, fundamentalmente, acerca de las causas judiciales abiertas contra Lula da Silva.
Por otra parte, ya en términos personales, Alberto Fernández jamás le perdonará a Bolsonaro que permitiera que su hijo Eduardo posteara un tuit contra su hijo Estanislao. Desde ese momento, el presidente argentino tomó distancia del jefe de estado de Brasil, y se resiste a toda instancia bilateral que recomiendan la Cancillería y el Palacio de Planalto.
En este contexto, Alberto Fernández optó por ir a la cancha de Velez Sarsfield para ver a Argentino Juniors en lugar de encontrarse con Bolsonaro en Montevideo tras la asunción de Luis Lacalle Pou. Es más: se sacó una foto en la tribuna y la distribuyó a los medios de comunicación.
Ahora, las diferencias entre los dos mandatarios que integran el Mercosur se extendieron a la crisis del coronavirus y a los efectos de la pandemia en América Latina.
Solo este martes se registraron 114 nuevas muertes en Brasil, una cifra récord desde el inicio de la pandemia que llevó el número total de víctimas fatales a 667. El domingo, en tanto, el número de muertes reportadas era 67, lo que indica que el contagio está creciendo de manera acelerada en ese país, que tiene hasta el momento 13.717 casos confirmados.

Esta semana, Jair Bolsonaro había criticado públicamente a Luiz Henrique Mandetta, su ministro de Salud, por sus diferencias en la estrategia de manejo de la enfermedad y evalúo removerlo del cargo. El mandatario había expresado públicamente que al ministro le “falta humildad” para “conducir a Brasil en este momento difícil”.
Mientras el jefe de estado había minimizado el impacto de la pandemia y manifestado su intención de priorizar la reducción de su impacto económico, Mandetta -junto a los gobernadores estatales y numerosos legisladores prominentes- defendió el aislamiento social recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) e implementado por la mayoría de los países del mundo. Bolsonaro, en tanto, consideró esa medida de confinamiento adoptada en el interior de la mayoría de estados brasileños “una exageración”.
Este lunes, sin embargo, Mandetta aseguró en una conferencia de prensa tras una reunión con el mandatario y el resto del gabinete, que a pesar de que ya estaba “limpiando sus cajones”, seguirá dirigiendo la cartera de salud a pesar de las diferencias con Bolsonaro. “No voy a abandonar”, expresó.
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